Fragmentación política cambia mapa territorial y pone a prueba la gobernabilidad del Perú
Por Miguel Soriano Flores
Las elecciones regionales y municipales dejan autoridades con agendas propias, un Ejecutivo con poca presencia territorial y una controversia pendiente por la reelección encubierta de alcaldes.
Las elecciones del 4 de octubre definieron el mapa regional y municipal para el periodo 2027-2030. Se eligieron 13 148 autoridades en 25 gobiernos regionales y 1 892 alcaldías, de las cuales 196 son provinciales y 1 696 distritales. El resultado confirma que el poder territorial no sigue necesariamente la lógica del Congreso.
Agrupaciones con poca o ninguna representación parlamentaria obtuvieron posiciones relevantes en regiones y municipios, mientras otras con mayor peso nacional tuvieron un desempeño más limitado. Somos Perú lidera en el mayor número de regiones, aunque enfrenta la cancelación de su inscripción en 2027 por no haber superado la valla electoral, situación que estos resultados no modifican. Ahora Nación es una de las excepciones: combina representación parlamentaria con buen desempeño territorial y suma dos gobernaciones.
EL OFICIALISMO, CON PRESENCIA LIMITADA
El informe de LLYC Ideas (Llorente y Cuenca), “Elecciones regionales y municipales”, de octubre de 2026, revela que el contraste más visible que existe en el país es el de Fuerza Popular, que obtiene hasta ahora 31 alcaldías y ninguna gobernación. Es una tendencia histórica, entre 2010 y 2022 solo ganó tres gobiernos regionales, todos en 2014. Su peso en la Presidencia y el Congreso no tiene una correspondencia territorial equivalente, por lo que el Ejecutivo dependerá de acuerdos con autoridades de otras fuerzas, cuyas decisiones estarán condicionadas por las demandas de sus regiones.
El documento también añade que los resultados dependen mucho del peso de cada candidato y de las redes políticas construidas en cada territorio. Además, los movimientos regionales reducen su presencia porque varios de sus dirigentes pasaron a partidos nacionales ante el riesgo de que el Congreso eliminara estas organizaciones.
UNA VICTORIA CON INTERROGANTES
En la capital del país, Renovación Popular volvió a imponerse con una votación cercana a la de 2022. Según el conteo de la ONPE al 93 %, obtuvo 27,6 %, seguida de Francis Allison, de Avanza País, con 26,8 %; Carlos Bruce, de Somos Perú, con 15 %; y Daniel Urresti, de Podemos Perú, con 8 %. La ventaja reducida y la ausencia de un crecimiento sustancial pueden reflejar cierto desgaste tras la gestión de Rafael López Aliaga y la exposición de su campaña presidencial.
López Aliaga postuló como primer regidor luego de que Luis Rubio, candidato de la lista a la alcaldía de Lima, renunciara a su postulación. La Ley Orgánica de Municipalidades establece que, ante la vacancia o ausencia del alcalde, asume el primer regidor hábil. Sin embargo, el artículo 194 de la Constitución prohíbe la reelección inmediata de alcaldes, lo que abre una controversia jurídica.
El escenario previsto es el siguiente; el 1 de enero, al instalarse las nuevas autoridades, se proclamaría vacante el sillón edil de Lima Metropolitana y correspondería asumir el cargo al primer regidor, en este caso López Aliaga. Esa asunción podrá ser impugnada por cualquier ciudadano o por un integrante del Concejo Municipal. Será entonces el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) decidirá si López Aliaga puede ejercer la alcaldía o si el cargo recae en la segunda regidora de la lista, Jeanette Alonzo. Una discusión que trasciende la capital
SEGUNDA VUELTA EN LAS REGIONES
Cuatro regiones definirán a su gobernador en segunda vuelta. En Arequipa, Alfredo Zegarra (Fuerza Arequipeña) obtuvo 26,22 % y Jenry Huisa (Ahora Nación), 14,45 %. En La Libertad compiten Aldo Mariños (Somos Perú) y Elías Rodríguez (Podemos Perú), separados por menos de medio punto. En Moquegua se enfrentan Abraham Cárdenas (Acción Popular) y Juan Luis Herrera (Somos Perú), también con diferencia mínima, y en Piura, Reynaldo Hilbck (APP) y Santiago Paz (Somos Perú).
Hubo ganadores en primera vuelta en el Callao, donde Pedro Spadaro, de Renovación Popular, obtuvo 51,7 %; en Cusco, con Verónika Mendoza (Venceremos), con 30,58 %; y en Ica, con Juan Mendoza Uribe (Somos Perú), con 30,94 %.
Las agendas de los candidatos anticipan los temas de la relación con el sector privado y el Ejecutivo. Mendoza propone renegociar los contratos de Camisea, y el informe sugiere que su gestión podría devolverle proyección nacional y espacio de oposición. En Arequipa se discuten infraestructura vial y la ampliación agrícola de Majes-Siguas; en La Libertad, la tercera etapa de Chavimochic; en Ica, presas en la cuenca del Pisco; y en Moquegua, los efectos de la contaminación ambiental sobre la salud.
Las nuevas autoridades asumirán con la inseguridad como preocupación común y en pleno Fenómeno de El Niño de 2026 y 2027, que exigirá obras preventivas, servicios básicos sostenidos y respuesta a emergencias desde el inicio del mandato. Su capacidad de ejecución marcará la relación con el Gobierno y la visibilidad que ganen a escala nacional.
Para empresas y organizaciones, la lectura es clara: identificar a los nuevos actores con poder de decisión, entender sus prioridades y seguir de cerca a Lima y a las regiones de mayor peso económico y conflictividad social. En un escenario fragmentado, la gobernabilidad se negociará región por región.
AREQUIPA CON DOS VISIONES DE DESARROLLO
Una de las regiones de mayor peso económico del sur del país, no eligió gobernador en la primera vuelta del 4 de octubre. Deberá hacerlo en una segunda ronda, igual que La Libertad, Moquegua y Piura. Alfredo Zegarra, médico y exalcalde provincial de la Ciudad Blanca por Fuerza Arequipeña, lideró con 26,22 %. Lo sigue Jenry Huisa, administrador y exalcalde de Majes por Ahora Nación, con 14,45 %.
Zegarra supera a Huisa por unos 11,8 puntos porcentuales, una distancia considerable en una primera vuelta. Pero ninguno de los dos alcanza el 30 % y, entre ambos, suman menos de la mitad de los votos. Cerca de seis de cada diez se repartieron entre otras candidaturas. Esos votos, junto con la capacidad de cada candidato para ampliar su base, serán decisivos en el balotaje.
Los resultados de los comicios dependieron mucho del peso de cada candidato y de las redes políticas construidas en cada territorio. En ese contexto, la ventaja de la primera vuelta no garantiza el desenlace favorable para el que quedó primero en el proceso del 4 de octubre pasado, dado que ahora se plantea un panorama distinto donde las alianzas con lideres políticos y sociales inclinarán la balanza en los nuevos comicios.
DOS TRAYECTORIAS, DOS AGENDAS
Ambos candidatos llegan con experiencia en la gestión local, pero con orígenes distintos. Zegarra viene de la Alcaldía Provincial de Arequipa, lo que lo vincula con el área urbana. Huisa gobernó Majes, un distrito asociado a la expansión agrícola. Esa diferencia se refleja en sus propuestas.
Zegarra plantea un plan regional de infraestructura vial, con vías de evitamiento, corredores periféricos y mejores accesos a Matarani, Camaná y Puno. Su objetivo es retirar el transporte pesado de las zonas urbanas. Es una agenda de conectividad y ordenamiento, con efectos sobre el movimiento de carga y la logística hacia los puertos y el sur andino.
Huisa apuesta por el eje agrario. Propone habilitar 10 000 hectáreas adicionales en Majes-Siguas, reactivar obras paralizadas y construir reservorios, canales y centros de empaque, para fortalecer la producción agrícola y su cadena de valor.
Las dos propuestas no son excluyentes, pero la segunda vuelta obligará a los candidatos a precisar qué tendrá prioridad en el presupuesto regional, y los electores podrán comparar con mayor claridad hacia dónde quiere orientar cada uno el desarrollo de la región.
El candidato de Ahora Nación compite con el respaldo de la agrupación que, según el informe de LLYC Ideas (Llorente y Cuenca), tuvo el mejor resultado entre los partidos con presencia en el Congreso, dos gobernaciones y 150 alcaldías.
Si Huisa ganara, Arequipa podría sumarse a las regiones donde Ahora Nación combina representación parlamentaria y poder territorial, lo que le daría una posición distinta frente al Ejecutivo. Si ganara Zegarra, la región quedaría en manos de una agrupación de alcance regional.
En ese contexto hoy el Ejecutivo necesitará acuerdos con autoridades regionales capaces de ejecutar obras y responder al Fenómeno de El Niño de 2026 y 2027. La nueva gestión arequipeña asumirá en pleno periodo de riesgo, y deberá ejecutar obras preventivas, sostener los servicios básicos y atender emergencias desde el inicio del mandato. Esa capacidad de respuesta marcará también su relación con el Gobierno y la visibilidad que gane a escala nacional.
Para el sector privado, la definición que hagan los arequipeños en las urnas en la segunda vuelta será decisiva. De ella dependerá si la gestión regional prioriza la conectividad logística o la expansión de la producción agrícola, dos frentes con efectos directos sobre la inversión y la actividad económica. También determinará con qué autoridad deberán relacionarse las empresas en materia de obras paralizadas y proyectos agrarios.
En un país donde la gobernabilidad también se define en las regiones, Arequipa elegirá mucho más que a un gobernador. Elegirá con qué agenda enfrentará El Niño y con qué peso negociará con el Ejecutivo en los siguientes 4 años.
