Agricultor afectado en incendio forestal de Puno fue trasladado a Arequipa
El ganadero sufrió quemaduras de segundo y tercer grado cuando intentaba salvar a sus animales de las llamas. Su esposa denunció que fue dado de alta en Ayaviri pese a sus lesiones y ahora espera una cama para recibir tratamiento especializado.
Clemente Núñez Flores, un agricultor que sufrió graves quemaduras mientras intentaba salvar a sus animales de un incendio forestal registrado en la región Puno fue trasladado a Arequipa para recibir atención médica especializada. El hombre presenta lesiones de segundo y tercer grado en el rostro y la mano derecha, por lo que requiere curaciones y un injerto de piel.
La víctima resultó herida cuando intentaba impedir que las llamas alcanzaran a sus vacas, ovejas y alpacas, así como los cultivos de avena destinados a alimentarlos. El fuego se extendió por los pastizales de la zona y amenazó las propiedades de varias familias dedicadas a la ganadería, cuya principal fuente de ingresos depende de la crianza y comercialización de animales.
Su esposa, Concepción Callacasi Anccasi, relató que, después del incidente, el agricultor fue trasladado inicialmente al hospital de Ayaviri, en Puno, donde permaneció aproximadamente dos días. Pese a las lesiones y los dolores que presentaba, recibió el alta médica el miércoles 7 de octubre, situación que generó preocupación en su familia debido a la gravedad de las quemaduras.
La mujer denunció que solicitó una referencia médica para trasladar a su esposo a Arequipa, pero no obtuvo la autorización. Según explicó, en el establecimiento de Ayaviri le indicaron que el paciente se encontraba en condiciones de retirarse porque podía caminar. No obstante, las heridas continuaban causándole intensos dolores y requerían atención especializada.
Ante esta situación, Concepción decidió trasladarlo por sus propios medios hasta Arequipa. Ambos viajaron la noche del viernes 9 de octubre y llegaron la mañana del sábado al hospital regional Honorio Delgado Espinoza. Durante la evaluación médica, los especialistas identificaron quemaduras de segundo y tercer grado y advirtieron que las lesiones de la mano derecha requerían un tratamiento más complejo.
De acuerdo con el testimonio de la esposa, los médicos señalaron que las quemaduras del rostro evolucionaban favorablemente, mientras que la mano afectada necesitaría un injerto de piel. Sin embargo, el sábado únicamente recibió curaciones y tuvo que retirarse del establecimiento debido a la falta de camas para hospitalización. La familia buscó alojamiento mientras esperaba continuar el tratamiento.
Este lunes 12 de octubre, el agricultor regresó al hospital Honorio Delgado para recibir nuevas curaciones y conocer si podría ser hospitalizado. Su esposa permanecía a la espera de una evaluación médica y de la disponibilidad de una cama. La mujer expresó su preocupación por el tratamiento que requiere su esposo y por los gastos que deberá afrontar durante su recuperación.
El incendio también dejó importantes pérdidas en el entorno familiar. Aunque el agricultor logró rescatar sus siete vacas con crías, seis ovejas y tres alpacas, el fuego destruyó pastizales y cultivos utilizados para alimentar al ganado. Concepción explicó que las llamas también afectaron terrenos de su hermana y alcanzaron la vivienda de una sobrina, agravando la situación económica de sus familiares.
La esposa del herido señaló que los animales representan prácticamente el único sustento de su hogar y que actualmente carece de recursos para cubrir medicamentos y otros gastos relacionados con el tratamiento. Además de afrontar las consecuencias del incendio, la familia necesita reunir dinero para el posible injerto de piel que permitiría atender las lesiones más graves del agricultor.
«A veces la desgracia no avisa», manifestó Concepción Callacasi al solicitar apoyo para su esposo. Las personas que deseen colaborar con los gastos médicos pueden comunicarse al número 973 233 440, que también se encuentra habilitado para recibir aportes mediante Yape a su nombre. Mientras tanto, la familia continúa a la espera de que el agricultor pueda acceder a una cama hospitalaria y recibir el tratamiento necesario.
