Clausuran piscina de Tingo por condiciones insalubres
La piscina de Tingo, uno de los espacios recreativos más tradicionales de Arequipa, fue cerrada temporalmente tras detectarse una concentración insuficiente de cloro en el agua durante una inspección sanitaria inopinada. La intervención, realizada el viernes 9 de octubre, obligó a suspender la atención y retirar a los bañistas que permanecían en las instalaciones administradas por la Municipalidad Provincial de Arequipa (MPA).
El director de Salud Ambiental de la Gerencia Regional de Salud, Yuri Isasi, reveló que las mediciones registraron concentraciones de cloro de apenas 0.1 y 0.2 miligramos por litro. El Reglamento Sanitario de Piscinas establece que el cloro residual libre debe mantenerse entre 0.4 y 1.2 miligramos por litro, valores indispensables para una adecuada desinfección.
Los inspectores también encontraron una turbiedad de 4.8 unidades, próxima al límite máximo de cinco establecido por la normativa. Aunque esta medición no superó el parámetro permitido, evidenció una condición que requería atención. La turbiedad refleja la presencia de partículas suspendidas en el agua y puede dificultar la eficacia de los procesos de tratamiento.
Isasi atribuyó las deficiencias a un posible mantenimiento inadecuado o a fallas en el tratamiento del agua. Señaló que, debido al carácter sorpresivo de la inspección, no podía establecerse desde cuándo se presentaban las irregularidades. Sin embargo, consideró probable que las labores de conservación no se hubieran desarrollado correctamente durante las semanas anteriores.
La principal preocupación de la autoridad sanitaria estuvo relacionada con la exposición de los usuarios a microorganismos que pueden proliferar cuando la desinfección resulta insuficiente. El funcionario explicó que estas condiciones incrementan los riesgos de padecer infecciones gastrointestinales, conjuntivitis y afecciones cutáneas, especialmente entre quienes mantienen contacto prolongado con el agua o la ingieren accidentalmente.
Isasi también advirtió sobre enfermedades graves asociadas con determinadas amebas de vida libre. No obstante, precisó que estos organismos no fueron identificados durante la inspección. La restricción respondió al riesgo sanitario derivado de las condiciones encontradas y no a la confirmación de agentes infecciosos específicos.
La intervención sorprendió a varios usuarios que se encontraban dentro del establecimiento. Los inspectores comunicaron la medida de seguridad y ordenaron desalojar el área de baño para impedir que continuara la exposición. Isasi confirmó que se efectuó el retiro de los asistentes al momento de la fiscalización.
El director de Salud Ambiental explicó que las deficiencias en la calidad del agua ameritan una respuesta inmediata, a diferencia de determinadas observaciones de infraestructura que pueden subsanarse dentro de un plazo. El Reglamento Sanitario de Piscinas establece, además, que la entidad administradora es responsable del mantenimiento, funcionamiento y control sanitario de las instalaciones.
Tras la intervención, representantes de la administración se acercaron a coordinar la corrección de las observaciones. Isasi estimó que el cierre podría levantarse en las próximos días, siempre que se restablezcan las condiciones sanitarias del agua y se cumplan los requerimientos técnicos de los equipos de tratamiento. La reapertura dependerá de una nueva evaluación de la autoridad sanitaria.
