Estudiantes acampan tras caída del sistema de matrículas en la UNSA

Jóvenes pasaron la madrugada en el Área de Ciencias Sociales ante el temor de quedarse sin cupos. Luego de varias horas, la universidad restableció el servicio, pidió disculpas y admitió que sus servidores debían renovarse.


COLAPSO VIRTUAL

Alrededor de 125 estudiantes de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (UNSA) pernoctaron entre el domingo 23 y el lunes 24 de agosto en el Área de Sociales, tras encontrar dificultades para completar su matrícula.

La contingencia se concentró inicialmente en las escuelas de Psicología, Relaciones Industriales y Ciencias de la Comunicación. Varios jóvenes acudieron al campus porque no habían conseguido registrar determinados cursos y temían perder las vacantes disponibles para el semestre.

Con carpas y prendas de abrigo, los alumnos permanecieron desde la noche anterior para ocupar los primeros lugares. Durante la mañana fueron conducidos a un aula y recibieron números de atención mientras aguardaban que la plataforma recuperara su funcionamiento.

La espera comenzó a afectar las condiciones físicas de algunos asistentes. Varios señalaron que no habían desayunado porque salir del recinto podía significar perder su turno. Una joven sufrió una descompensación y fue auxiliada primero por sus compañeros y después por personal del tópico universitario.

El director de Servicios Académicos, Wilber Aníbal Valdez Aguilar, sostuvo que la matrícula era completamente virtual y no requería la presencia de los alumnos. Reconoció, sin embargo, que el ingreso simultáneo de numerosos usuarios redujo la velocidad de respuesta de la plataforma.

La incidencia no correspondía únicamente a una escuela. Los 59 programas profesionales de la UNSA utilizaban el mismo sistema académico, por lo que la elevada demanda registrada durante la fase final del proceso podía comprometer el acceso desde diferentes facultades.

Personal técnico intervino después de recibir las alertas y logró normalizar el servicio durante la jornada, según Valdez. El funcionario ofreció disculpas a quienes soportaron la demora y aseguró que los registros pendientes podrían continuar sin necesidad de nuevas filas presenciales.

La propia universidad identificó una limitación estructural. El director admitió que los servidores todavía eran funcionales, pero tenían varios años de antigüedad y requerían ser sustituidos. También planteó optimizar el sistema académico para soportar una mayor concurrencia.

La plataforma podía procesar aproximadamente 4 mil matrículas diarias, mientras la población estudiantil bordeaba los 26 mil alumnos. El procedimiento comenzó el 10 de agosto, pero la concentración de solicitudes durante los últimos días terminó superando temporalmente su capacidad de respuesta.

Valdez también reconoció que debía reforzarse la orientación sobre fechas, cursos y créditos mediante las escuelas profesionales y el aplicativo SISACAPP+. La actualización de los servidores, una programación escalonada y protocolos de contingencia quedaron como medidas pendientes para impedir que una gestión virtual vuelva a trasladar sus fallas hacia los estudiantes.

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