Óxido de puente Arequipa–La Joya genera preocupación por su durabilidad

Por Jorge Turpo R.

Fallas en el puente de la autopista Arequipa-La Joya. El avance final de la obra revela signos visibles de corrosión en su estructura metálica tras años de paralizaciones. La falta de pruebas técnicas sobre el estado del acero genera dudas sobre la calidad del proyecto.

OBRA EN SU ETAPA FINAL DE CONSTRUCCIÓN

La construcción del puente de la autopista Arequipa–La Joya, una de las obras más esperadas para mejorar la conectividad vial en la región, ha ingresado a su etapa final. Actualmente, se viene realizando el vaciado de concreto en los paños de la estructura, que tiene una longitud aproximada de 400 metros.

Sin embargo, en medio de este avance, ha surgido una preocupación técnica que podría comprometer la durabilidad del proyecto: la presencia visible de óxido en el acero utilizado en la estructura.

El problema no es menor. A simple vista, gran parte del acero presenta una capa considerable de oxidación, lo que ha generado dudas sobre si este material mantiene las condiciones necesarias para garantizar la seguridad y vida útil del puente.

Esta situación se habría originado debido a las constantes paralizaciones que sufrió la obra a lo largo de su ejecución, lo que expuso los materiales a la intemperie durante largos periodos.

Ante esta preocupación, la presidenta del Consejo Regional de Arequipa, Norma Ortega, realizó recientemente una inspección de fiscalización en el lugar.

Durante su visita, pudo constatar el avance de los trabajos en esta etapa final, pero también advirtió la presencia del óxido en la estructura metálica, lo que encendió las alertas.

Según explicó la consejera, la respuesta oficial por parte de la supervisión de la obra fue que se ha aprobado la aplicación del proceso de “arenado”, una técnica que consiste en limpiar el acero mediante la proyección de material abrasivo a alta presión para eliminar el óxido superficial.

Este procedimiento permitiría retirar la capa de corrosión y preparar la superficie para el vaciado del concreto, evitando así que la oxidación continúe.

No obstante, Ortega señaló que, pese a esta explicación, no se le presentaron los informes técnicos fundamentales que respalden esta decisión.

En particular, indicó que no se le mostró evidencia de las pruebas de pérdida de peso ni de pérdida de diámetro del acero, evaluaciones que son exigidas por la normativa nacional de construcción cuando se detecta la presencia de óxido en estructuras metálicas.

Estas pruebas son clave para determinar si el acero ha sufrido un deterioro significativo. En caso de que los resultados evidencien una reducción en el peso o en el diámetro de las barras, la norma establece que el material debe ser reemplazado.

Por el contrario, si las pruebas confirman que el daño es superficial, el acero puede ser utilizado tras un adecuado proceso de limpieza.

“Se va a requerir de manera formal esta información”, adelantó Ortega, quien expresó su preocupación por la posibilidad de que se esté avanzando con el vaciado del concreto sin contar con los estudios técnicos que garanticen la calidad estructural del puente.

De confirmarse la ausencia de estas pruebas, se trataría de una decisión arbitraria que podría poner en riesgo la obra.

El tema resulta aún más sensible si se considera que el vaciado de concreto ya está en marcha.

Según lo informado, este proceso cubrirá un total de 11 paños del puente, lo que marcaría prácticamente la culminación de la ejecución. Una vez que el concreto recubre la estructura metálica, cualquier deficiencia en el acero quedaría oculta y sería mucho más difícil de corregir.

La historia de este proyecto ha estado marcada por retrasos y complicaciones. El puente de la autopista Arequipa–La Joya se inició durante la gestión de la exgobernadora Yamila Osorio y, a la fecha, acumula más de seis años de ejecución.

A lo largo de este tiempo, ha sufrido múltiples paralizaciones, siendo la más reciente la resolución del contrato con la empresa contratista por incumplimientos, cuando la obra tenía un avance cercano al 92%.

Tras este episodio, se elaboró un expediente de saldo de obra para retomar los trabajos y encaminar el proyecto hacia su conclusión.

Los problemas derivados de estas interrupciones, como la exposición prolongada de materiales, ahora generan nuevas interrogantes.

En términos presupuestales, la obra también ha experimentado un incremento significativo. Inicialmente valorizada en 108 millones de soles, se estima que su costo final superará los 130 millones, debido a adendas y sobrecostos asociados a las paralizaciones.

El puente forma parte de un proyecto mayor: la autopista Arequipa–La Joya, una infraestructura clave para descongestionar el tránsito en la ciudad.

Hasta ahora, solo se ha construido el primer tramo, durante la gestión de Juan Manuel Guillén Benavides. Otros componentes, como los túneles mellizos, el intercambio vial en La Joya y tramos adicionales de la vía, continúan en etapa de proyecto.

Para dotar de funcionalidad al puente una vez concluido, el Gobierno Regional ha impulsado la habilitación de una vía alterna por la zona de La Nueva Molina, la cual también se encuentra en su fase final.

Esta conexión permitirá unir el cono norte de la ciudad con Uchumayo, facilitando el tránsito de vehículos, especialmente de carga pesada, hacia la vía de penetración y, posteriormente, al puerto de Matarani.

A pesar de los avances, la preocupación por el estado del acero introduce un elemento de incertidumbre en una obra largamente esperada. La respuesta oficial sobre las pruebas técnicas pendientes será clave para determinar si el puente podrá cumplir con los estándares de seguridad y durabilidad que la población de Arequipa demanda.

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