¿CENICIENTA POR SIEMPRE? 
Por Dr. Juan Manuel Zevallos.

“En una ocasión, un rey de un lejano país -pensando en que era necesario que su pequeño hijo conociera las necesidades de su pueblo – tomó al pequeño heredero y lo llevó a dar un paseo por el campo.

Hijo, quiero que conozcas lo que es la pobreza. Algún día serás rey y te servirá esta experiencia para poder conducir mejor tu reino.

Tomó entonces al pequeño príncipe y lo llevó a dar un largo paseo en el carruaje real. En el camino, el pequeño observaba las casas, los otros niños, las parcelas de cultivo. En un punto del trayecto pararon en una casa escogida al azar y se acercaron a saludar a los súbditos que ahí moraban, entre los que se encontraban unos alegres niños que correteaban y jugaban con su perro. Sorpresivamente fueron invitados por los dueños de esa humilde vivienda a compartir con ellos sus precarios alimentos, los cuales degustaron todos con alegría.

Nuevamente emprendieron su camino por aquellas vías del reino y pronto los sorprendió la noche. Entonces el rey decidió regresar a palacio. Al llegar a su residencia, el padre preguntó al pequeño:

Ahora que  has conocido lo que es la pobreza, ¿qué me puedes decir al respecto?

Lo que el pequeño soberano contestó dejó al padre absorto:

Padre, gracias por esta gran lección que me has dado. He podido apreciar la paz y felicidad con la que vive la gente… He sentido la frescura del campo, la belleza de la libertad, la armonía que se vive en sus hogares. ¡Qué dicha poder admirar el cielo como se ve en los campos, qué alegría ver las aves volar por los cielos y los animales correr por la campiña! Cómo quisiera yo poder tener una mascota con la que jugar. ¡Cuánto desearía tener unos hermanitos como aquellos con los que compartí la comida! Sería inmensamente feliz si todos los días pudiera admirar la puesta del sol como hoy, y como nuestros súbditos la aprecian todos los días. ¡Qué razón tenías, padre, cuánta riqueza hay en el mundo y cuánta pobreza nos aqueja a los príncipes…! Gracias, padre, por haberme permitido darme cuenta de cuán pobres somos y cuán ricos son nuestros súbditos. Espero que ellos me permitan compartir su riqueza cuando yo sea su rey.

“Un día decidiste abandonar tus sueños, un día dejaste de ser aquel bello ser que nació en una humilde casita acurrucada en el amor de una madre que ya partía hacia la eternidad. Un día abandonaste todo ese afecto que dieron ¿por qué lo hiciste?, ¿por qué te volviste Cenicienta?, ¿por qué dedicar tu vida a servir a otros miserablemente y por qué no servirte a ti misma?

El tiempo ha pasado y hoy te veo convertida en toda una mujer, dueña no solo de una belleza exterior exótica sino, más importante todavía, dueña de una belleza emocional y espiritual deslumbrante.

¿Dónde se dio aquel giro de tuerca que cambio tu vida? He estado tan distraída en estos últimos años que no me había puesto a pensar que aquel ángel que un día decidió volverse oruga iba poco a poco experimentando un proceso de transición que la ha llevado a ser una mariposa de amor.

Me has sorprendido Cenicienta y tu cambio de actitud y aquella forma de ver la vida con humildad y aprecio por todos aquellos que te rodean es una lección de vida para todos aquellos que un día renunciaron a sus sueños. Antes hacías las cosas por obligación, ahora llevas a cabo cada acción con devoción, sabes que, aunque otro te mande impositivamente llevar a cabo algo en el fondo tú has decidido llevar a cabo tal encargo no por miedo ni por una actitud servil ante la dictadura de la voz expresa, has decidido llevar a cabo todo ello por amor, por comprensión personal y por la alegría de sentirte útil y por poder ayudar a otro.

Me llama la atención el brillo de tus ojos y la actitud pacífica de tus manos. No encuentro vestigio de miedo en aquellos archivos cercanos de emoción que están frente a mi mirada. ¿A dónde se fue tu miedo? ¿Cómo pudiste desarrollar tanta seguridad en un mundo donde las tormentas emocionales socavan la autoestima y generan miseria humana? ¿Qué extraña magia has empleado para lucir ese amor personal tan impactante que aun siendo tu razón y conciencia no puede entender?

¿Cómo volviste a nacer a la vida Cenicienta? ¿Cómo derribaste aquellos muros de insatisfacción que limitaban tu mirada de esperanza? ¿Cómo pudiste derribar aquellos muros que aprisionaban la luz de tu alma?

Aún no puedo entender como dejaste de ser Cenicienta.

Ahora eres libre para hacer todo aquello que quieras, pero decides hacer lo mismo de siempre, pero con una connotación emocional diferente. Antes llorabas y sufrías por la tiranía de la familia que te fue impuesta, ahora los miras con cariño, respetas sus decisiones, comprendes el dolor que se aloja detrás de sus déspotas órdenes y no proyectas emoción alguna de aflicción.

Es cierto, detrás de que cada persona que arremete hay una persona que ha sido herida. Solo aquel que ha experimentado el dolor de la aflicción, la limitación, egoísmo, el castigo y la falta de apego puede tener la capacidad de castigar con tanto enfado e ira a otro. Proyectamos lo que tenemos dentro. Si tenemos violentas actitudes con nuestros semejantes es que tenemos violencia contenida en nuestro interior y si no sale destruye adentro. Ahora entiendo porque amas tanto a aquellos seres que tratan de destruir tu existencia, ahora sé que comprendes la miseria emocional que se aloja en su interior y que agobia cada día más la luz de sus almas. Pobres seres humanos, pobres en verdad, viven haciendo daño como una válvula de escape para su dolor interior. Un día quizá se darán cuenta de ello y lamentarán la vida que vivieron y podrán quizá cambiar, tendrán de seguro una oportunidad. Pobres de aquellos que nunca despertarán de su letargo y de su actitud destructora, violenta, agresiva y hostil, en verdad habrán existido en este mundo donde se junta lo real y lo irreal, pero nunca habrán vivido.

Te miro a los ojos y me quedo deslumbrada. Cuánto conocimiento has logrado desarrollar con el paso de los años. No te has dejado derrotar por las privaciones, los encierros ni los maltratos. Has podido reciclar cada una de aquellas experiencias de dolor y has encontrado aquello que es tan difícil de encontrar: la moraleja de cada experiencia.

Tienes la lucidez para elegir la palabra perfecta y aun así te crees imperfecta, te autodefines como un ser en construcción. ¿Por qué elevar tu ego hasta el cielo? ¿Por qué no imponer las ideas que has descubierto a las personas de tu alrededor? ¿Serías aclamada por tus dones y por la convicción de tus frases?

Pero no lo harás. El ego destruye, tanto cuando creemos que somos los que más sufrimos como cuando asumimos la creencia que tenemos el mayor estado de bienestar. Nuevamente tienes razón, aunque no logre entender ciertamente tu modo procesar la información. No eres mejor que nadie y a la vez eres la mejor, que paradoja de la vida. Solo al dejar en libertad la forma de pensar de otro puede conquistar esa forma de pensar.

Me da alegría que hayas vuelto a vivir y que tengas la emoción que tienes. Tu corazón emocional ha hecho una sinapsis especial con tu alma y has entrado en comunión. Tienes una forma de ver el mundo que me agrada, ya no hay tinieblas ni asperezas, solo un espectáculo de luz en donde la esperanza fluye. Un mundo donde el amor fluye a través del aire y en donde el agua se alimenta de tu risa y tus lágrimas.

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