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Obstetras y neonatólogos: dos roles esenciales durante el nacimiento
El nacimiento de un bebé es un proceso que requiere máximo cuidado y respeto. (difuminar rostro mama y niño). La correcta delimitación de funciones protege la vida de la madre y del recién nacido
Los recientes hechos ocurridos en hospitales de la región, que pusieron en evidencia tensiones entre equipos de salud durante la atención del parto, han abierto un debate necesario: ¿se conocen realmente las funciones y límites de acción de cada profesional dentro del sistema sanitario? Detrás de cada nacimiento hay un trabajo conjunto y coordinado de diversos especialistas, cuya articulación es determinante para proteger la vida de la madre y del recién nacido.
LABOR DE LA OBSTETRA
La labor de la obstetra va mucho más allá del momento del parto. Su intervención se inicia en la etapa de la concepción y se extiende durante el embarazo, el parto, el puerperio y el periodo posnatal inmediato. Además, cumple un papel esencial en la promoción de la salud sexual y reproductiva, la planificación familiar y la educación sanitaria de mujeres, varones y adolescentes.
Así lo explica Yda Luz Velásquez Villanueva, decana regional del Colegio de Obstetras de Arequipa, quien señala que esta profesión ha evolucionado significativamente en más de dos siglos de historia. “El ejercicio profesional de la obstetra ha ampliado su campo de acción con el tiempo. Hoy somos responsables no solo de la atención del parto normal, sino también de la promoción de la salud sexual y reproductiva, la detección temprana de factores de riesgo y la derivación oportuna de las gestantes cuando se requiere atención médica especializada”, precisó.
Antes del embarazo, las obstetras desempeñan un rol preventivo, orientado a que las mujeres lleguen a la gestación en las mejores condiciones posibles. Durante el embarazo, su trabajo es fundamental para controlar el desarrollo fetal, educar a las gestantes y acompañarlas emocionalmente. Además, tienen la responsabilidad de identificar complicaciones como preeclampsia, diabetes gestacional o infecciones, derivando los casos complejos a los médicos especialistas.
En el momento del parto, la obstetra asume la atención de los partos normales, aplicando un enfoque intercultural y prácticas basadas en la evidencia científica. Su formación le permite manejar situaciones de bajo riesgo y promover partos humanizados que respetan los tiempos de la mujer y sus preferencias, sin poner en riesgo su salud ni la del bebé.
Yda luz Velázquez decana nacional
“La atención continúa después del nacimiento, durante el puerperio y el postparto inmediato, hasta las 24 horas en los hospitales, tal como lo establece nuestra ley. Nuestro trabajo incluye acompañar a la madre en la lactancia, el control de signos vitales, la detección de hemorragias o infecciones, y la promoción del vínculo afectivo entre madre e hijo”, agregó Velásquez Villanueva.
TRABAJO EN EQUIPO
La atención del parto y del recién nacido en hospitales de mayor complejidad implica un trabajo multidisciplinario. La ginecobstetra Constantina Olivares Moscoso, presidenta de la Sociedad de Ginecología y Obstetricia filial Arequipa e integrante del Cuerpo Médico del Hospital Goyeneche, sostiene que cada profesional cumple un rol específico y complementario, delimitado por las normas del Ministerio de Salud.
“En los hospitales de categoría III-1, la sala de partos debe contar con una licenciada en obstetricia para la atención del trabajo de parto y los partos normales. A su vez, debe existir personal técnico y un equipo de neonatología conformado por médico neonatólogo, enfermera y residente, quienes permanecen atentos ante el nacimiento del recién nacido”, explicó.
El neonatólogo es el médico especializado en la atención integral del recién nacido, particularmente durante las primeras horas y días de vida, un periodo crítico para su desarrollo y supervivencia. Su labor incluye la evaluación inmediata del bebé al nacer, la reanimación neonatal cuando es necesaria, la supervisión de signos vitales y la detección y tratamiento temprano de complicaciones.
Constantina Olivares presidenta de la Sociedad Ginecologíca y Obstétrica.
“El rol del neonatólogo es insustituible en establecimientos de alta complejidad, donde se atienden partos de riesgo o gestantes con enfermedades previas. Su presencia garantiza que el recién nacido reciba atención médica especializada y segura, complementando el trabajo de las obstetras dentro del equipo de salud”, señaló Olivares Moscoso.
NORMAS Y PROTOCOLOS CLAROS
La normativa sanitaria establece con claridad las competencias de cada grupo profesional. En centros y puestos de salud de primer nivel, donde no hay pediatras ni neonatólogos, la atención inmediata del recién nacido recae en la obstetra, quien debe evaluar sus signos vitales, realizar la aspiración de secreciones, verificar la temperatura y controlar la adaptación neonatal.
Sin embargo, en hospitales donde existe un servicio de neonatología, son estos especialistas quienes deben asumir la atención del bebé inmediatamente después del parto, para realizar las evaluaciones clínicas y la reanimación, si fuera necesario.
“La falta de claridad en la aplicación de los protocolos puede generar conflictos en los equipos y, lo más grave, poner en riesgo la salud de la madre y del recién nacido. Por ello, la delimitación de funciones no es solo un tema gremial, sino una medida de seguridad sanitaria”, advirtió la ginecobstetra.
MOMENTO DETERMINANTE
El nacimiento es, sin duda, uno de los procesos más complejos y trascendentes de la vida humana. De la coordinación efectiva entre obstetras, médicos ginecoobstetras, neonatólogos y enfermeras depende la detección oportuna de riesgos, la reducción de la mortalidad materna y neonatal, y el cumplimiento de los estándares de calidad establecidos por el Ministerio de Salud.
El Perú ha logrado avances significativos en la reducción de la mortalidad materna en los últimos años; sin embargo, aún enfrenta retos relacionados con la mejora de los servicios de salud, la disponibilidad de personal especializado y la infraestructura hospitalaria. En este contexto, la cooperación entre profesionales resulta indispensable.
RESPETO Y ARTICULACIÓN
Tanto el Colegio de Obstetras del Perú como la Sociedad Peruana de Pediatría coinciden en que el trabajo articulado y el respeto mutuo son pilares esenciales para un sistema de salud eficiente. “Cada profesional tiene un ámbito de acción claramente definido. Lo importante es que prevalezca la comunicación, la confianza y el compromiso con la vida”, enfatizó Velásquez Villanueva.
La especialista destacó, además, que el fortalecimiento del primer nivel de atención y la capacitación continua de los equipos son estrategias clave para evitar errores y garantizar una atención oportuna.
Por su parte, Olivares Moscoso insistió en que las instituciones de salud deben promover entornos colaborativos y de aprendizaje permanente.
Sala de partos tiene establecidos los roles de cada profesional.
“El trabajo en sala de partos no puede estar marcado por tensiones o jerarquías, sino por una visión compartida: proteger la vida de dos pacientes, la madre y su hijo”, concluyó.
El momento del nacimiento representa una instancia de máxima vulnerabilidad y exige decisiones rápidas, precisas y coordinadas. Obstetras, ginecólogos obstetras y neonatólogos cumplen funciones específicas y complementarias, establecidas por norma, que convergen en un mismo objetivo: garantizar una atención segura, respetuosa y de calidad para la madre y el recién nacido.