La importancia de reconectar con nuestra espiritualidad y la cosmovisión amazónica desde el cine
«Ino Moxo: el sueño del brujo” plantea una reflexión sobre nuestra relación con el bosque y lo espiritual
Por: Daniela Santander Revilla
La realidad es que actualmente estamos en un tiempo marcado por la prisa, el individualismo y la desconexión constante, como sociedad necesitamos volver a mirar hacia adentro. Reconectar con la espiritualidad no como algo ajeno o distante, sino como una parte esencial de nuestra identidad. En medio de crisis ambientales, sociales y culturales, la búsqueda de sentido vuelve a ocupar un lugar central, recordándonos que no todo se mide en productividad o inmediatez, sino también en memoria, vínculo y cuidado.
En ese proceso de reencuentro, la Amazonía aparece como un territorio de sabiduría viva. Su cosmovisión propone una relación distinta con el mundo, donde el ser humano no está por encima de la naturaleza, sino en diálogo permanente con ella. La espiritualidad amazónica entiende al bosque, al río, a los animales y a las plantas como seres con los que se convive, se aprende y se respeta, una mirada profundamente necesaria en el contexto actual.
Dentro de esta visión ancestral, los curanderos amazónicos ocupan un lugar fundamental. Ellos son los guardianes de conocimientos transmitidos de generación en generación, saberes que vinculan la medicina natural, la espiritualidad y la vida comunitaria. A través de plantas sagradas como la ayahuasca u otras, mantienen una relación espiritual con el bosque, siendo no solo en sanadores, sino también en protectores de un equilibrio que hoy se encuentra amenazado.

Es justamente este universo el que retrata Ino Moxo: el sueño del brujo, película dirigida por Rodolfo Arrascue y filmada a lo largo de más de una década en la Amazonía peruana. La cinta, una docuficción que mezcla documental y narrativa poética, sigue el viaje de Javier, un hombre atormentado que se interna en la selva en busca del mítico curandero Ino Moxo, figura inspirada en don Manuel Córdova Ríos, conocido como el gran guardián del bosque.
A lo largo del recorrido, la película revela los conocimientos de los últimos grandes curanderos amazónicos, integrando imágenes, sonidos y rituales reales en una experiencia sensorial profunda. La presencia simbólica de la pantera negra (filmada sin efectos especiales) atraviesa la historia como espíritu protector y guía, reforzando el vínculo entre el ser humano y la naturaleza. Para Arrascue, la ficción funciona como un recurso narrativo que permite contar una gran historia real, actual, sobre los sabios del bosque.Además, el propio director subraya la relevancia cultural y espiritual de la obra al señalar que es una película con mucho valor cultural, cinematográfico, de historia. En sus palabras, esta experiencia nos lleva a vivir una gran experiencia espiritual, capaz de motivar al espectador a conocer, amar y despertar el interés por viajar más por la Amazonía. Invitándolos a reconectar con nuestras raíces, con lo nuestro, y con una espiritualidad que sigue viva en el corazón del bosque.

La película se proyectará en Arequipa este jueves 22 de enero en la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA) y el viernes 23 de enero en Cine Umbral (Calle San Francisco 204, Int. 110).
