La inflación semestral 2026 en Arequipa alcanzó 4,18%, su nivel más alto en 4 años
La región Arequipa acumuló una inflación de 4,18% durante el primer semestre de 2026, la más alta registrada en los últimos cuatro años. Este resultado estuvo influenciado por el fuerte incremento de precios observado en el primer trimestre del año.
No obstante, durante el segundo trimestre de 2026 la inflación se moderó al ubicarse en 1,56%, por debajo del 2,58% registrado en el primer trimestre. Si bien esta evolución evidencia una desaceleración en el ritmo de crecimiento de los precios, la variación trimestral continúa siendo elevada en comparación con los niveles observados durante 2025. Cabe señalar que la alta inflación registrada en el primer trimestre respondió, en parte, al efecto estadístico generado por la inflación negativa del cuarto trimestre del año anterior, lo que elevó la base de comparación.

Asimismo, la evolución mensual muestra que las mayores presiones inflacionarias se concentraron al inicio del trimestre. En abril, los precios aumentaron 1,85%, mientras que en mayo se registró una variación negativa de -0,31%, reflejando una corrección en algunos componentes de la canasta familiar. Posteriormente, en junio la inflación fue de apenas 0,02%, lo que evidencia una estabilización de los precios durante el cierre del trimestre.
Aunque la inflación trimestral mostró una reducción respecto del periodo anterior, esta aún permanece por encima de los niveles registrados durante gran parte de 2025. En ese sentido, el comportamiento reciente refleja que las presiones inflacionarias no han desaparecido por completo, sino que han comenzado a moderarse gradualmente, manteniendo un escenario que continúa afectando el poder adquisitivo de los hogares arequipeños.
Por su parte, la menor inflación registrada en el segundo trimestre de 2026, en comparación con el primer trimestre del mismo año, respondió principalmente a la moderación del crecimiento de precios en algunos rubros de la canasta de consumo. Destacó el rubro de Alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que registró una inflación trimestral de 1,41%, explicada por la estabilidad del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de los alquileres de vivienda y del suministro de agua, ambos con una variación de 0,0%. En contraste, el componente de electricidad, gas y otros combustibles mostró un incremento de 3,58%, aunque insuficiente para elevar significativamente la inflación del rubro en su conjunto.

De igual manera, el rubro de Alimentos y bebidas no alcohólicas evidenció una desaceleración respecto al trimestre anterior. Este resultado estuvo asociado a la reducción de precios en productos como aguas minerales, refrescos y jugos de frutas (-0,14%), bebidas no alcohólicas (-0,18%) y, principalmente, carnes con -5,92%, cuya variación contrasta con el incremento de 9,19% registrado durante el primer trimestre de 2026. No obstante, esta moderación fue parcialmente compensada por el fuerte aumento de los precios de pescados y mariscos, que alcanzaron una inflación de 22,48%, revirtiendo la caída de -11,87% observada en el trimestre previo.
En contraste, el rubro de Transporte continuó ejerciendo presión sobre la inflación del segundo trimestre de 2026. Este comportamiento estuvo impulsado principalmente por el incremento de los precios de combustibles y lubricantes (16,59%) y del servicio de transporte (8,12%). Dentro de este último, destacó el transporte de pasajeros por carretera, que registró una inflación de 8,76%, explicada por el aumento de las tarifas durante períodos de mayor demanda, como Semana Santa, el Día de la Madre, el Día del Padre y las jornadas electorales.

Por otro lado, en términos interanuales, la inflación en Arequipa alcanzó 4,10% en junio de 2026, manteniéndose por encima del rango meta del Banco Central de Reserva del Perú (entre 1% y 3%). Aunque este indicador disminuyó respecto del máximo registrado en abril (4,56%), continúa reflejando una persistencia de las presiones inflacionarias sobre el costo de vida de los hogares.
Asimismo, el mayor impulso provino del grupo de Transportes, particularmente por el incremento en los precios de combustibles y lubricantes, los cuales llegaron a registrar variaciones cercanas al 38,7% durante abril, repercutiendo sobre los costos de transporte de personas y mercancías. Debido a que el transporte constituye un insumo transversal para múltiples actividades económicas, estos incrementos terminaron trasladándose a otros bienes y servicios de la economía regional. Si bien durante mayo y junio se observó una ligera reducción de la inflación anualizada, el indicador continúa ubicándose por encima del objetivo del BCRP, evidenciando que, pese a la moderación reciente, las presiones sobre los precios aún no se han disipado completamente y continúan limitando la recuperación del poder adquisitivo de las familias.

Al comparar la macrorregión sur, Arequipa registró una inflación anualizada de 4,10% en junio de 2026, ubicándose por encima de la inflación nacional (3,57%) y constituyéndose en la tercera ciudad con mayor incremento de precios, solo por debajo de Madre de Dios (7,37%) y Moquegua (4,23%).
En el caso de Madre de Dios, la elevada inflación responde a una mayor sensibilidad a los incrementos en alimentos, combustibles y costos de transporte debido a su ubicación geográfica y a la alta dependencia del abastecimiento proveniente de otras regiones. En consecuencia, las variaciones en los costos logísticos y de distribución tienden a trasladarse con mayor intensidad a los precios finales que pagan los consumidores. Por su parte, Moquegua continúa mostrando una inflación superior al promedio nacional debido a las persistentes presiones en rubros como transporte, combustibles y algunos servicios, los cuales han mantenido elevados sus precios durante los últimos meses, sosteniendo una inflación anualizada por encima del 4%. En contraste, Tacna registró la menor inflación de la macrorregión sur (2,36%), ubicándose incluso dentro del rango meta establecido por el Banco Central de Reserva del Perú. Este resultado estaría asociado a una menor presión sobre los precios de los principales bienes de consumo y a una mayor estabilidad en el abastecimiento de productos, favorecida por su dinámica comercial y fronteriza, que contribuye a una mayor competencia en diversos mercados.
