SUTEP advierte que temor a denuncias debilita autoridad de docentes en colegios
Desde el Sindicato Unitario de Trabajadores en la Educación del Perú (SUTEP) advirtieron que el temor a denuncias por supuesto maltrato está llevando a docentes de Arequipa a limitar sus intervenciones frente a problemas de conducta de los escolares. El gremio sostiene que esta situación genera desprotección entre los profesores y reduce su capacidad para ejercer disciplina dentro de las aulas, evidenciado recientemente en la I.E. 40369 La Campiña, en Socabaya.
El secretario regional del SUTEP Arequipa, Hamer Villena Zúñiga, cuestionó que una denuncia pueda generar medidas contra un docente antes de que se compruebe la veracidad de los hechos como la separación del aula o de la institución educativa mientras se investiga una acusación. «Lamentablemente, las resoluciones implementadas en el SíseVe facultan al padre de familia a denunciar a un profesor por supuesto maltrato físico y psicológico, ocasionando que sea inmediatamente separado de la institución”, señaló.
Durante 2026, el SíseVe registra 594 reportes de violencia escolar en Arequipa, de los cuales 177 corresponden a hechos atribuidos a personal de las instituciones educativas contra escolares. Para Villena Zúñiga, el problema no implica desconocer los casos reales de violencia cometidos por personal educativo. Sin embargo, aseveró que los casos deben investigarse y sancionarse cuando se compruebe la falta, pero no pueden justificar que cualquier denuncia sea asumida como verdadera antes de una verificación.
Según el dirigente, el temor a enfrentar procesos está provocando que algunos profesores eviten intervenir incluso ante conductas que requieren una corrección. Advirtió que esta pérdida de autoridad puede repercutir en la convivencia escolar, especialmente frente a tardanzas reiteradas, indisciplina o falta de control de los estudiantes. «Poco a poco el docente se va desinteresando peligrosamente de la conducta y el control de los alumnos».
La controversia volvió a evidenciarse en la institución educativa La Campiña, en Socabaya, donde estudiantes fueron registrados realizando ejercicios físicos después de llegar tarde. Mientras algunos padres denunciaron el hecho, otros respaldaron al director y señalaron que la medida había sido acordada en una asamblea. Villena Zúñiga consideró que realizar ejercicios no constituye por sí mismo maltrato físico, aunque reconoció que las circunstancias deben ser evaluadas para determinar si hubo abuso o humillación.
En contraste, la Gerencia Regional de Educación sostiene una posición distinta y ha señalado que imponer ejercicios físicos como castigo por llegar tarde está prohibido. Para el SUTEP, el debate debe centrarse en establecer mecanismos que permitan sancionar los casos comprobados de violencia sin dejar a los docentes sin herramientas para mantener la disciplina escolar. «No estamos a favor de la violencia», concluyó Villena Zúñiga.
