Elección de Fujimori fortalece expectativas de inversión, pero persisten riesgos por fragmentación

La agencia calificadora Moody’s Ratings señaló que la elección de Keiko Fujimori como presidenta del Perú para el período 2026-2031 mejora las perspectivas para la inversión privada al brindar mayor continuidad al modelo económico vigente. Sin embargo, advirtió que la polarización política y la fragmentación del Congreso seguirán representando importantes desafíos para la estabilidad del país y su perfil crediticio.


SEGÚN MOODY’S RATINGS

En un análisis sobre el escenario posterior a las elecciones generales, la calificadora sostuvo que el ajustado resultado de los comicios —con una diferencia inferior a 0,3 puntos porcentuales frente a Roberto Sánchez— refleja un país políticamente dividido, situación que podría generar nuevos episodios de incertidumbre durante el próximo quinquenio.

Pese a ello, Moody’s considera que el nuevo gobierno mantendría los principales pilares de la política económica peruana, entre ellos la independencia del Banco Central de Reserva del Perú, el respeto a los derechos de propiedad y la estabilidad de las reglas para la inversión, factores que contribuirían a fortalecer la confianza empresarial.

La agencia indicó que un escenario de mayor previsibilidad permitiría impulsar nuevas inversiones privadas y destrabar importantes proyectos de minería e infraestructura que permanecen paralizados. En ese contexto, proyecta que la economía peruana podría mantener un crecimiento cercano al promedio de 3,5 % registrado entre 2024 y 2025, con posibilidades de acelerarse en el mediano plazo.

Asimismo, destacó que los elevados precios internacionales de los minerales continúan favoreciendo al Perú mediante mayores ingresos por exportaciones y un fortalecimiento de las cuentas fiscales y externas.

No obstante, Moody’s advirtió que existen factores que podrían afectar ese desempeño. Entre ellos mencionó la posible ocurrencia de un evento de El Niño de moderada o fuerte intensidad, que impactaría principalmente en la pesca, la agricultura y otras actividades primarias.

En el plano fiscal, la calificadora señaló que espera la continuidad de una política de disciplina presupuestal. Resaltó que la deuda pública peruana se mantiene alrededor del 30 % del Producto Bruto Interno (PBI), nivel considerado bajo frente a otros países con una calificación similar.

Sin embargo, alertó sobre riesgos asociados al incremento del gasto público, las mayores demandas sociales y la aprobación de iniciativas legislativas sin fuentes claras de financiamiento. También mencionó como posibles presiones fiscales un eventual apoyo adicional a Petroperú y los costos derivados de fenómenos climáticos.

Finalmente, Moody’s sostuvo que el principal reto de largo plazo para el Perú será fortalecer sus instituciones. Para mejorar la calificación crediticia del país, consideró indispensable avanzar en la lucha contra la corrupción, elevar la eficiencia de la gestión pública y consolidar la gobernabilidad, aspectos que resultarán determinantes para sostener el crecimiento económico y atraer mayores inversiones en los próximos años.

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