AUTODEMA opera represas sin planes de emergencia actualizados
Cuatro represas operadas por el Proyecto Especial Integral Majes Siguas-AUTODEMA (PEIMS) no cuentan con planes de acción de emergencia debidamente acreditados. De acuerdo a la Contraloría, la entidad tampoco ha demostrado el cumplimiento de las inspecciones periódicas anuales ni de las evaluaciones detalladas de seguridad. Las deficiencias limitan la capacidad de respuesta ante una eventual falla y podrían incrementar los riesgos para la población, la infraestructura y el medioambiente ubicados aguas abajo.
El Informe de Orientación de Oficio N.° 022-2026-OCI/0617-SOO identificó que AUTODEMA no acreditó la actualización del Plan de Acción de Emergencia (PAE) de la represa Aguada Blanca, cuyo documento corresponde a 2020. Además, no presentó el plano de inundación que permita identificar las zonas potencialmente afectadas ni documentación suficiente para verificar que el plan desarrolle los ocho aspectos mínimos exigidos por el Reglamento de Seguridad de Presas Públicas de Embalse de Agua. Entre estos figuran los procedimientos de notificación de emergencias, las medidas preventivas y correctivas, la identificación de las comunidades expuestas y los mecanismos de alerta.
Las deficiencias también alcanzan a otras infraestructuras hidráulicas. Para las represas El Frayle y Condoroma, AUTODEMA presentó versiones preliminares de los planes correspondientes a 2026, sin acreditar que hayan sido concluidos e implementados. En el caso de El Pañe, no proporcionó documentación que demuestre la elaboración de un PAE. La falta de estos instrumentos dificulta la preparación de simulacros con la población y la coordinación de acciones de respuesta ante una posible emergencia.
A estas omisiones se suma la falta de evaluaciones actualizadas de seguridad. La Contraloría advirtió que AUTODEMA no acreditó la realización de inspecciones periódicas anuales, pese a que el reglamento establece esta obligación para verificar el estado de conservación de las presas y las mediciones de sus instrumentos de auscultación. Tampoco presentó evidencia de la formulación de propuestas de solución, la previsión de recursos para reparaciones ni los registros fotográficos correspondientes.
El informe también señala que no se acreditaron inspecciones detalladas desde 2016, pese a que las represas fueron construidas entre 1960 y 1985. Estas evaluaciones permiten examinar las condiciones actuales de seguridad, contrastarlas con los criterios de diseño y considerar factores como los cambios hidrológicos y las alteraciones aguas arriba y abajo. Autodema informó que la Autoridad Nacional del Agua (ANA) realizó un diagnóstico en las represas El Frayle y Condoroma, pero indicó que no había recibido los resultados.
Aunque el informe no establece que exista una falla estructural inminente, la falta de planes de respuesta acreditados y de inspecciones documentadas limita la capacidad de anticipar peligros y proteger a las poblaciones que dependen de una reacción oportuna ante una eventual emergencia.
