Bomberos controlan dos incendios forestales tras quemarse 352 hectáreas

Las emergencias se registraron en las comunidades campesinas de Hullqui y Pancarhuaylla, en la provincia de Anta. Los bomberos trabajaron durante cuatro días en una zona de difícil acceso y con apoyo de pobladores y autoridades locales.

CUSCO

Dos incendios forestales que amenazaban áreas de vegetación, flora y fauna silvestre fueron controlados por efectivos de la Compañía de Bomberos Santa Bárbara N.° 130, en la provincia de Anta, región Cusco. En ambos siniestros se afectaron aproximadamente 352 hectáreas de terreno, principalmente en la comunidad campesina de Hullqui.

El incendio de mayor magnitud se registró en Hullqui, distrito de Ancahuasi, donde las llamas avanzaron sobre unas 350 hectáreas de cobertura forestal y ecosistemas naturales. La emergencia obligó a los bomberos a trabajar durante cuatro días consecutivos para evitar que el fuego se extendiera hacia otras zonas.

Las labores se desarrollaron en una geografía agreste y bajo condiciones adversas, lo que dificultó el desplazamiento de los efectivos y el control de los diferentes frentes del incendio. La intervención estuvo encabezada por el brigadier mayor CBP David Taboada Cruz, jefe de la IX Comandancia Departamental Cusco.

Los bomberos realizaron trabajos permanentes de contención y sofocación hasta conseguir controlar las llamas y reducir el riesgo de reactivación. La emergencia ocasionó daños sobre cobertura vegetal y fauna silvestre, aunque las autoridades continuaban con las labores de vigilancia para garantizar que no surgieran nuevos focos.

Luego de controlar el incendio de Hullqui, los efectivos se trasladaron a bordo de la unidad forestal CIF-130 hacia la comunidad campesina de Pancarhuaylla, también en la provincia de Anta, donde se había reportado un segundo incendio forestal.

En este caso, la respuesta fue más rápida y permitió controlar el fuego antes de que alcanzara una mayor extensión. Las primeras evaluaciones determinaron una afectación aproximada de dos hectáreas.

TRABAJO CON LOS POBLADORES

El control de ambas emergencias fue posible mediante la coordinación entre los bomberos voluntarios, autoridades locales y pobladores de las comunidades afectadas. Los habitantes participaron en la apertura de cortafuegos, las labores de contención y el enfriamiento de las áreas donde se concentró el fuego.

La participación de las comunidades resultó fundamental debido a las características del terreno y a la necesidad de contener rápidamente las llamas para evitar una mayor propagación.

El Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú destacó la labor de los efectivos que participaron en las operaciones y resaltó el riesgo que enfrentan durante la atención de incendios forestales.

Las emergencias registradas en Anta vuelven a evidenciar la vulnerabilidad de los ecosistemas altoandinos frente al fuego. La pérdida de cientos de hectáreas de cobertura vegetal puede afectar no solo la biodiversidad, sino también los recursos naturales de los que dependen las poblaciones rurales.

Tras la extinción de ambos incendios, las autoridades y los pobladores mantienen vigilancia en las zonas afectadas para evitar posibles reactivaciones.

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