Cuatro años más sin resolver el déficit de médicos especialistas en Arequipa
Por Jorge Turpo R.

La falta de profesionales mantiene largas esperas para consultas, diagnósticos e intervenciones quirúrgicas en los principales hospitales de la región. La propuesta de ampliar las plazas de residentado quedó sin concretarse y la brecha continúa.

FALTAN ENTRE 500 Y 700 PROFESIONALES

Otra gestión regional está a punto de culminar y uno de los problemas que se identificó desde sus primeros meses permanece prácticamente sin solución: el déficit de médicos especialistas en los hospitales de Arequipa.

Hace cuatro años, cuando comenzó la administración del gobernador regional Rohel Sánchez, la falta de especialistas ya era señalada como una de las principales causas de las largas esperas para conseguir una consulta, acceder a un diagnóstico o ingresar a una sala de operaciones. El problema estaba presente principalmente en los hospitales Honorio Delgado y Goyeneche, los dos principales establecimientos públicos de referencia de la región.

Cuatro años después, la brecha continúa.

Según el Colegio Médico del Perú, Consejo Regional V Arequipa, en la región faltan entre 500 y 700 médicos especialistas para atender adecuadamente la demanda existente. La decana de esta institución, Miriam Aliaga Cayo, ha reconocido que se trata de uno de los problemas pendientes del sistema sanitario regional.

No se trata de una cifra menor. Significa que cientos de plazas necesarias para atender determinadas especialidades no están cubiertas o resultan insuficientes frente a la demanda de la población.

UNA PROPUESTA QUE NO AVANZÓ

Al inicio de la gestión regional se encargó a la entonces vicegobernadora Ana María Gutiérrez buscar alternativas para enfrentar el déficit. Una de las propuestas fue coordinar con las universidades para incrementar las plazas de residentado médico.

La idea apuntaba a una solución de mediano y largo plazo: formar más especialistas para que Arequipa pudiera disponer progresivamente de profesionales en las áreas donde existe mayor demanda.

Sin embargo, el incremento de plazas de residentado no depende únicamente de la voluntad del Gobierno Regional o de las universidades. Los médicos residentes reciben una remuneración y esas plazas son financiadas por el Ministerio de Salud. Por ello, ampliar la formación de especialistas requiere recursos adicionales y una decisión articulada entre el Gobierno Nacional, el sector Salud, las universidades y las autoridades regionales.

La propuesta quedó pendiente.

El tiempo transcurrió sin que se concretara un incremento suficiente de plazas que permita cerrar la brecha. Y mientras la formación de nuevos especialistas requiere varios años, los pacientes continúan necesitando atención todos los días.

Ese es precisamente uno de los problemas centrales: el déficit no puede solucionarse de manera inmediata. Formar un especialista requiere años de preparación, residentado y entrenamiento. Por eso, cada año que no se incrementan las plazas representa también un año más de espera para comenzar a reducir la brecha.

EL PROBLEMA SE VE EN LOS HOSPITALES

La falta de médicos especializados tiene una consecuencia directa en los establecimientos públicos: mayor demanda para un número reducido de profesionales.

En el hospital Goyeneche, por ejemplo, se ha advertido la situación de servicios que cuentan con muy pocos especialistas para atender a los pacientes. En nefrología se llegó a señalar la existencia de un solo especialista para la consulta externa.

Cuando una especialidad depende de uno o de muy pocos médicos, cualquier ausencia, descanso médico, vacaciones o salida del profesional puede afectar rápidamente la capacidad de atención.

El resultado es conocido por los pacientes: menos citas disponibles, mayores tiempos de espera y dificultad para acceder oportunamente a una evaluación especializada.

El problema también se traslada a las intervenciones quirúrgicas. Un hospital puede contar con infraestructura, salas de operaciones y equipamiento, pero si no dispone del número suficiente de cirujanos, anestesiólogos u otros profesionales especializados, su capacidad real de atención queda limitada.

La infraestructura, por sí sola, no resuelve el problema.

CONVOCATORIAS QUE QUEDAN DESIERTAS

A la falta de formación de nuevos especialistas se suma otra dificultad: conseguir que los médicos ya especializados trabajen en los hospitales públicos.

En diferentes establecimientos se han realizado convocatorias para cubrir plazas de especialistas que terminan declaradas desiertas porque no se presentan suficientes profesionales.

Una de las razones señaladas es la diferencia entre las remuneraciones y condiciones que ofrece el sector público frente a las oportunidades existentes en clínicas y establecimientos privados.

Esto genera una doble dificultad.

Por un lado, Arequipa necesita formar más especialistas. Por otro, necesita conseguir que esos profesionales permanezcan en los hospitales públicos.

No basta, entonces, con aumentar el número de médicos titulados en una determinada especialidad. También se requiere establecer condiciones laborales que hagan posible su permanencia en el sistema público.

Si un hospital logra formar o contratar a un especialista, pero posteriormente el profesional abandona el establecimiento por mejores oportunidades económicas, la brecha vuelve a aparecer.

Una gestión regional más que no logra reducir la brecha en salud.

LAS ESPECIALIDADES MÁS NECESARIAS

El déficit no se concentra en una sola área de la medicina.

Entre las especialidades que presentan mayores necesidades se encuentran oftalmología, medicina física y rehabilitación, cardiología y nefrología, además de traumatología, cirugía, oncología, hematología y neumología.

Cada una de estas áreas atiende enfermedades y condiciones que requieren seguimiento especializado.

El envejecimiento de la población, el incremento de enfermedades crónicas y la necesidad de diagnósticos cada vez más específicos aumentan la demanda de este tipo de atención.

Por eso, la planificación sanitaria no puede limitarse a calcular cuántos médicos existen actualmente. También debe proyectar cuántos serán necesarios dentro de cinco o diez años.

Y allí aparece una de las principales debilidades de la respuesta regional: la formación de especialistas debe planificarse con varios años de anticipación.

MÁS HOSPITALES, PERO ¿CON QUÉ MÉDICOS?

Arequipa tiene proyectos de infraestructura sanitaria y nuevos establecimientos que requieren personal especializado.

La ampliación de la infraestructura puede aumentar la capacidad de atención, pero solamente si está acompañada de médicos, enfermeras, técnicos y demás profesionales.

Construir un hospital no garantiza que exista el personal necesario para ponerlo a funcionar a plena capacidad.

Lo mismo ocurre con los equipos médicos. La compra de tecnología especializada no resuelve la atención si no existen profesionales capacitados para utilizarla.

Por eso, el déficit de especialistas debería formar parte de cualquier planificación de infraestructura sanitaria.

Antes de inaugurar un nuevo establecimiento debería estar definido de dónde saldrá el personal, cuántos especialistas serán necesarios, cuánto costará su contratación y qué estrategia se aplicará para garantizar su permanencia.

De lo contrario, existe el riesgo de tener infraestructura disponible, pero capacidad limitada para atender a la población.

EL COSTO LO ASUME EL PACIENTE

La consecuencia final de esta brecha no la soporta una oficina administrativa ni una institución. La soporta el paciente.

Es el ciudadano que debe esperar semanas o meses para conseguir una consulta especializada. Es quien recibe una referencia y descubre que no existen citas disponibles en el corto plazo. Es también el paciente que puede permanecer más tiempo esperando una intervención quirúrgica.

En medicina, el tiempo puede ser determinante.

Una enfermedad detectada oportunamente puede tener un tratamiento diferente al de una enfermedad diagnosticada cuando ya se encuentra avanzada. Una intervención realizada a tiempo puede evitar complicaciones posteriores.

Por eso, hablar del déficit de especialistas no significa únicamente hablar de recursos humanos o de estadísticas. Significa hablar de acceso efectivo a la salud.

Los nosocomios de Arequipa necesita médicos en las especialidades de oftalmología, medicina física y rehabilitación, cardiología, nefrología, traumatología, cirugía, oncología, hematología y neumología.

CUATRO AÑOS SIN CERRAR LA BRECHA

Al comenzar la actual administración regional ya se conocía el problema. También se identificó una de las posibles rutas de solución: incrementar las plazas de residentado médico mediante una coordinación entre las autoridades sanitarias y las universidades, con el respaldo presupuestal del Gobierno Nacional.

Cuatro años después, esa respuesta no alcanzó a concretarse.

La responsabilidad, sin embargo, no corresponde exclusivamente al Gobierno Regional. El financiamiento de las plazas de residentado involucra al Ministerio de Salud y la formación de especialistas requiere la participación de las universidades y de los establecimientos donde se realiza la capacitación.

Precisamente por eso se necesitaba una gestión coordinada que permitiera avanzar sobre el problema.

La brecha de 500 a 700 especialistas no apareció durante esta administración. Es un problema acumulado del sistema sanitario. Pero también es una brecha que se mantiene mientras transcurren los años sin una estrategia de formación y contratación suficientemente sólida.

La próxima gestión regional recibirá hospitales con las mismas necesidades y miles de pacientes que continuarán demandando atención especializada.

La pregunta ya no es si el problema existe. Está identificado.

La interrogante es cuánto tiempo más tendrá que esperar Arequipa para comenzar a cerrarlo.

Porque un especialista no se forma en meses. Requiere años. Y cada año que se posterga la decisión de incrementar las plazas de formación es también un año en que la brecha permanece abierta.

REGIONAL

La gestión regional que está por terminar tuvo cuatro años para impulsar una solución articulada. El déficit continúa y los pacientes siguen esperando.

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