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“ROBO” FUE CUIDADOSAMENTE PLANIFICADO
Policías investigados por entregar
armas a traficantes de terrenos

Policías implicados en robo de armas fueron intervenidos en Cerro Colorados.

Efectivo policial planificó simulación de robo para beneficiar a banda «Los Monos».
Investigación de la Divincri sostiene que dos suboficiales planificaron el robo de un fusil AKM y dos pistolas de un patrullero policial. El armamento tenía como presunto destino una organización criminal dedicada al tráfico de terrenos. El caso vuelve a poner bajo la lupa los controles internos de la institución policial en Arequipa.
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Lo que inicialmente fue reportado como un violento asalto contra un patrullero de la comisaría Andrés Avelino Cáceres terminó convirtiéndose en una de las investigaciones más delicadas que enfrenta la Policía Nacional en Arequipa. Las pesquisas de la División de Investigación Criminal (Divincri) apuntan ahora a que el robo de un fusil AKM y dos pistolas Pietro Beretta fue cuidadosamente planificado y contó con la participación de dos efectivos policiales, quienes habrían coordinado la entrega del armamento a una organización criminal dedicada al tráfico de terrenos.
El jefe de la Divincri Arequipa, coronel PNP Percy Torres, informó que las evidencias reunidas hasta el momento permiten sostener la hipótesis de que el suboficial Junior Abdón Pineda del Pino desempeñó un papel clave en la organización del hecho, mientras que el suboficial Leonardo Nicolás Lastarria Llasa también habría participado en la ejecución del plan.
La investigación señala que, durante la madrugada del 1 de julio, el patrullero policial fue conducido hasta un sector poco transitado de la urbanización Santa Mónica, en el distrito de Jacobo Hunter, luego de que los agentes recibieran el reporte de una presunta emergencia. Una vez en el lugar, se produjo el supuesto asalto y desaparecieron el fusil AKM, dos pistolas Pietro Beretta, cacerinas y municiones asignadas al servicio policial.
Sin embargo, el análisis de las cámaras de videovigilancia, las pericias dactiloscópicas realizadas mediante el sistema AFIS, los trabajos de inteligencia y las declaraciones obtenidas durante la investigación permitieron establecer que el robo habría sido previamente coordinado.
Según explicó el coronel Torres, una semana antes del hecho dos efectivos policiales se reunieron con civiles que posteriormente habrían participado en el atraco. Ese encuentro habría quedado registrado por cámaras de seguridad instaladas en el distrito de Hunter y constituye uno de los principales elementos que sustentan la investigación.
ARMAS PARA ORGANIZACIÓN CRIMINAL
La Divincri sostiene que el armamento estaba destinado a la organización criminal «Los Monos», grupo investigado por actividades vinculadas al tráfico de terrenos en diversos sectores de Arequipa.
De acuerdo con la Policía, la banda buscaba incrementar su capacidad de fuego mediante la obtención de armas oficiales, cuyo traslado y comercialización demandaban una logística valorizada en aproximadamente 60 mil soles.
Los investigadores consideran que el fusil AKM y las pistolas debían permanecer inicialmente ocultos en un lugar seguro para luego ser trasladados hacia zonas controladas por la organización criminal.
Uno de los aspectos que incrementó las sospechas fue la conducta del suboficial Junior Pineda. Según la investigación, el efectivo solicitó permiso a cuenta de vacaciones precisamente el mismo 1 de julio, fecha en que ocurrió el supuesto robo, y desde entonces permanecía inubicable cuando comenzaron las diligencias judiciales.
La captura de uno de los presuntos integrantes de la organización permitió obtener información considerada clave por los investigadores, orientando los allanamientos y facilitando la recuperación del armamento sustraído.
OTRO GOLPE
El caso representa un duro golpe para la imagen de la Policía Nacional, debido a que los principales investigados pertenecen a la propia institución encargada de combatir el crimen organizado.
Aunque la investigación continúa y corresponde al Ministerio Público determinar las responsabilidades penales, la hipótesis de que policías hayan planificado la entrega de armas oficiales a una organización criminal genera preocupación sobre los mecanismos internos de control y supervisión.
El coronel Percy Torres aseguró que la investigación se desarrolla sin contemplaciones y afirmó que no existe ningún tipo de protección para los efectivos involucrados.
«La prioridad fue recuperar las armas, identificar a todos los responsables y demostrar que ningún policía está por encima de la ley», sostuvo.
INTENSIFICAN INVESTIGACIÓN INTERNA
Este nuevo caso se suma a los procesos disciplinarios que actualmente tramita la Inspectoría Descentralizada de la Policía Nacional en Arequipa. Según información institucional, más de 300 efectivos policiales vienen siendo investigados por presuntas infracciones administrativas y disciplinarias, mientras que varias decenas de expedientes corresponden a faltas consideradas graves y muy graves, algunas relacionadas con presuntos actos de corrupción, abuso de autoridad, inconducta funcional y vínculos con actividades delictivas.
Las investigaciones internas se desarrollan de manera paralela a los procesos penales cuando existen indicios de la comisión de delitos, pudiendo concluir con sanciones que van desde la suspensión temporal hasta el pase al retiro por medida disciplinaria.
RESALTAR
El caso del robo de las armas oficiales reabre el debate sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos de control dentro de la Policía Nacional y de acelerar los procesos de depuración institucional. Para especialistas en seguridad, recuperar la confianza ciudadana exige sanciones ejemplares y una supervisión más rigurosa del personal encargado de resguardar el armamento del Estado, especialmente en una región donde el crimen organizado busca ampliar su capacidad operativa.
