Arequipa busca recuperar masa arbórea tras décadas sin parques de gran escala

A casi 70 años de la inauguración del parque Selva Alegre, Arequipa no ha logrado desarrollar nuevos espacios verdes de gran escala, lo que evidencia un déficit sostenido en la planificación urbana y la reducción progresiva de la masa arbórea en la ciudad. Ante tal escenario, el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) impulsa micro bosques y floristería urbana.

Desde 1956, cuando se inauguró el parque Selva Alegre, no se han implementado nuevos parques que superen las dos hectáreas de extensión. Esta limitación se vincula a la ausencia de políticas municipales orientadas a la creación de áreas verdes, en un contexto marcado por el avance del concreto sobre espacios naturales. En respuesta, el Serfor impulsa una estrategia alternativa basada en la implementación de micro bosques urbanos, como mecanismo para recuperar cobertura vegetal en zonas urbanizadas.

Uno de los proyectos en marcha se ubica en Yarabamba, donde se plantea la instalación de un espacio forestado con especies nativas adaptadas a condiciones climáticas adversas. Felipe González Dueñas, administrador técnico del Serfor en Arequipa, señaló que buscan revertir la pérdida de cobertura arbórea en la ciudad mediante intervenciones de menor escala. “Buscamos impulsar micro bosques urbanos o periurbanos que nos ayuden a recuperar la masa arbórea perdida”, refirió.

En paralelo, la entidad promueve la elaboración de un censo forestal urbano que permita conocer con precisión la cantidad de árboles existentes en la región y, a partir de ello, identificar ejemplares con valor patrimonial. Actualmente, provincias como Caravelí registran 30 árboles reconocidos bajo esta categoría, mientras que Aplao cuenta con 11. A estos se suman casos emblemáticos como una mora en Characato, dos árboles conocidos como “El Abuelo” en el Molino de Sabandía y un molle de gran antigüedad en Yumina.

El reconocimiento de estos ejemplares no solo tiene un componente ambiental, sino también económico. Desde el Serfor se plantea que la identificación de árboles patrimoniales podría impulsar iniciativas de turismo verde en distintas localidades. “Hay árboles patrimoniales que ya han sido reconocidos, pero estamos seguros que hay más que también pueden serlo. Esto puede ayudar a fomentar un turismo verde. De modo que sea posible reconocer el valor del árbol, pero también a generar ingresos entre la población”.

Como parte de esta línea de trabajo, la institución también prioriza el uso de especies nativas en espacios urbanos, entre ellas molle, tara, jacarandá o llaro, debido a su mayor capacidad de adaptación al entorno local. En contraste, se desaconseja el uso de especies introducidas como fresno, mioporo o mora, que demandan mayor consumo de agua y mantenimiento, lo que reduce su eficiencia en términos de servicios ecosistémicos.

En 2024, el Serfor publicó una guía de árboles nativos en Arequipa, la cual actualmente se encuentra en proceso de actualización tras la identificación de nuevas especies, en el marco de una estrategia que busca fortalecer la forestería urbana frente al crecimiento urbano desordenado.

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