Arequipa tiene agua hasta abril, pero peligra la reserva para 2027

Arequipa tiene garantizado el abastecimiento de agua hasta abril de 2027, pero el problema podría comenzar después. Las represas que sostienen el sistema hídrico de la región ingresan a la segunda mitad del año hidrológico 2026-2027 con poco más del 60% de su capacidad útil, una situación que obliga a mirar con preocupación el siguiente ciclo y las consecuencias que tendría una recuperación insuficiente de las reservas.

EN VERANO CONSUMO AUMENTA

Actualmente, el sistema de represas del Chili Regulado almacena 242.92 hectómetros cúbicos (hm³) de los 393.38 hm³ de capacidad útil, equivalente al 61%. En el sistema Colca-Siguas, la reserva alcanza 173.10 hm³ de los 261.132 hm³ disponibles, es decir, el 66,29%. En este último sistema, la represa de Condoroma constituye la principal infraestructura de almacenamiento.

Desde el Proyecto Especial Majes-Siguas (PEMS)-AUTODEMA sostienen que estos volúmenes permiten atender las demandas contempladas en el Plan de Aprovechamiento de las Disponibilidades Hídricas (PADH) 2026-2027 hasta abril del próximo año. Sin embargo, advierten que será complicado recuperar suficientes reservas para iniciar en mayo de 2027 un nuevo ciclo con una situación holgada.

El riesgo se concentra principalmente entre enero y marzo, meses en los que el consumo de agua aumenta por las altas temperaturas, la concentración de población flotante en los distritos costeros y el mayor uso del recurso en las zonas urbanas. En algunos sectores, el consumo puede aproximarse al doble de los 100 litros diarios por persona considerados como referencia para cubrir necesidades básicas.

Una eventual crisis hídrica no significaría necesariamente que Arequipa se quede sin agua de manera inmediata. El primer efecto sería una mayor presión sobre la distribución. Las autoridades tendrían que priorizar determinados usos, reforzar los controles y reducir los márgenes de seguridad existentes en los reservorios.

Ante el déficit hídrico, se reducirá la dotación de agua para los agricultores, quienes se verán obligados a reducir la cantidad de sembríos.

El problema también alcanzaría al sector agrícola. Una menor disponibilidad obligaría a ajustar las entregas para el riego, generando dificultades para los productores que dependen de una programación regular. La reducción o postergación de turnos de agua podría afectar los cultivos, disminuir rendimientos y elevar los costos de producción, especialmente si las reservas no se recuperan durante la próxima temporada de lluvias.

En las ciudades, el escenario podría traducirse en restricciones progresivas si la disponibilidad disminuye por debajo de lo previsto. Una menor presión o continuidad del servicio afectaría principalmente a los sectores con mayor consumo y podría obligar a campañas de ahorro, reducción de usos no esenciales y controles más estrictos.

También existe un impacto potencial sobre las actividades económicas. La industria, los comercios, restaurantes, hoteles, servicios y otras actividades requieren agua para sus operaciones. Una situación de escasez elevaría la competencia por el recurso y podría incrementar los costos para las empresas y familias.

Por ello, AUTODEMA ya aplica medidas preventivas. Entre ellas figura la entrega de módulos de consumo controlado, especialmente en el sistema Colca, además de una vigilancia más estricta en bocatomas y puntos de entrega para impedir captaciones superiores a las autorizadas.

La entidad también prepara maquinaria pesada en puntos estratégicos para responder a posibles emergencias durante la temporada de lluvias y mantener operativos los sistemas hidráulicos. A ello se suma el seguimiento de las condiciones hidrológicas ante los posibles efectos del Fenómeno El Niño, cuyo comportamiento podría modificar el régimen de precipitaciones.

El principal desafío, por tanto, no es únicamente garantizar el agua de Arequipa durante los próximos meses. El reto consiste en evitar que el consumo del verano deje a los reservorios sin capacidad suficiente para afrontar el periodo 2027-2028.

Es posible que se reduzca la entrega de agua potable.

Con el Chili Regulado al 61% y Colca-Siguas al 66,29%, la región todavía cuenta con reservas para atender la demanda prevista. Pero el margen se estrechará si las lluvias no permiten recuperar los volúmenes almacenados. Una crisis hídrica no empezaría cuando los reservorios lleguen a cero, sino mucho antes: cuando las autoridades tengan que escoger entre reducir el consumo urbano, restringir el riego o limitar actividades económicas para evitar que el agua disponible se agote.

Dejanos un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked with *.