Un millón de casitas

SIN AMBAGES

Por Úrsula
Angulo

La magia del universo sideral hace que llegue a mí un video en el que se muestra un trocito de un programa. En él entrevistan a una candidata a diputada que menciona su propuesta para construir un millón de viviendas al año. Suena muy bien, pero imposible a la vez. Después de que el entrevistador le pregunta cómo las construirían, me doy cuenta de que la candidata pareciera no tener la menor idea.

Vamos a ver. Un millón de casas en trescientos sesenta y cinco días: 2 739 casas en un día. Imposible. No sé ni siquiera si ese número sería realista si habláramos de casitas de papel, como origami. Creo que tampoco. Entonces, un millón de casas de verdad en un año suena de maravilla, pero no va a suceder.

Claro, podríamos pensar algo como «pero ¡qué barbaridad!, ¿cree esta candidata que va a engañarnos, que vamos a creer que se pueden construir un millón de casitas en un año? ¡Ahora dicen cualquier cosa y piensan que uno lo va a creer!» Sin embargo, podemos darle el beneficio de la duda. No, no, el millón de casas está descartado, es solo viable en otra dimensión crepuscular; pero quizá esta candidata pensaba sinceramente que sí era posible. Quizá alguien le explicó con calculadora, papel y lápiz cómo sí se podría construir casa tras casa tras casa hasta llegar al millón y en un año. Entonces, los candidatos con micrófono en mano —o sin él— van a prometer mucho trabajo y obras maravillosas y quizá (quizá) tienen sinceramente las mejores intenciones. Y hasta ahí, digamos, no hay problema. Pero —ahora viene lo interesante— está en nosotros hacer un análisis rápido y sencillo.

Dejemos que los candidatos hagan tranquilamente sus propuestas, pero el voto está en nosotros. Sí, parece buena gente; sí, parece que sí trabajaría, pero encontramos entre sus propuestas una que otra idea sin pies ni cabeza, ya la responsabilidad está de nuestro lado. Tomemos nota de lo que dicen —y cómo lo dicen—, prestemos atención a lo que se sabe de ellos: ¿sentencias por corrupción?, ¿alguna sentencia por lo que sea? Los candidatos prometerán mucho, se asegurarán de tener siempre la expresión de miren-mi-rostro-de-qué-responsable-y-honesto-que-soy. Es su campaña y buscarán convencernos a como dé lugar, pero el voto es nuestro, no lo tomemos a la ligera ni sin pensarlo bien. No queremos que llegue al Congreso el que se olvidó de todo, no hace nada —porque no sabe nada—, arregla debajo de la mesa y cobra a fin de mes. Tienes una responsabilidad inmensa: tu voto es solo uno, pero de uno en uno se llega

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