Arequipa pide S/ 6,9 millones para frenar la sequía, pero el Ejecutivo no envía el dinero
La Gerencia Regional de Agricultura advierte que necesita recursos para alimentar camélidos, adquirir kits veterinarios y recuperar reservorios y cochas. Mientras espera la aprobación del financiamiento, solo dispone de S/ 482 mil para nuevas acciones preventivas, en una región donde 42 distritos están declarados en emergencia por déficit hídrico.
SOLO TIENE S/482 MIL PARA EMERGENCIAS
Arequipa necesita S/ 6 millones 900 mil para preparar al sector agropecuario frente a la escasez de agua que amenaza con agravarse durante el periodo de lluvias 2026-2027. Sin embargo, a pocos meses de concluir el año fiscal, el financiamiento adicional todavía no está garantizado y las acciones previstas dependen de una decisión del Ejecutivo.
La Gerencia Regional de Agricultura de Arequipa (GRAG) solicitó los recursos para comprar alimentos destinados a camélidos sudamericanos, adquirir kits veterinarios y reparar reservorios y cochas, infraestructura fundamental para almacenar agua en las zonas altoandinas. La intervención busca reducir el impacto de una eventual sequía sobre la ganadería y la agricultura, actividades de las que dependen numerosas familias rurales.
El problema es que la solicitud, presentada en septiembre, permaneció en evaluación de la Oficina Regional de Planeamiento, Presupuesto y Acondicionamiento Territorial (ORPPAT) hasta octubre. Aunque obtuvo una opinión técnica favorable y fue remitida al Ejecutivo, ese trámite no significa que el dinero haya sido aprobado ni transferido.
La diferencia es decisiva. Mientras los procedimientos presupuestales continúan, los productores de las zonas más expuestas necesitan prepararse para un escenario de escasez hídrica. Si el financiamiento no llega a tiempo, la región podría enfrentar la emergencia con recursos limitados y sin haber ejecutado todas las medidas previstas.
SOLO QUEDAN S/ 482 MIL PARA PREVENCIÓN
Las cifras presupuestales muestran la estrechez de la capacidad de respuesta de la Gerencia Regional de Agricultura. La entidad recibió S/ 3 millones 950 mil 81 para el programa presupuestal 0068, destinado a reducir la vulnerabilidad y atender emergencias por desastres. De ese monto, ejecutó el 87,8 %, por lo que mantiene un saldo de apenas S/ 482 mil 659.
En términos prácticos, la mayor parte del presupuesto ya fue utilizada y el dinero restante debe cubrir las intervenciones que todavía sean necesarias. Frente a esa situación, los S/ 6,9 millones solicitados representan un financiamiento adicional que permitiría ampliar las medidas preventivas ante el estrés hídrico pronosticado para 2027.
El monto requerido equivale a aproximadamente 14,3 veces el saldo disponible. Esta comparación evidencia la distancia entre los recursos que actualmente tiene la gerencia y la cantidad que considera necesaria para atender el riesgo.
No obstante, la aprobación del presupuesto tampoco resolvería por sí sola todas las dificultades. La entidad tendría que garantizar que las compras, la distribución de alimentos, la adquisición de medicamentos veterinarios y la reparación de infraestructura se realicen oportunamente.
La prevención requiere que el dinero esté disponible antes de que la escasez de agua comprometa la alimentación del ganado o reduzca la disponibilidad del recurso para las actividades productivas. Si las intervenciones se ejecutan cuando los efectos de la sequía ya son evidentes, su capacidad para evitar pérdidas será menor.

DEMANDAN ATENCIÓN DEL GOBIERNO
El gerente regional de Agricultura, Alonzo Manrique Zeballos, reconoció que la continuidad del plan depende de la asignación presupuestal que debe evaluarse en el nivel central.
“Nosotros hemos cumplido con remitir los documentos correspondientes. Ya los entes competentes tendrán que evaluar si es que corresponde la asignación. Dependiendo de ello, contaremos o no con financiamiento para atender esta emergencia”, sostuvo.
La declaración confirma que la Gerencia de Agricultura completó la presentación del expediente, pero todavía no cuenta con una garantía de financiamiento para ejecutar todas las medidas planteadas.
La incertidumbre se produce en un momento en que las autoridades nacionales ya reconocieron el peligro asociado al déficit hídrico. El Decreto Supremo N.° 140-2026-PCM, publicado el 11 de octubre, declaró el estado de emergencia por peligro inminente ante la escasez de agua para el periodo de lluvias 2026-2027. La medida comprende 42 distritos de Arequipa distribuidos en cinco provincias.
El dispositivo establece un plazo de 60 días calendario para ejecutar medidas y acciones inmediatas destinadas a reducir el riesgo existente, además de las labores de respuesta y rehabilitación que correspondan. La declaratoria se sustenta en evaluaciones técnicas de entidades como el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (SENAMHI), la Autoridad Nacional del Agua (ANA) y el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI).
La medida de emergencia, sin embargo, no constituye una transferencia automática de los S/ 6,9 millones solicitados por la gerencia. El propio decreto dispone que las intervenciones se financien con cargo a los presupuestos institucionales de las entidades involucradas, sin demandar recursos adicionales al Tesoro Público. Esa condición vuelve más importante la disponibilidad efectiva de partidas para ejecutar las acciones previstas.
42 DISTRITOS BAJO AMENAZA
La declaratoria de emergencia comprende nueve distritos de la provincia de Arequipa, 18 de Caylloma, ocho de La Unión, cinco de Castilla y dos de Condesuyos.
La distribución territorial muestra que el riesgo no se concentra en una sola provincia. Abarca zonas altoandinas donde la ganadería, en particular la crianza de alpacas y llamas, depende de la disponibilidad de pastos naturales y de fuentes de agua para sostener los animales.
Cuando las precipitaciones son insuficientes, los pastizales pierden capacidad de recuperación y disminuye el alimento disponible. Los productores pueden verse obligados a trasladar sus animales, buscar forraje en otras zonas o asumir gastos adicionales para evitar que el ganado pierda peso y condición sanitaria.
En el caso de los camélidos sudamericanos, las dificultades pueden repercutir en la producción de fibra, la reproducción y los ingresos familiares. La falta de alimento también incrementa la vulnerabilidad de las crías y de los ejemplares debilitados, por lo que la asistencia veterinaria adquiere importancia en escenarios de emergencia.
La compra de alimentos para animales y kits veterinarios planteada por la GRAG apunta precisamente a reducir esos riesgos. Pero para que las medidas tengan efecto deben identificarse las zonas prioritarias, calcularse las necesidades de los productores y organizarse la entrega antes de que la emergencia alcance una mayor intensidad.
La reparación de reservorios y cochas, por su parte, permitiría mejorar la capacidad de almacenamiento de agua. Estas estructuras son relevantes para captar y conservar el recurso cuando está disponible, especialmente en territorios donde la distancia entre las fuentes de agua y las unidades productivas complica el abastecimiento.
La intervención no elimina la vulnerabilidad estructural frente a las sequías, pero puede reducir sus consecuencias si se ejecuta con planificación y anticipación.
OTRO FRENTE: 208 PUNTOS CRÍTICOS

El déficit hídrico no es el único problema que enfrenta el sector agrario regional. Las acciones de preparación también deben considerar los daños que pueden ocasionar las lluvias intensas, las crecidas de los ríos y los huaicos durante el periodo de precipitaciones.
Un reporte publicado por Correo el 18 de septiembre recogió información presentada por el gerente regional de Agricultura ante la Comisión de Agricultura del Consejo Regional. En esa oportunidad, el funcionario informó sobre la identificación de 208 puntos críticos en la región que requieren intervenciones en infraestructura de riego y trabajos de descolmatación y enrocado en cuencas. Camaná concentraba 76 de esos puntos.
La existencia de estos lugares expuestos evidencia la necesidad de organizar una respuesta que contemple riesgos distintos: por un lado, la falta de agua para los animales y los cultivos; por otro, los daños que pueden ocasionar las lluvias intensas sobre la infraestructura y las áreas productivas.
Ambos escenarios exigen recursos, maquinaria, personal y coordinación entre las autoridades regionales y locales. Si las partidas presupuestales son insuficientes, las entidades tendrán que establecer prioridades y determinar qué intervenciones pueden ejecutarse con los recursos disponibles.
La prevención no puede limitarse a la elaboración de expedientes o a la presentación de solicitudes. Requiere intervenciones concretas, con plazos definidos, responsables identificados y resultados que puedan ser verificados.
EL RIESGO POR DEMORA PRESUPUESTAL
La principal preocupación es que la demora presupuestal termine reduciendo el tiempo disponible para actuar. La solicitud de septiembre ya pasó por la evaluación técnica regional y fue remitida al Ejecutivo en octubre. Aun así, no existe certeza sobre cuándo se aprobará el financiamiento ni sobre si los recursos podrán ejecutarse dentro de 2026.
La GRAG sostiene que los S/ 6,9 millones permitirían activar medidas frente a los primeros indicios de sequía. Para ello, sin embargo, necesita contar oportunamente con el presupuesto y completar los procedimientos administrativos correspondientes.
Si la asignación se posterga, la entidad tendrá que afrontar la preparación con el saldo de S/ 482 mil 659, salvo que pueda disponer legalmente de otros recursos para ese propósito. La brecha entre el monto solicitado y el saldo actual deja poco margen para atender simultáneamente todas las necesidades previstas.
La situación plantea también una responsabilidad de seguimiento para el Gobierno Regional de Arequipa. No basta con remitir el expediente y esperar una respuesta: corresponde informar sobre el estado de la solicitud, las observaciones que pudiera formular el Ejecutivo y las medidas que se adoptarán si el financiamiento no llega a tiempo.
De igual manera, la ciudadanía necesita conocer qué reservorios y cochas serán reparados, cuántos animales podrían recibir asistencia, qué zonas tendrán prioridad y qué acciones pueden ejecutarse con el presupuesto que permanece disponible.
La declaratoria de emergencia por déficit hídrico advierte sobre un peligro reconocido oficialmente. El siguiente paso debe ser traducir esa alerta en medidas efectivas para proteger a los productores y reducir las posibles pérdidas.
Arequipa necesita S/ 6,9 millones para fortalecer su preparación frente a la sequía, pero todavía no sabe si contará con ellos. Con 42 distritos declarados en emergencia y un presupuesto preventivo casi agotado, la diferencia entre anticiparse y reaccionar tarde dependerá de la rapidez con que se asegure el financiamiento y se ejecuten las intervenciones.
