Familia atacada en Majes pide apoyo para tratamientos médicos

Stalin, de 10 años, permanecía en silla de ruedas por graves lesiones cervicales. Su madre pidió apoyo para costear medicamentos, alimentación y los tratamientos que su familia seguía en Lima.


PARA RECUPERARSE DE LAS LESIONES OCASIONADAS

A más de dos meses del ataque contra una familia en el distrito de Majes, provincia de Caylloma, Stalin, de 10 años, continuaba sin caminar ni mover los pies y esperaba una delicada operación de columna en Lima. Su madre, Roberta Calsín Pacompía, advirtió que el menor dependía de una silla de ruedas y requería asistencia permanente.

El niño fue trasladado el 17 de junio desde el Hospital Regional Honorio Delgado Espinoza al Instituto Nacional de Salud del Niño de San Borja. La referencia fue coordinada por el hospital, el área de Servicio Social y el Seguro Integral de Salud, mientras Roberta debía continuar sus atenciones en el Hospital Nacional Arzobispo Loayza.

Los estudios médicos realizados antes del traslado confirmaron inestabilidad de la columna vertebral y fracturas en varias vértebras cervicales. Aunque una primera evaluación en Arequipa descartó la pérdida de movilidad, la madre aseguró que Stalin no podía mover las piernas y que los médicos definirían su pronóstico después de la intervención quirúrgica.

Roberta indicó que todavía esperaban la llegada de materiales necesarios para la operación. Mientras tanto, debe trasladar, asear y movilizar personalmente al niño. La mujer sostuvo que no existía certeza de que su hijo volviera a caminar y que la posibilidad de continuar en silla de ruedas permanecía bajo evaluación médica.

La madre también arrastra graves secuelas en el rostro, la mandíbula, el hombro y uno de sus brazos. Pese a las primeras intervenciones recibidas en Arequipa, afirmó que necesita nuevas cirugías porque tiene dificultades para abrir la boca y alimentarse, además de lesiones de las que todavía no se ha rehabilitado.

Una de sus hijas adolescentes presenta una fractura en el hombro y requiere una operación, relató Roberta. Otra menor tiene una herida en el rostro que comenzaba a mostrar signos de infección. La familia permanece temporalmente en un albergue de Lima mientras busca atención y recursos para continuar los tratamientos.

El ataque ocurrió la madrugada del 2 de junio en la vivienda familiar situada en el asentamiento E2, parcela 67, en Majes. Gerardo Calsín Cari murió y su esposa y tres de sus hijos resultaron gravemente heridos tras ser atacados con armas blancas mientras descansaban. Una cuarta menor logró ponerse a salvo.

El Juzgado de Investigación Preparatoria de Majes–El Pedregal dictó el 9 de junio nueve meses de prisión preventiva contra los hermanos Fray y Tony Ccoyuri Chumbisuca. Ambos permanecían investigados por la muerte de Gerardo Calsín y por el ataque contra Roberta y sus hijos; la medida no constituyó una sentencia definitiva.

Roberta calculó que gastó aproximadamente S/3 000 en medicamentos, sin incluir pasajes, alimentación y transporte dentro de Lima. Señaló que sus hermanos asumieron parte de los costos mediante préstamos, pero los recursos resultaron insuficientes para sostener la recuperación de sus hijos y sus propias atenciones.

La sobreviviente solicitó apoyo económico, asistencia psicológica y orientación legal para seguir el proceso penal. Las colaboraciones podían enviarse mediante Yape al número 931 110 563, registrado a nombre de Roberta Calsín. Mientras avanzaba la investigación judicial, Stalin continuaba esperando una operación que resultaría decisiva para conocer si podría recuperar la movilidad.

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