LO QUE EL PAÍS NECESITA REALMENTE
Por: Carlos Meneses

Porque, finalmente, el Perú no necesita políticos que ganen todas las votaciones. Necesita autoridades capaces de tomar las decisiones correctas, incluso cuando hacerlo no sea lo más conveniente políticamente. Ese debería ser el verdadero sentido de representar a una nación que ya está cansada de esperar.

El rechazo de un dictamen por parte de los diputados puede presentarse como una derrota política, una victoria de determinado sector o simplemente como un episodio más de la confrontación que caracteriza a la política nacional. Sin embargo, sería un error quedarnos únicamente en el resultado de una votación. Lo verdaderamente importante es preguntarnos qué está haciendo la política con los problemas que afectan todos los días a los ciudadanos.

El país no necesita un Congreso que convierta cada iniciativa en una disputa de intereses, ni autoridades concentradas en demostrar quién tiene más poder. Necesita decisiones responsables, capaces de responder a las necesidades reales de la población. La política debería ser el instrumento para encontrar soluciones, no un escenario permanente de enfrentamientos.

Rechazar un dictamen no es necesariamente negativo. En democracia, una propuesta puede y debe ser discutida, modificada o descartada cuando no responde al interés público. El problema aparece cuando las decisiones dejan de estar determinadas por razones técnicas y terminan subordinadas a cálculos políticos, conveniencias particulares o enfrentamientos entre grupos.

El Perú enfrenta demasiados problemas como para desperdiciar tiempo y oportunidades. La inseguridad crece, los servicios públicos siguen siendo deficientes, miles de familias tienen dificultades para acceder a una atención de salud o educación de calidad y las brechas de infraestructura permanecen abiertas. A ello se suma una economía que necesita generar empleo y oportunidades, especialmente para los jóvenes.

Frente a esa realidad, la ciudadanía espera algo elemental: que sus autoridades trabajen. No que anuncien más de lo que pueden cumplir. No que conviertan cada discrepancia en una crisis. No que utilicen el poder para construir ventajas políticas.

El verdadero desafío de quienes ejercen funciones públicas es recuperar la confianza. Y esa confianza no se recupera con discursos, sino con resultados. Se recupera cuando una obra se termina, cuando un hospital funciona, cuando una escuela tiene condiciones adecuadas, cuando la policía puede responder ante el delito y cuando el ciudadano deja de sentirse abandonado por el Estado.

Por eso, el rechazo de un dictamen debería servir también para recordar que legislar no consiste simplemente en aprobar o desaprobar propuestas. Significa estudiar, escuchar, corregir y asumir las consecuencias de cada decisión. Un voto parlamentario tiene detrás millones de ciudadanos que esperan que sus representantes actúen pensando más allá del próximo titular o de la próxima elección.

El país necesita menos cálculo y más responsabilidad. Menos confrontación y más diálogo. Menos promesas y más resultados.

Dejanos un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked with *.