El Perú requiere visión, corazón y gestión: Dinero hay, lo que falta es alma

El reciente informe de Ceplan ha puesto el dedo en la llaga de la tecnocracia peruana: el incremento sostenido del presupuesto público en educación no está reduciendo las brechas de equidad ni mejorando el aprendizaje. Para la ciencia política moderna, este fenómeno tiene un nombre: isomorfismo institucional. Hemos construido instituciones que «parecen» modernas por fuera, con leyes y presupuestos alineados a la OCDE, pero que por dentro están vacías de eficacia real porque ignoran la dimensión humana y biológica del ciudadano.
Dinero hay. Lo que el Perú requiere hoy es romper la inercia de una gestión fría para transitar hacia una política de visión, corazón y gestión.
Visión: De la inversión en activos a la inversión en capital cerebral
La política moderna ya no habla solo de capital humano; habla de neurobiología del desarrollo. La visión que propone la metodología Huella Humana de Human Future es un cambio de paradigma: el Estado debe entender que la Nutrición del Cerebro es una política de seguridad nacional. Si el presupuesto se gasta en tablets pero no en desinflamar el cerebro de un niño estresado por la violencia o la mala alimentación, estamos invirtiendo en software para un hardware dañado. La visión al 2030 debe ser la arquitectura de cerebros sanos.
Corazón: La Pedagogía como herramienta de cohesión social
Desde la teoría de las políticas públicas, el «corazón» no es una metáfora sentimental, es capital social. La Pedagogía del Corazón es la tecnología social necesaria para cumplir las metas del MIMP. Al empoderar el liderazgo en las niñas y fomentar una educación para la paz, estamos atacando las causas estructurales de la desigualdad que el dinero por sí solo no puede comprar. La paz social y la equidad de género no se decretan; se cultivan en el sistema límbico de cada estudiante.
Gestión: El tutor como burocracia de «nivel de calle»
En política moderna, el éxito de una reforma depende del street-level bureaucrat (el funcionario en contacto directo con el ciudadano). En educación, ese es el tutor. La gestión actual ha fallado porque ha llenado al docente de carga administrativa, vaciándolo de capacidad afectiva. La propuesta de Huella Humana de acompañar y sostener al tutor es, en realidad, una estrategia de gestión pública de alta eficiencia: un docente emocionalmente sólido es el canal más barato y efectivo para que el marco legal del MINEDU se convierta en bienestar real.
El imperativo del 2030
El marco normativo ya existe. Las metas al 2030 están trazadas. El presupuesto está asignado. Lo que falta es el eslabón metodológico que una estos puntos. El Perú necesita dejar de gestionar expedientes para empezar a gestionar huellas humanas.
La Pedagogía del Corazón, integrada en una gestión pública moderna y científica, es la única forma de evitar que en el 2030 el Ceplan vuelva a emitir un informe lamentando otra década de inversión sin alma. Es hora de entender que la eficiencia del Estado se mide en latidos, no solo en soles.
