Caos e informalidad persisten en Arequipa pese a presencia de inspectores municipales

A pesar de los reiterados anuncios de lucha contra el transporte informal por parte de la Municipalidad Provincial de Arequipa (MPA), el desorden vehicular continúa siendo una constante en las principales vías de la ciudad. Lejos de evidenciar una mejora, la situación refleja una persistente falta de control que afecta diariamente a miles de ciudadanos que dependen del transporte público.

MPA CONTRATÓ A MÁS DE 100 VEEDORES

Actualmente, la comuna provincial cuenta con cerca de 100 inspectores de transporte, quienes trabajan en dos y tres turnos con el objetivo de fiscalizar el servicio urbano. Entre sus principales funciones se encuentra verificar el cumplimiento de las tarifas establecidas, garantizar el respeto a beneficios como el pase libre para personas con discapacidad y sancionar a las unidades informales que operan al margen de la normativa vigente.

Sin embargo, la realidad en las calles dista de lo esperado. Las unidades informales, especialmente los vehículos tipo M2, conocidos como “loncheritas”, continúan circulando con total normalidad en diversas zonas de la ciudad. Sectores como el Cono Norte, en el distrito de Cerro Colorado, así como Alto Selva Alegre y otras áreas periféricas, son algunos de los puntos donde esta problemática se evidencia con mayor claridad.

El problema se intensifica durante las horas de la noche. En este periodo, la presencia de inspectores disminuye considerablemente, lo que genera un escenario propicio para la expansión del transporte informal. Usuarios denuncian que en horarios nocturnos el control es prácticamente inexistente, obligándolos a recurrir a estos servicios informales ante la falta de alternativas formales.

Los inspectores de transporte urbano
fiscalizan a vehículo denominados
«loncheritas».

La falta de fiscalización efectiva no solo impacta en el orden del tránsito, sino también en la economía de los usuarios. Mientras la tarifa oficial del transporte público se mantiene alrededor de 1.30 soles, las unidades informales cobran entre 2.00 y 3.00 soles por trayecto, aprovechando la alta demanda y la escasa supervisión. Esta situación representa un abuso para los ciudadanos, quienes se ven obligados a pagar precios elevados por un servicio que no ofrece garantías de seguridad.

La Gerencia de Transporte y Movilidad Sostenible de la MPA, liderada por la funcionaria Milagros Patricia Chirinos Rosas, es la instancia encargada de enfrentar esta problemática. No obstante, los resultados obtenidos hasta el momento han sido cuestionados por la población, que percibe una evidente ineficacia en las acciones implementadas.

Como respuesta al creciente desorden, la gerenta anunció recientemente la contratación de 50 nuevos inspectores. Esta medida busca reforzar la capacidad operativa de la municipalidad y ampliar la cobertura de fiscalización, especialmente en horarios críticos. Sin embargo, para muchos ciudadanos, el problema no radica únicamente en la cantidad de personal, sino en la falta de estrategias efectivas y sostenidas en el tiempo.

Actualmente, la distribución del personal es irregular. Aproximadamente 46 inspectores operan en el turno de la mañana, mientras que en la tarde y noche la cifra fluctúa entre 32 y 51 agentes. Aunque el año pasado se incorporó un grupo de 25 inspectores para el horario nocturno, entre las 17:00 y la 01:00 horas, los resultados no han sido los esperados.

El Plan de Acción de la MPA reconoce que el fortalecimiento del personal es clave para el control del Sistema Integrado de Transportes (SIT). Sin embargo, la falta de vigilancia constante ha permitido que el transporte informal continúe creciendo, debilitando el sistema formal y generando una competencia desleal.

Aunque los inspectores tienen la facultad de supervisar, fiscalizar y sancionar, la percepción ciudadana es que las medidas aplicadas no son lo suficientemente drásticas para erradicar la informalidad. En la práctica, las “loncheritas” siguen operando sin mayores restricciones.

El futuro del transporte en Arequipa dependerá en gran medida de la efectividad de las nuevas medidas que implemente la municipalidad. Sin un control real, sostenido y estratégico, la informalidad seguirá siendo la principal opción para muchos ciudadanos. En ese contexto, la sensación general es clara: el control del transporte en la ciudad, hasta ahora, ha fracasado.

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