Vacían concreto en puente Arequipa-La Joya y descartan daños por óxido
Reinician trabajos del puente Virgen de Chapi tras siete meses de paralización
Luego de permanecer paralizada por casi siete meses, la construcción del puente Virgen de Chapi —componente clave de la carretera Arequipa–La Joya— ha sido reactivada y ya se encuentra en su etapa decisiva. El reinicio de labores marca un punto de inflexión en un proyecto esperado por miles de ciudadanos, no solo por su impacto en la conectividad, sino por su potencial para convertirse en una nueva vía de acceso que ayude a aliviar el congestionado tránsito en la ciudad.
NUEVA VÍA DESCONGESTIONARÁ LA CIUDAD
De acuerdo con la Gerencia Regional de Infraestructura, el último sábado 4 de abril se inició el vaciado de concreto en la estructura, luego de culminar el proceso de limpieza del acero que presentaba una capa superficial de óxido. Este avance permite encaminar la obra hacia su culminación, prevista para finales de abril, siempre que se cumplan los plazos establecidos.
Los trabajos en el puente quedaron detenidos desde el 8 de septiembre de 2025, tras la resolución del contrato con el Consorcio La Joya II. Durante ese periodo, la estructura metálica —de aproximadamente 400 metros de longitud— permaneció expuesta a las condiciones ambientales, lo que generó preocupación sobre su estado.
Recién el 19 de marzo de este año se logró reactivar el proyecto bajo una nueva modalidad de ejecución por contrata, encargándose el saldo de obra a la empresa Ingeniería y Construcción Máximo S.A.C., con una inversión superior a los 5 millones de soles.
Este reinicio no estuvo exento de dificultades. Antes de retomar los trabajos, el nuevo consorcio tuvo que subsanar observaciones técnicas y administrativas, entre ellas la obtención de la póliza de seguro CAR, requisito indispensable para garantizar la cobertura de riesgos durante la ejecución del tramo pendiente, equivalente al 7.5% del proyecto total.
EVALUACIÓN TÉCNICA
Uno de los principales cuestionamientos tras la paralización fue el estado del acero del puente. La exposición prolongada generó la aparición de óxido, lo que encendió alertas sobre posibles daños estructurales.
Sin embargo, según explicó el gerente de Infraestructura, Fabián Enríquez Mamani, las evaluaciones técnicas realizadas descartaron cualquier afectación grave.
“El acero ha sido atacado, pero no ha sido corroído; solo ha tenido una capa de óxido. Se han hecho pruebas en campo y se ha verificado que no existe ninguna corrosión dañina”, precisó.
La supervisión externa respaldó esta versión, señalando que el óxido detectado era superficial y que no comprometía la resistencia del material. Para garantizar la calidad de la estructura, se ejecutó un proceso de limpieza mediante arenado a presión, eliminando completamente la capa oxidada antes de continuar con el vaciado de concreto.
El cronograma contractual establece un plazo de 45 días calendario para la culminación del saldo de obra, lo que coloca a finales de abril como fecha límite para su entrega. Este plazo se cumple en un contexto de alta expectativa, debido a los retrasos acumulados y a las críticas generadas por la paralización del proyecto.
La etapa actual —con el vaciado de concreto en marcha— es considerada determinante para cumplir con los tiempos previstos. Cualquier contratiempo podría volver a postergar la entrega de una infraestructura que ha sido largamente esperada por la población.
NUEVA VÍA DE ACCESO
Más allá de los aspectos técnicos, el puente Virgen de Chapi representa una pieza estratégica dentro del sistema vial de Arequipa. Su puesta en funcionamiento permitirá habilitar una nueva ruta de ingreso y salida hacia la ciudad, contribuyendo a reducir la carga vehicular en la saturada Variante de Uchumayo, uno de los principales accesos metropolitanos.
El proyecto forma parte de la carretera Arequipa–La Joya, una vía que busca mejorar la conectividad entre la ciudad y zonas de expansión urbana e industrial. En ese sentido, la culminación del puente no solo aliviaría el tráfico, sino que también facilitaría el transporte de carga y dinamizaría la economía local.
Especialistas en transporte coinciden en que esta infraestructura podría tener un impacto significativo en la movilidad urbana, siempre que se complemente con otras intervenciones viales y una adecuada planificación del tránsito.
El reinicio de los trabajos ha sido recibido con expectativa por la ciudadanía, pero también con cautela. La experiencia de la paralización ha dejado en evidencia la necesidad de un seguimiento más riguroso en la ejecución de obras públicas, así como de mecanismos que garanticen su continuidad.
En este escenario, el cumplimiento del plazo anunciado será clave para recuperar la confianza en el proyecto y demostrar la capacidad de gestión en la etapa final.
Por ahora, el avance del vaciado de concreto marca un progreso concreto en una obra que, tras meses de incertidumbre, vuelve a tomar impulso. Si se cumplen los plazos, Arequipa podría contar en pocas semanas con una nueva vía de acceso que contribuya a mejorar la circulación vehicular y a responder a una demanda histórica de la ciudad.
