Pacientes renales de Camaná deben viajar a Arequipa hasta 3 veces por semana

La falta de un servicio de diálisis en la provincia obliga a cerca de 100 personas a trasladarse a la capital regional para continuar sus tratamientos.

La atención de los pacientes con insuficiencia renal en la provincia de Camaná enfrenta una importante limitación: la ausencia de una unidad de diálisis que les permita recibir tratamiento cerca de sus hogares. Actualmente, alrededor de 100 personas deben viajar a Arequipa entre dos y tres veces por semana para cumplir con sus sesiones médicas.

Los constantes desplazamientos generan gastos adicionales para los pacientes y sus familias, además del desgaste físico que implica viajar periódicamente mientras enfrentan una enfermedad que requiere atención permanente. Esta situación ha puesto en agenda la necesidad de ampliar los servicios especializados del hospital de Camaná.

La diputada Marleny Arminta anunció que promoverá gestiones ante el Ministerio de Salud para evaluar la recategorización del establecimiento, actualmente de nivel II-1, a la categoría II-2. La iniciativa busca fortalecer su capacidad resolutiva y abrir la posibilidad de implementar nuevos servicios médicos, entre ellos una unidad destinada al tratamiento de pacientes renales.

La parlamentaria señaló que establecerá coordinaciones con las autoridades sanitarias para conocer las condiciones y los requisitos que debe cumplir el hospital para acceder a una categoría superior. También planteó la necesidad de incorporar otras especialidades médicas que permitan responder a la demanda local, en particular la de los adultos mayores.

De acuerdo con la información proporcionada por Arminta, cerca de un centenar de pacientes integran la Asociación de Pacientes Renales de la Zona Norte de la Región Arequipa (ASPARENZA) y requieren atención especializada. Para este grupo, contar con el servicio en Camaná significaría reducir los viajes frecuentes y facilitar el cumplimiento de sus tratamientos.

Sin embargo, la propuesta todavía requiere evaluaciones y procedimientos ante el sector Salud. La modificación de la categoría hospitalaria depende del cumplimiento de criterios técnicos y sanitarios, mientras que la puesta en funcionamiento de una unidad de diálisis exige ambientes adecuados, máquinas especializadas, personal médico y técnico capacitado, así como presupuesto para garantizar su operatividad.

La necesidad de acercar estos servicios a las provincias vuelve a poner en evidencia las dificultades que afrontan los pacientes que viven fuera de Arequipa metropolitana para acceder a tratamientos especializados.

Las gestiones anunciadas deberán traducirse en acciones concretas para determinar la viabilidad del proyecto, establecer los recursos necesarios y definir los pasos para mejorar la atención. Por ahora, los pacientes renales de Camaná continúan dependiendo de los establecimientos de la capital regional para recibir un tratamiento indispensable para su salud.

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