Rusia lanza contra Ucrania más de 300 drones y misiles
Rusia ha lanzado un gran ataque aéreo contra Ucrania que incluyó el uso de 328 drones y siete misiles, entre ellos dos misiles hipersónicos Kinzhal, informó la Fuerza Aérea ucraniana en su parte militar más reciente.
Según las autoridades ucranianas, las defensas aéreas consiguieron interceptar 297 de los drones, mientras que 22 aparatos no tripulados lograron impactar en distintos puntos del territorio, aunque no se han especificado las ubicaciones exactas de esos impactos.
En cuanto a los misiles lanzados por las fuerzas rusas —dos de tipo hipersónico y cinco misiles de crucero Kh-59 y Kh-69—, el reporte oficial afirma que ninguno alcanzó sus objetivos gracias a la acción de los sistemas de defensa ucranianos.
Este ataque forma parte de la continua campaña militar de Rusia contra Ucrania, con ataques nocturnos casi diarios mediante drones y misiles sobre posiciones ucranianas y, en muchos casos, infraestructuras críticas, como la red energética y zonas urbanas.
La utilización de misiles hipersónicos, que pueden alcanzar velocidades muy superiores a las convencionales y son más difíciles de interceptar, subraya la intensidad del conflicto en curso y la escala de los recursos militares utilizados por Moscú.
Los ataques repetidos han afectado de manera significativa al sistema energético ucraniano, en especial durante el invierno, cuando la demanda de electricidad y calefacción es más alta. En semanas recientes, otros ataques masivos que combinaron drones y misiles han impactado líneas de alta tensión, plantas térmicas y subestaciones, generando cortes de energía y complicaciones para millones de civiles.
A pesar de los esfuerzos defensivos, las autoridades ucranianas han reconocido que la intensidad de los asaltos pone a prueba la capacidad de sus sistemas antiaéreos, que en algunos momentos han enfrentado escasez de misiles para repeler simultáneamente múltiples amenazas.
El conflicto entre Rusia y Ucrania continúa transcurriendo a más de tres años desde su inicio en 2022, con intercambios constantes de ataques de drones, misiles balísticos, de crucero e hipersónicos por parte de Rusia, mientras Ucrania responde con sus propias capacidades defensivas y ofensivas.
Analistas y gobiernos han expresado preocupación por el impacto humanitario y la degradación de infraestructuras civiles, además de la persistencia de las hostilidades pese a múltiples intentos de negociación y llamados internacionales a la paz.
Este nuevo ataque destaca la permanencia de la guerra y sus efectos continuos sobre la seguridad, la economía y la vida cotidiana en Ucrania, en medio de un contexto geopolítico que sigue sin encontrar una solución negociada.
