La puntualidad es el respeto hacia el tiempo de los demás

Daniel Jáuregui, coordinador general del Consejo Nacional de Padres y Apafas del Perú-Región Arequipa, pide a los padres educar a sus hijos en valores.

Por Danna Felipe

El tiempo es lo más valioso que tenemos los seres humanos y la puntualidad es el respeto hacia el tiempo de los demás. Lamentablemente, en nuestro país tenemos algo conocido como la “hora peruana”; llegar tarde si lo traducimos, algo muy normalizado y que está mal, ya que da pie a que personas excusen su tardanza en su vida cotidiana, no queriendo reconocer el error, el cual a su vez es ampliamente observado por seres en etapa escolar. Y después nos preguntamos por qué los escolares llegan tarde al colegio y cuando crecen, al trabajo y a otros compromisos.

El coordinador general del Consejo Nacional de Padres y Apafas del Perú-Región Arequipa, Daniel Jáuregui, nos recordó que nadie en el mundo nació sabiendo; los niños repiten lo que observan; de allí la famosa frase que “Se educa con el ejemplo”, ya que de verdad de nada sirve decirlo, sino lo haces.

“Como padres tenemos la gran responsabilidad de educar a nuestros hijos en valores y la puntualidad es uno de los más importantes. A través de ella demostramos nuestro respeto hacia el tiempo de los demás. Es nuestra responsabilidad enseñar a nuestros hijos a llegar puntual al colegio y a cualquier compromiso con la familia o amigos”, afirmó.

Según el coordinador general del Consejo Nacional de Padres y Apafas del Perú-Región Arequipa, está mal que padres de familia excusen la tardanza de sus hijos, aunque sea por minutos; el ingreso al colegio es hasta una hora. “Después de la hora, no es la hora, y eso es lo que muchos padres no quieren entender”. En este punto aclaró que por supuesto que existen los imprevistos, que causan la impuntualidad, pero definitivamente estos no ocurren con constancia en la vida de una persona; lo que pasa a menudo es simple, él o ella es una persona en la que no se puede confiar cuando se trata de cumplir con sus compromisos.

“Algo bueno para cambiar eso es ponerse en el lugar de la otra persona. Muchas veces nos excusamos diciendo ‘Pero solo fueron unos minutos’ o que la otra persona exagera. Hay que ser más empáticos. Yo creo que a nadie le gusta esperar o que una actividad se vea interrumpida por falta de este valor”, finalizó.

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