En la música encontramos refugio y comprensión que no conoce de fronteras.

Por: Danna Felipe

A lo largo del tiempo, nuestra región siempre ha sido amante del cuarto arte.

La música es una amiga íntima, acompañante de tus buenos y malos momentos. Ha estado allí para que disfrutes más y también cuando tuviste la necesidad de liberar emociones fuertes. Los cantantes y compositores del mundo son dichosos de encarnar esa compañía, de saber que estuvieron cuando alguien, solo o en grupo, necesitó de su voz y letras para sentirse comprendido.

La música de la región Arequipa es un puente entre la herencia histórica de sus provincias y sus nuevos sonidos urbanos. En la tradición, destacan Benigno Ballón Farfán y los Hermanos Dávalos, quienes inmortalizaron el yaraví y el vals criollo, mientras que las provincias altas como Caylloma mantuvieron vivas las melodías autóctonas del wititi. En Chuquibamba, es imposible olvidar a “Los Pioneros” y “Los Herrantes”. Hoy en día, ese orgullo se diversifica con bandas icónicas de rock y ska como X Dinero, la cumbia psicodélica de Los Chapillacs, Yamil, y el talento del guitarrista Pedro Rodríguez, quien fusiona el jazz con el folclor tradicional.

La maestra del conservatorio regional de música Luis Duncker Lavalle, María Alejandra Barreda, cantante y compositora, nos recuerda que el instrumento musical más utilizado en el mundo es la voz.

“La gente que canta no siempre encuentra en este bello arte una vocación de vida y decide acudir a un conservatorio a estudiar, muchas veces se canta para expresar, para liberar emociones intensas. Por eso es importante cantar, afinado o no, es una necesidad, porque el arte forma parte del desarrollo humano”.

Por ello, la artista subraya que, así como se fomenta en la juventud la práctica de un deporte, se debe hacer lo mismo con el arte y, por ende, las autoridades competentes deben otorgar oportunidades reales para aprender y explotar talentos; quizá lo que en un inicio es un pasatiempo termine siendo lo que él o ella quiere ser.

Emilia Lazo Cárdenas, cantante que comenzó a formarse en el cuarto arte desde niña y actualmente tiene 16 años, es una de las personas que ha encontrado en la música esa vocación de vida de la que nos habla María.

Emilia Lazo Cárdenas, cantante que comenzó a formarse en el cuarto arte desde niña y actualmente tiene 16 años.

“Yo no visualizo mi vida sin la música. Me he tomado el tiempo para reflexionar profundamente y de verdad que sin este arte, mi vida no tendría sentido. Hoy, puedo decir que voy a seguir estudiando música después de salir del colegio”.

Lazo Cárdenas nos confía lo que significa la música en su vida y en el mundo: “La música me tranquiliza y puedo agradecer a las personas que han hecho un bien en mi vida mediante mi voz. Para mí, es más que cantar, es expresar parte de mi alma. No solo son sonidos, también son mensajes que varían de la persona que los escuche. Es más, también de su edad y el momento de vida”.

Complementando el sentir de Emilia, la maestra María Alejandra nos afirma que, si bien en la música la barrera del idioma no existe y el cuarto arte es tan bello que, sin entender la letra, uno sigue teniendo el poder de disfrutar de él, la conexión con la gente es más profunda si hay comprensión del lenguaje.

En este sentido, la maestra asegura que, por supuesto, existen niveles de letras.

“Pasa que hay letras que no son elevadas, porque esos compositores van con la masa. En cambio, hay otras que son poemas con mensajes muy profundos. Cuando el público las escucha, llegan a expresar lo que sienten con una sonrisa o llanto. La verdad para mí es que hay composiciones que duran más que otras”.

Por eso, la música es muchas veces una forma de expresión silenciosa. Es muy común la dedicación de canciones. Lo que pasa es que, en repetidas ocasiones, una melodía puede decir y ha dicho mucho más que un sinfín de palabras habladas.

Por su parte, Emilia expresa: “Las letras de hoy están inspiradas obviamente en cómo es la sociedad actual. Eso no me parece incorrecto, porque el arte está en continuo movimiento. Yo no las escucho mucho, pero si estas composiciones conectan y hacen un bien a quienes sí, me parece que su realización es correcta”.

Dejanos un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked with *.