EN LA DEMENCIA VASCULAR Y ALZHEIMER: VIEJO CAMINO QUE NOS LLEVA AL OLVIDO

INFLUENCIA DEL ESTILO DE VIDA

Las demencias, vascular y Alzheimer, representan un proceso patológico, con una serie de aristas en común desde el punto de vista fisiopatológico, que generan un daño progresivo en los vasos sanguíneos y en la estructura cerebral. Desde el punto de vista de la afectación del endotelio se destaca una disfunción neurovascular y la disminución en sus procesos de autorregulación, perturbaciones éstas que van a generar, dentro de la luz del vaso sanguíneo, procesos de hipoperfusión y afectación constante de la integridad de la barrera hematoencefálica.

Los procesos antes señalados, con el paso de los meses y años, conllevan a una evidente atrofia de los mioscitos y pericitos perivasculares, hechos éstos, que inevitablemente afectarán en negativo los procesos de adhesión molecular intra y perivascular generando, progresivamente, un flujo de salida del vaso sanguíneo hacia la barrera hematoencefálica de fibrinógeno y radicales de oxígeno, los cuales desencadenarán  una respuesta inflamatoria en los componentes del sistema nervioso central de la barrera hematoencefálica, como la microglía y el astrocito, determinando como proceso final: neuroinflamación, hipoxia y estrés oxidativo en la barrera de hematoencefálica y las estructuras cerebrales colindantes.

La afectación de la microglía conllevará a la expresión fenotípica proinflamatoria de esta célula neuroimmune generando la liberación de citocinas del segmento IL-1, IL-6 FNT y otros mediadores inflamatorios y la mayor expresión de receptores CD 11-B asociados a la mayor liberación radicales oxígeno en el sistema nervioso central. La cascada de eventos antes señalada afectará el normal funcionamiento de los oligodendrocito, generando en muchos de sus casos su involución fenotípica a oligodendrocitos no sintetizadores de mielina o su retraimiento e hipotrofia y por consiguiente menor liberación de mielina. La disfunción de los oligodendrocitos, en el desarrollo de la neurobiología de las demencias vascular y Alzheimer, acarrea una patología mielinizante en las neuronas, ya sea con menores capas de mielina o la síntesis de mielina de mala calidad, una estructuración deficiente de dicha capa y una menor velocidad de transmisión del mensaje sináptico hasta su bloqueo en las interfaces cortical-subcortical.

En los astrocitos, una activación microglial fenotipo 2, conlleva a una alteración progresiva en el rol del astrocito, desde su rol neuroprotector y anti inflamatorio hasta el desarrollo de un fenotipo neurodegenerativo, caracterizado por la liberación de mediadores TH1 y liberación cada vez mayor de mineraloproteasas, especialmente la mineraloproteasa-9, importante mediador neurotóxico.

Con relación a la demencia Alzheimer se sabe, claramente, que existen factores genéticos asociados a un proceso de envejecimiento patológico y que van a favorecer, progresivamente, una acumulación del beta amiloide y la proteína tau en el espacio sináptico, secundario a una deficiente actividad fagocitaria de la microglía. La acumulación, cada vez mayor, de proteína tau en las estructuras corticales genera disfunción sináptica, mayor activación lineal y una significativa pérdida neuronal, en especial en las estructuras del hipocampo y la base del cerebro anterior, lo cual explicaría los procesos de deterioro cognitivo que van a experimentar progresivamente estos pacientes.

Una de las áreas que más se vea afectada en los pacientes que experimentan demencia, tanto vascular como Alzheimer, es el hipocampo, estructura ésta que tiene un rol protagónico en los procesamientos de memoria y en el amortiguamiento de la respuesta al estrés. La progresiva acumulación de placas de beta amiloide alrededor del núcleo de las neuronas hipocampales, tanto del cuerno de Amón 1 y 3 como del giro dentado, van a determinar qué los procesos de nutrición, dependiente en gran medida de la gran población de astrocitos que radican en esta zona, sean deficientes, lo cual va a generar, en un primer momento hipotrofia de estas neuronas, principalmente piramidales, y progresivamente una pérdida constante de estas poblaciones neuronales. Señalar, de manera complementaria, que dicha afectación neurodegenerativa va a ser más evidente en pacientes, qué por diversas razones, experimenten un estado de estrés crónico.

La afectación cognitiva no solo es secundaria a la pérdida de neuronas piramidales hipocampales; deberá valorarse en su patogénesis un proceso de neurogénesis deficiente, asociado a una incapacidad de las neuronas madres en generar nuevas neuronas y en la imposibilidad, de muchas nuevas neuronas generadas, en poder adaptarse a un medio ambiente adverso, cada vez más colmado de placas de beta amiloide, y a un microclima pro inflamatorio hipocampal, desencadenándose una apoptosis neuronal programada entre los días 4-11 desde su génesis y migración.

UN VIEJO CAMINO QUE NOS LLEVA AL OLVIDO

Las demencias, vascular y Alzheimer, representan un proceso patológico, con una serie de aristas en común desde el punto de vista fisiopatológico, que generan un daño progresivo en los vasos sanguíneos y en la estructura cerebral. Desde el punto de vista de la afectación del endotelio se destaca una disfunción neurovascular y la disminución en sus procesos de autorregulación, perturbaciones éstas que van a generar, dentro de la luz del vaso sanguíneo, procesos de hipoperfusión y afectación constante de la integridad de la barrera hematoencefálica.

Los procesos antes señalados, con el paso de los meses y años, conllevan a una evidente atrofia de los mioscitos y pericitos perivasculares, hechos éstos, que inevitablemente afectarán en negativo los procesos de adhesión molecular intra y perivascular generando, progresivamente, un flujo de salida del vaso sanguíneo hacia la barrera hematoencefálica de fibrinógeno y radicales de oxígeno, los cuales desencadenarán  una respuesta inflamatoria en los componentes del sistema nervioso central de la barrera hematoencefálica, como la microglía y el astrocito, determinando como proceso final: neuroinflamación, hipoxia y estrés oxidativo en la barrera de hematoencefálica y las estructuras cerebrales colindantes.

La afectación de la microglía conllevará a la expresión fenotípica proinflamatoria de esta célula neuroimmune generando la liberación de citocinas del segmento IL-1, IL-6 FNT y otros mediadores inflamatorios y la mayor expresión de receptores CD 11-B asociados a la mayor liberación radicales oxígeno en el sistema nervioso central. La cascada de eventos antes señalada afectará el normal funcionamiento de los oligodendrocito, generando en muchos de sus casos su involución fenotípica a oligodendrocitos no sintetizadores de mielina o su retraimiento e hipotrofia y por consiguiente menor liberación de mielina. La disfunción de los oligodendrocitos, en el desarrollo de la neurobiología de las demencias vascular y Alzheimer, acarrea una patología mielinizante en las neuronas, ya sea con menores capas de mielina o la síntesis de mielina de mala calidad, una estructuración deficiente de dicha capa y una menor velocidad de transmisión del mensaje sináptico hasta su bloqueo en las interfaces cortical-subcortical.

En los astrocitos, una activación microglial fenotipo 2, conlleva a una alteración progresiva en el rol del astrocito, desde su rol neuroprotector y anti inflamatorio hasta el desarrollo de un fenotipo neurodegenerativo, caracterizado por la liberación de mediadores TH1 y liberación cada vez mayor de mineraloproteasas, especialmente la mineraloproteasa-9, importante mediador neurotóxico.

Con relación a la demencia Alzheimer se sabe, claramente, que existen factores genéticos asociados a un proceso de envejecimiento patológico y que van a favorecer, progresivamente, una acumulación del beta amiloide y la proteína tau en el espacio sináptico, secundario a una deficiente actividad fagocitaria de la microglía. La acumulación, cada vez mayor, de proteína tau en las estructuras corticales genera disfunción sináptica, mayor activación lineal y una significativa pérdida neuronal, en especial en las estructuras del hipocampo y la base del cerebro anterior, lo cual explicaría los procesos de deterioro cognitivo que van a experimentar progresivamente estos pacientes.

Una de las áreas que más se vea afectada en los pacientes que experimentan demencia, tanto vascular como Alzheimer, es el hipocampo, estructura ésta que tiene un rol protagónico en los procesamientos de memoria y en el amortiguamiento de la respuesta al estrés. La progresiva acumulación de placas de beta amiloide alrededor del núcleo de las neuronas hipocampales, tanto del cuerno de Amón 1 y 3 como del giro dentado, van a determinar qué los procesos de nutrición, dependiente en gran medida de la gran población de astrocitos que radican en esta zona, sean deficientes, lo cual va a generar, en un primer momento hipotrofia de estas neuronas, principalmente piramidales, y progresivamente una pérdida constante de estas poblaciones neuronales. Señalar, de manera complementaria, que dicha afectación neurodegenerativa va a ser más evidente en pacientes, qué por diversas razones, experimenten un estado de estrés crónico.

La afectación cognitiva no solo es secundaria a la pérdida de neuronas piramidales hipocampales; deberá valorarse en su patogénesis un proceso de neurogénesis deficiente, asociado a una incapacidad de las neuronas madres en generar nuevas neuronas y en la imposibilidad, de muchas nuevas neuronas generadas, en poder adaptarse a un medio ambiente adverso, cada vez más colmado de placas de beta amiloide, y a un microclima pro inflamatorio hipocampal, desencadenándose una apoptosis neuronal programada entre los días 4-11 desde su génesis y migración.

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