Culminación del hospital Maritza Campos en medio de serias irregularidades
Por Jorge Turpo R.

La Contraloría detectó deficiencias en la valorización de equipos médicos, discrepancias entre los avances reportados y los trabajos ejecutados, y fallas en la supervisión. Las observaciones también alcanzan la calidad de las estructuras. En Chuquibamba, otra inversión sanitaria presenta problemas constructivos y técnicos. Ambos proyectos son ejecutados por el Gobierno Regional de Arequip.

SALDO DE OBRA CUESTA MÁS DE S/ 162 MILLONES

El hospital Maritza Campos Díaz, en el cono norte de Arequipa, vuelve a quedar bajo observación de la Contraloría. Después de permanecer abandonada durante más de cinco años, la obra se retomó en la gestión del gobernador regional Rohel Sánchez mediante un expediente de saldo de obra valorizado en S/ 162.303.798,41.

No obstante, cuando la administración regional asegura que entregará el establecimiento antes de terminar su mandato, el 31 de diciembre de este año, un nuevo informe de control advierte problemas que comprometen la calidad, el avance y la culminación de los trabajos.

El informe de control recoge siete situaciones adversas identificadas durante una reciente inspección.

Los hallazgos revelan deficiencias en la valorización de equipos médicos, discrepancias entre el avance reportado y lo ejecutado, ausencia de personal clave, problemas de calidad constructiva y omisiones en la planificación de ambientes hospitalarios.

No se trata de observaciones menores: algunas podrían ocasionar pagos por prestaciones no acreditadas, mientras otras amenazan con generar retrabajos y retrasos en una infraestructura que debería estar cerca de su puesta en funcionamiento.

La primera alerta se refiere al equipamiento médico-hospitalario y al software. La Contraloría encontró que se aprobaron valorizaciones sin documentación suficiente para demostrar que se cumplían las condiciones contractuales. En la revisión de los equipos se advirtieron vacíos en los documentos de adquisición, traslado, almacenamiento y trazabilidad.

El problema es especialmente delicado porque un hospital no funciona solo con paredes, consultorios y salas de operaciones. Necesita equipos disponibles, instalados y operativos cuando se entregue la infraestructura. La falta de documentación impide verificar adecuadamente si los bienes valorizados cumplen los requisitos y si estarán disponibles oportunamente para atender a la población.

La segunda observación apunta a las valorizaciones de obra. Los auditores encontraron partidas valorizadas cuyo avance no correspondía con lo constatado en el terreno. Entre los ejemplos figuran luminarias de emergencia que no estaban instaladas, así como gabinetes de comunicaciones y otros componentes cuyo avance reportado no coincidía con la ejecución física verificada.

La diferencia también se observa en el cronograma. Al cierre de septiembre, el avance acumulado reportado era de 18,27%, frente al 13,54% programado en el cronograma acelerado vigente, según el informe. La comisión de control advirtió que esa cifra no reflejaba necesariamente el estado real de la obra, debido a las inconsistencias en los metrados y las partidas valorizadas.

La situación podría generar pagos por trabajos no ejecutados, distorsionar el avance y dificultar la adopción oportuna de medidas correctivas.

Otro hallazgo compromete la supervisión. Durante la visita, la Contraloría constató la ausencia de personal clave del contratista y de especialistas de la supervisión que debían participar en la obra según sus cronogramas.

También detectó inconsistencias en registros de seguridad y protocolos de calidad, incluidos documentos con firmas atribuidas a profesionales que no estaban presentes en el momento de las actividades registradas.

OBRA CON DEFICIENCIAS

La calidad de la infraestructura también está en cuestión. El informe advierte deficiencias en muros de sostenimiento, falta de documentación que acredite la calidad de determinadas partidas y ausencia de acreditación del título profesional y la colegiatura del especialista de control de calidad.

A ello se suman materiales almacenados de manera inadecuada, desorden en las áreas de trabajo y deficiencias en la entrega y registro de equipos de protección personal, condiciones que exponen a los trabajadores a accidentes.

La planificación de los ambientes hospitalarios presenta otras dificultades. La Contraloría encontró que faltan detalles técnicos para compatibilizar la caja invertida, el falso cielo raso y los equipos biomédicos en las salas de operaciones. También observó contrapisos ejecutados con un enrasado uniforme en ambientes que requieren acabados de distintos espesores.

Estas incompatibilidades podrían provocar interferencias durante la instalación de equipos, desniveles en los pisos y trabajos adicionales.

La suma de observaciones pone en duda que el hospital pueda culminarse y entregarse en las condiciones que requiere su funcionamiento.

CHUQUIBAMBA: OTRA MALA OBRA

Los problemas no se limitan al hospital Maritza Campos. En Chuquibamba, la ejecución del centro de salud, con una inversión de S/ 35 millones, también presenta observaciones de la Contraloría.

Se han advertido deficiencias en elementos de concreto armado y muros de albañilería que no se ajustan a los planos y especificaciones técnicas, además de valorizaciones de rellenos, obras provisionales y mobiliario clínico y administrativo cuya ejecución no estaría suficientemente acreditada. Estas situaciones podrían ocasionar pagos por trabajos incompletos o no ejecutados y afectar la calidad y durabilidad de la infraestructura.

El control también advierte la ausencia de personal clave del contratista y de la supervisión durante visitas de inspección, así como deficiencias en el expediente técnico que no garantizarían una adecuada evacuación pluvial ni la accesibilidad universal.

A ello se añaden partidas inconclusas en la infraestructura del plan de contingencia y problemas en el abastecimiento de agua, el drenaje pluvial y la protección de las coberturas.

Son observaciones que generan dudas sobre la culminación de otra inversión millonaria destinada a mejorar los servicios de salud en la región.

En ambos proyectos, el desafío no consiste únicamente en terminar las obras, sino en garantizar que las instalaciones sean seguras, funcionales y estén debidamente equipadas.

Hospital Maritza Campos Díaz en Arequipa.

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