Arequipa no puede esperar otro huaico

Por Carlos Meneses

Arequipa vuelve a quedar frente a una amenaza que ya conoce y que, sin embargo, las autoridades parecen empeñadas en enfrentar cuando el desastre ya está encima. Más de 5 mil habitantes podrían quedar expuestos a huaicos, desbordes de ríos y erosión fluvial si no se ejecutan a tiempo las intervenciones preventivas identificadas en puntos críticos de la región. Lo más grave es que el riesgo no es desconocido: está plenamente identificado y documentado.

La Contraloría General de la República ha puesto el dedo en la llaga. De las 89 Fichas Técnicas Referenciales recibidas en Arequipa, 46 corresponden a puntos críticos con niveles de peligro “Muy Alto” y “Alto” y no cuentan con los recursos necesarios para ejecutar las obras preventivas. El resultado es preocupante: 5 249 personas, 385 viviendas, 18 instituciones educativas, cuatro establecimientos de salud y vías de comunicación podrían quedar expuestos ante lluvias intensas.

No estamos hablando de una amenaza imprevisible. Las autoridades conocen cuáles son los sectores vulnerables, qué tipo de intervención requieren y qué población podría resultar afectada. Lo que falta es voluntad, planificación y, sobre todo, presupuesto.

Resulta inadmisible que la prevención siga siendo tratada como un gasto secundario. Cada sol que no se invierte oportunamente en limpieza de cauces, reforzamiento de defensas ribereñas, protección de quebradas y atención de puntos críticos puede convertirse después en millones de soles destinados a reconstruir viviendas, carreteras, colegios o establecimientos de salud.

La experiencia debería haber enseñado suficiente. Arequipa ha sufrido huaicos, inundaciones y desbordes que han provocado pérdidas humanas, daños materiales y paralización de servicios. Sin embargo, seguimos repitiendo el mismo esquema: esperar la emergencia, declarar estados de alerta, movilizar maquinaria y recién entonces buscar recursos.

La advertencia adquiere mayor gravedad ante las proyecciones relacionadas con un nuevo periodo de lluvias intensas asociado al Fenómeno El Niño. No hay margen para la improvisación. Si existe información técnica que identifica 46 puntos críticos de peligro alto y muy alto, corresponde actuar antes de que llegue la temporada de lluvias.

También resulta preocupante el panorama nacional: de 1 546 fichas recibidas, el 71 % no cuenta con requerimientos presupuestales; en 893 no se evidenciaron acciones de planificación o coordinación y en 1 219 ni siquiera se había iniciado la intervención.

La prevención no puede quedarse en papeles, informes y fichas técnicas. Arequipa necesita pasar de la identificación del riesgo a la ejecución concreta de las obras. Las autoridades regionales y municipales tienen la responsabilidad de gestionar recursos y priorizar la protección de la población.

Esperar que ocurra el próximo huaico para recién lamentar las consecuencias sería una irresponsabilidad. La emergencia todavía no ha llegado; precisamente por eso, todavía estamos a tiempo de evitar que el riesgo se convierta en tragedia.

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