Arequipa solo tiene agua garantizada en las represas hasta abril de 2027
Por Jorge Turpo R.

Hubert Valdivia indica que las autoridades mantienen las descargas de agua de los sistemas Chili y Colca como si no existiera la amenaza de sequía. Si no llegan las lluvias, las reservas se agotarán antes de lo previsto.

DEBEN RACIONAR DESCARGA HÍDRICA

Si el escenario más adverso del Fenómeno de El Niño se cumple y las lluvias no llegan a la sierra sur, Arequipa podría enfrentar una reducción de su disponibilidad de agua desde el próximo año.

La advertencia la hace Hubert Valdivia, exgerente de la Autoridad Autónoma de Majes (AUTODEMA) y exviceministro de Agricultura, quien sostiene que, si se mantiene el ritmo actual de descarga, el agua almacenada en las siete represas del sistema Chili alcanzaría solo hasta abril de 2027.

No se trata de una fecha definitiva ni de un pronóstico inevitable. Es una proyección basada en los volúmenes almacenados y el ritmo de uso del recurso hídrico. La evolución de las precipitaciones será determinante para establecer cuánto tiempo más podría extenderse la disponibilidad de agua.

Pero, para Valdivia, esa incertidumbre no justifica esperar a que la situación se agrave para tomar decisiones.

El sistema regulado del Chili almacena alrededor de 206 millones de metros cúbicos (MMC) en sus siete represas. Según el especialista, actualmente se mantiene una descarga cercana a un millón de metros cúbicos diarios, sin que se hayan aplicado cambios significativos pese a las previsiones climáticas que advierten un escenario desfavorable para el sur del país.

“Los números no engañan, indican que se sigue descargando lo mismo. Yo creo que deberíamos ir disminuyendo un poco la descarga e ir preparándonos”, sostiene Valdivia.

El exfuncionario considera que las instituciones responsables de administrar el agua deben actuar con anticipación. Los pronósticos que cita apuntan a lluvias abundantes en el norte y condiciones de sequía en el sur, un escenario que podría afectar la recuperación de las represas y comprometer la disponibilidad del recurso para los siguientes meses.

“Si no modificamos la descarga del sistema Chili y de Condoroma, para el caso del Chili tenemos hasta abril o mayo en el escenario extremo que no llueva”, advierte.

Si se registran precipitaciones, aunque sean escasas, la disponibilidad podría prolongarse hasta junio o julio. Sin embargo, insiste en que eso no eliminaría el riesgo de una crisis hídrica, cuya magnitud todavía no puede determinarse.

La preocupación de Valdivia apunta también al funcionamiento de la Comisión Multisectorial encargada de coordinar el manejo del sistema regulado.

En este espacio participan, entre otras instituciones, la Junta de Usuarios, SEDAPAR, EGASA y la Autoridad Nacional del Agua (ANA), además de representantes vinculados a las actividades que dependen del recurso.

El especialista explica que, habitualmente, la programación del uso del agua se realiza después de la temporada de lluvias, cuando se evalúan las reservas disponibles y se establece cuánto puede descargarse para atender las distintas demandas. No obstante, considera que esa programación debe revisarse de manera permanente cuando cambian las condiciones climáticas.

“Esto tiene que ser dinámico. No es porque tomaron la decisión en marzo y cúmplase. Tienes que ir monitoreando y, si tienes información de que va a haber sequía, ya tienes que reunirte”, señala.

Hasta el momento, la Comisión Multisectorial no se ha pronunciado públicamente sobre esta advertencia ni sobre eventuales medidas para adecuar las descargas a un escenario de menor disponibilidad hídrica. Tampoco se ha informado de una decisión que modifique el ritmo actual de uso del agua.

Valdivia cuestiona que se mantenga la misma programación de los últimos años, como si las condiciones fueran a repetirse. A su juicio, las proyecciones climáticas obligan a revisar los cálculos y evaluar medidas preventivas antes de que las reservas disminuyan a niveles críticos.

Capacidad de almacenamiento de las represas del sistema del Chili.

CONDOROMA

La situación de la represa de Condoroma, que abastece al sistema de irrigación de las Pampas de Majes, también genera preocupación. Según los datos proporcionados por Valdivia, este embalse almacena alrededor de 150 millones de metros cúbicos y mantiene una descarga diaria aproximada de 0,94 millones de metros cúbicos.

Con esos valores, una división simple permite estimar que el volumen almacenado equivale a unos 160 días de descarga.

Si no se producen precipitaciones que mejoren las reservas y se mantiene el ritmo de uso, el agua podría alcanzar hasta marzo de 2027, de acuerdo con la proyección del especialista.

A diferencia del sistema Chili, que cuenta con siete represas, Condoroma depende principalmente de un solo embalse para regular el agua destinada a la irrigación. Esa característica limita las alternativas de almacenamiento dentro del propio sistema.

Valdivia señala que la agricultura concentra aproximadamente el 80% del agua del sistema Chili, mientras que el 20% restante corresponde a usos industriales y otros destinos, según su estimación.

Por eso, considera que una eventual reducción de las descargas debe ir acompañada de decisiones sobre la planificación agrícola.

Una posibilidad, sostiene, sería evitar cultivos de alta demanda hídrica y evaluar alternativas que requieran menos agua, como algunos forrajes que puedan contribuir a sostener la actividad ganadera.

No se trata de una medida sencilla, pues afectaría las decisiones de los productores y requeriría coordinación y planificación anticipada.

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