Prevención frente al Fenómeno El Niño: un compromiso compartido para proteger a nuestros trabajadores

Por: Abg. Kenyo Bustamante Arapa, intendente regional de SUNAFIL-Arequipa

Hablar del Fenómeno El Niño no significa únicamente referirse a lluvias intensas, inundaciones, huaicos o afectación de carreteras e infraestructura. Es también preguntarnos cómo podemos prepararnos, desde nuestros centros de trabajo, para reducir los riesgos y proteger a las personas ante situaciones que muchas veces pueden anticiparse.

La experiencia que nuestro país ha vivido frente a fenómenos climáticos de gran magnitud nos ha dejado una enseñanza importante: la prevención siempre será nuestra mejor herramienta.

Los efectos de estos fenómenos pueden alcanzar diferentes actividades económicas. El sector agrario y agroindustrial, el transporte, la producción pecuaria, la pesca, el turismo y otras actividades pueden verse afectadas directa o indirectamente por las condiciones climáticas.

Por ello, frente a escenarios de esta naturaleza, el objetivo no debe ser esperar que ocurra una emergencia para recién reaccionar. Por el contrario, debemos fomentar una cultura en la que empleadores, trabajadores y Estado podamos anticiparnos a los riesgos y actuar conjuntamente para evitar accidentes y proteger la vida y salud de quienes trabajan.

PREVENIR SIGNIFICA ANTICIPARNOS

La prevención comienza con algo tan sencillo como preguntarnos: ¿qué podría ocurrir en nuestro centro de trabajo ante una lluvia intensa?, ¿existen zonas que podrían inundarse?, ¿las instalaciones eléctricas se encuentran protegidas?, ¿los trabajadores conocen las rutas de evacuación?, ¿sabemos cómo actuar frente a un huaico, derrumbe o deslizamiento?, ¿contamos con los elementos necesarios para responder ante una emergencia?

Responder anticipadamente estas preguntas puede marcar una enorme diferencia cuando ocurre una situación inesperada.

Es importante identificar las debilidades del
centro de trabajo ante emergencias
provocadas por el Fenómeno El Niño.

La gestión preventiva supone identificar los peligros que pueden presentarse, evaluar los riesgos y adoptar medidas que permitan reducirlos. Pero, sobre todo, implica generar conciencia en todas las personas que forman parte de una organización.

Un plan de emergencia será realmente útil cuando los trabajadores lo conozcan. Una ruta de evacuación cumplirá su finalidad cuando esté correctamente señalizada y las personas sepan utilizarla. Un equipo de protección personal será efectivo cuando sea adecuado para el riesgo y el trabajador conozca su correcta utilización.

Por eso, la prevención no puede entenderse solamente como documentos o procedimientos. Debe formar parte de la vida cotidiana del centro de trabajo.

EMPLEADORES Y TRABAJADORES: ALIADOS EN LA PREVENCIÓN

Construir espacios laborales seguros requiere necesariamente la participación de todos.

El empleador cumple un papel fundamental porque se encuentra en capacidad de organizar las actividades, identificar los riesgos y establecer medidas para proteger la vida, salud y bienestar de las personas que desarrollan actividades dentro del centro de trabajo.

Pero la prevención alcanza mejores resultados cuando existe también una participación activa de los trabajadores.

Quienes realizan diariamente una determinada actividad conocen de primera mano las condiciones en las que desarrollan sus labores y pueden advertir situaciones que requieren atención. Comunicar una filtración, una instalación eléctrica expuesta, una ruta de evacuación obstruida, una zona inestable o cualquier condición que pueda representar un riesgo constituye también una forma de prevenir.

De allí la importancia de promover espacios de comunicación permanente entre empleadores y trabajadores.

La capacitación también cumple un papel esencial. Saber cómo actuar frente a una emergencia, conocer las rutas de evacuación, participar en simulacros, identificar a los integrantes de las brigadas y conocer los procedimientos de primeros auxilios permite que las personas puedan responder de una manera más segura y organizada.

La prevención, entonces, no es una tarea individual: es un trabajo compartido.

SUNAFIL Y SU ROL PREVENTIVO

En este esfuerzo conjunto, la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral – SUNAFIL también cumple un papel importante.

Aunque muchas veces la ciudadanía relaciona la labor de SUNAFIL principalmente con la fiscalización, una parte fundamental de nuestro trabajo se encuentra precisamente en la prevención, orientación y asistencia técnica.

Frente a los posibles impactos del Fenómeno El Niño, el Sistema de Inspección del Trabajo privilegia las acciones de asistencia técnica y orientación dirigidas a empleadores y trabajadores.

Esto responde a una idea fundamental: es mejor contribuir a prevenir un incumplimiento o un accidente que intervenir cuando el daño ya se produjo.

Las acciones de orientación permiten asesorar técnicamente a empleadores y trabajadores sobre la mejor manera de cumplir las normas sociolaborales y de seguridad y salud en el trabajo. Por su parte, la asistencia técnica brinda una asesoría más específica respecto de determinadas situaciones y permite formular recomendaciones orientadas a corregir posibles dificultades.

Por ello, SUNAFIL busca también acercarse a los centros de trabajo desde una perspectiva preventiva, promoviendo información, conocimiento y herramientas que permitan adoptar decisiones oportunas.

El propósito final es común: que las personas puedan regresar seguras a sus hogares después de cada jornada laboral.

UNA CULTURA DE PREVENCIÓN MÁS ALLÁ DE LA EMERGENCIA

Uno de los mayores desafíos consiste en evitar que la prevención sea considerada únicamente cuando existe una alerta o cuando las lluvias ya comenzaron.

La seguridad debe formar parte permanente de la organización del trabajo.

Frente a fenómenos climáticos, existen medidas sencillas que pueden contribuir significativamente a reducir los riesgos. Por ejemplo, revisar periódicamente techos, drenajes y desagües; retirar objetos que puedan caer; señalizar las rutas de evacuación; establecer números de emergencia accesibles para todos; verificar las instalaciones eléctricas y mantener disponibles los equipos necesarios para responder ante determinadas contingencias.

En actividades donde existen excavaciones o zanjas resulta importante revisar las condiciones de los taludes. En zonas próximas a ríos o quebradas, quienes desarrollan actividades deben conocer cómo actuar frente a una emergencia. En labores de campo debe prestarse atención a la posibilidad de deslizamientos o caída de piedras.

Estas medidas muestran que muchas acciones preventivas no requieren esperar una emergencia. Pueden planificarse y ejecutarse anticipadamente.

LA INFORMACIÓN TAMBIÉN PREVIENE

Una persona informada tiene mayores herramientas para protegerse y proteger a quienes se encuentran a su alrededor.

Por ello, uno de los componentes más importantes de la prevención es la formación de los trabajadores. El material preventivo de SUNAFIL destaca la necesidad de informar a los trabajadores para que conozcan cómo actuar frente a emergencias y desastres, así como adoptar medidas en materia de primeros auxilios, evacuación y conformación de brigadas.

Esto requiere que la información sea clara, sencilla y accesible.

No basta con tener procedimientos archivados. Es importante conversar sobre ellos, realizar simulacros, explicar los riesgos y escuchar también las observaciones de quienes realizan las labores diariamente.

De esta manera, el trabajador deja de ser únicamente destinatario de una medida preventiva y se convierte en parte activa de la prevención.

PREVENIR TAMBIÉN SIGNIFICA CUIDARNOS ENTRE TODOS

La prevención es una tarea que involucra a empleadores y trabajadores.

La prevención tiene, además, un componente humano que no debemos perder de vista.

Cuando una empresa adopta una medida de seguridad, cuando un trabajador comunica oportunamente una condición peligrosa o cuando una institución pública desarrolla una acción de orientación, detrás de todas esas decisiones existe un mismo propósito: evitar que una persona resulte afectada.

Por eso resulta necesario pasar de una visión basada únicamente en el cumplimiento de reglas hacia una verdadera cultura del cuidado y de prevención.

En esta cultura, el empleador escucha y adopta medidas; el trabajador participa, comunica y se capacita; y el Estado orienta, acompaña, brinda asistencia técnica y, cuando corresponde, desarrolla las demás acciones que se encuentran dentro de sus competencias.

No son roles contrapuestos. Son responsabilidades que pueden complementarse para alcanzar un mismo resultado.

SUNAFIL COMO ALIADO PARA LA PREVENCIÓN

Desde SUNAFIL buscamos contribuir a que empleadores y trabajadores cuenten con información que les permita reconocer oportunamente los riesgos y adoptar medidas para enfrentarlos.

La orientación y la asistencia técnica son precisamente herramientas que permiten acercar el Sistema de Inspección del Trabajo a la ciudadanía desde una perspectiva preventiva.

El material institucional sobre el Fenómeno El Niño señala que SUNAFIL desarrolla acciones preventivas dirigidas a trabajadores y empleadores, con especial atención en sectores y regiones vulnerables.

Esta intervención permite reforzar un mensaje que consideramos fundamental: la seguridad y salud en el trabajo se construye antes de que ocurra el accidente.

La presencia del Estado debe contribuir también a generar confianza y promover una cultura en la cual solicitar orientación o asistencia técnica sea visto como una oportunidad para mejorar las condiciones de trabajo.

UNA TAREA QUE NOS INVOLUCRA A TODOS

Frente a los posibles efectos del Fenómeno El Niño, no existe una única institución, empresa o persona capaz de prevenir todos los riesgos.

Se requiere articulación.

Las instituciones públicas debemos promover información y prevención; los empleadores pueden fortalecer sus sistemas de gestión y preparar sus centros de trabajo; y los trabajadores pueden participar activamente, comunicar los riesgos que identifiquen y aplicar las medidas preventivas establecidas.

Precisamente, una de las conclusiones del enfoque institucional frente al Fenómeno El Niño señala que la articulación interinstitucional y la participación de empleadores y trabajadores permiten reducir la probabilidad de daños y mitigar sus efectos, contribuyendo a mejorar las condiciones laborales y promover el empleo digno.

Ese debe ser nuestro punto de partida.

Frente a los fenómenos naturales no siempre podemos evitar que ocurran lluvias intensas, huaicos o deslizamientos. Lo que sí podemos hacer es prepararnos para reducir sus consecuencias.

Y para lograrlo necesitamos pasar de la reacción a la prevención; del trabajo individual al trabajo conjunto; y de considerar la seguridad como una obligación formal a comprenderla como una verdadera cultura de cuidado.

Desde SUNAFIL continuaremos impulsando ese enfoque preventivo, acercándonos a empleadores y trabajadores mediante acciones de orientación y asistencia técnica y promoviendo espacios laborales cada vez más seguros.

Porque cuando hablamos de prevención, no hablamos solamente de normas o procedimientos: hablamos de personas, de familias y de trabajadores que merecen desarrollar sus actividades en condiciones seguras y regresar cada día a sus hogares.

Y esa es una tarea en la que Estado, empleadores y trabajadores debemos trabajar juntos.

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