Al menos 443 mil arequipeños pueden caer a nivel de pobreza
Por Jorge Turpo R.
Antes de la pandemia, en 2019, la pobreza regional era de apenas 6%. Hoy esa cifra se ha duplicado. El principal problema es que la recuperación económica todavía no logra consolidarse.
CIFRAS QUE PREOCUPAN
La recuperación económica de Arequipa todavía tiene una grieta profunda. Miles de familias lograron salir de la pobreza, pero siguen viviendo al borde de volver a caer. Esa es la principal conclusión del más reciente informe del Instituto Peruano de Economía (IPE), que advierte que más de 443 mil arequipeños son actualmente vulnerables monetarios, es decir, personas que no son pobres, pero cuyos ingresos son tan frágiles que cualquier crisis económica, pérdida de empleo o enfermedad podría empujarlos nuevamente a la pobreza.
El informe revela que la vulnerabilidad monetaria en Arequipa pasó de 28.3% en 2024 a 30.8% en 2025. En términos simples, casi uno de cada tres arequipeños vive en una situación económica inestable.
La cifra representa más de 40 mil nuevos vulnerables respecto al año anterior. Si se suma a la población que ya se encuentra en pobreza, el escenario muestra que cerca de 400 mil personas podrían caer o permanecer en condiciones precarias si la economía se desacelera nuevamente.
Aunque la pobreza monetaria en Arequipa se redujo de 15.8% a 12.8% en 2025, el análisis de largo plazo muestra una realidad menos optimista.
Antes de la pandemia, en 2019, la pobreza regional era de apenas 6%. Hoy esa cifra se ha duplicado. El informe señala que existen más de 103 mil arequipeños adicionales viviendo en pobreza respecto al escenario prepandemia.
A nivel nacional, el Perú también muestra señales contradictorias. La pobreza monetaria cayó de 27.6% a 25.7%, pero todavía se mantiene muy lejos del 20.2% registrado antes de la crisis sanitaria. En otras palabras, el país aún no logra recuperar las condiciones económicas previas a la pandemia.
Uno de los aspectos más llamativos del informe es que la pobreza en Arequipa se ha urbanizado. Aunque históricamente el problema estuvo más concentrado en las zonas rurales, hoy nueve de cada diez pobres viven en ciudades.
En el área urbana, la pobreza bajó de 14.4% a 12.3%, permitiendo que más de 25 mil personas dejaran esa condición. Sin embargo, el número absoluto sigue siendo elevado debido a la gran concentración poblacional en la ciudad.
En el ámbito rural también hubo una mejora importante. La pobreza cayó de 33.7% a 20.1%, incluso por debajo del nivel registrado en 2019. Cerca de 14 mil personas dejaron de ser pobres en zonas rurales. Sin embargo, especialistas advierten que esta reducción todavía es frágil y depende de actividades económicas muy vulnerables a factores climáticos y de mercado.
POBRES EXTREMOS
La situación más crítica continúa siendo la pobreza extrema. En 2025, una persona en pobreza extrema sobrevivía con menos de 235 soles mensuales. Para una familia de cuatro integrantes, eso significa vivir con menos de 941 soles al mes para cubrir alimentación básica.
Aunque la pobreza extrema disminuyó ligeramente de 1.6% a 1.4%, todavía se encuentra muy por encima del nivel prepandemia, cuando apenas llegaba a 0.4%.
El IPE explica que la reducción de la pobreza ocurrió en un contexto de crecimiento económico moderado. El Producto Bruto Interno de Arequipa creció 2.3% en 2025, por debajo del promedio nacional de 3.4%. El avance estuvo impulsado principalmente por la manufactura y la construcción.
La construcción creció 9.1% gracias a obras de carreteras y locales educativos, mientras que la manufactura avanzó por el mayor procesamiento de productos pesqueros.
En contraste, la minería cayó 2.6% debido a una menor producción de cobre en Cerro Verde.
Pese a ello, el empleo formal mostró señales positivas. El trabajo formal asalariado aumentó 5.4% respecto al año anterior. El sector servicios lideró la generación de empleo con más de cinco mil nuevos puestos de trabajo, seguido del comercio y la manufactura. La minería también aportó más de mil empleos adicionales.
Para los especialistas, el principal problema es que la recuperación económica todavía no logra consolidarse.
La exministra de Desarrollo e Inclusión Social, Carolina Trivelli, advierte que el país vive una estabilidad económica artificial sostenida por el alto precio internacional de las exportaciones.
Según señala, esta bonanza funciona como un “analgésico” que oculta debilidades estructurales como el gasto público ineficiente y las profundas desigualdades sociales.
Trivelli también alertó sobre la grave inseguridad alimentaria que enfrenta el país. Indicó que el Perú es actualmente uno de los países con mayores problemas de acceso a alimentos en la región, incluso entre familias que no son consideradas pobres.
El informe deja una conclusión inquietante: Arequipa logró reducir sus niveles de pobreza, pero todavía no logra reconstruir una verdadera clase media sólida. Miles de familias dejaron de ser pobres solo en las estadísticas. En la práctica, siguen viviendo demasiado cerca del abismo económico.
