Obstetras y neonatólogos, dos roles esenciales en el momento del nacimiento
La correcta delimitación de funciones protege la vida de la madre y del recién nacido.
Por: Daniela Nickole Santander
Ante los recientes acontecimientos ocurridos en hospitales de la región, que han evidenciado tensiones durante la atención del parto, surge una pregunta de fondo ¿se conoce realmente cuál es la función de cada profesional dentro del sistema de salud? La labor de la obstetra no se limita al momento del nacimiento. Su intervención inicia en la concepción, continúa durante el embarazo y se extiende al puerperio cumpliendo un rol clave en la salud sexual y reproductiva de mujeres, varones y familias.

Así lo explicó la obstetra Yda Luz Velásquez Villanueva, decana regional del Colegio de Obstetras de Arequipa, quien señaló que esta profesión ha evolucionado a lo largo de más de dos siglos, ampliando progresivamente su campo de acción y responsabilidades.
Antes del embarazo, la obstetra cumple un rol preventivo, orientado a que la mujer llegue a la gestación y al parto en las mejores condiciones posibles. Durante el embarazo, realiza el control prenatal, educa a la gestante y deriva oportunamente a un especialista cuando identifica factores de riesgo o alguna complicación. En el momento del parto, las obstetras atienden los partos normales, incorporando un enfoque intercultural y prácticas basadas en evidencia científica.
La atención continúa después del nacimiento, durante el puerperio y el postparto inmediato. “Después viene el puerperio, la atención del recién nacido y el postparto inmediato, hasta las 24 horas en los hospitales, tal como lo establece nuestra ley”, precisó.

¿En dónde entra el neonatólogo?
La atención del parto y del recién nacido en hospitales de mayor complejidad se rige por un trabajo articulado entre distintos profesionales de la salud, según refiere la ginecobstetra Constantina Olivares Moscoso, presidenta de la Sociedad de Ginecología y Obstetricia filial Arequipa e integrante de la directiva del Cuerpo Médico del Hospital Goyeneche. La especialista indicó que, en hospitales de categoría III-1, la sala de partos debe contar con una licenciada en obstetricia programada para la atención de la dilatación y de los partos normales, además de personal técnico y un equipo de neonatología conformado por neonatólogo, enfermera y residente, quienes permanecen atentos ante el nacimiento del recién nacido.
El neonatólogo es el médico especialista encargado de la atención integral del recién nacido, especialmente durante las primeras horas de vida, un periodo crucial para su desarrollo y supervivencia. Su labor incluye la evaluación inmediata del estado del bebé al nacer, la reanimación neonatal cuando es necesaria, el control de signos vitales, así como la detección y manejo oportuno de complicaciones. Su presencia es fundamental para garantizar que el recién nacido reciba una atención especializada, segura y acorde a las normas vigentes, complementando el trabajo de las obstetras dentro del equipo de salud.

Respecto a la atención del recién nacido, Olivares Moscoso precisó que la normativa también es expresa. En centros y puestos de salud donde no existen pediatras ni neonatólogos, esta responsabilidad recae en la obstetra; no obstante, en hospitales donde sí existe un equipo de neonatología, son estos especialistas quienes deben asumir la atención inmediata del bebé tras el parto. La ginecobstetra advirtió que una atención inadecuada durante el parto o en los primeros minutos de vida del recién nacido puede generar consecuencias graves, tanto para la madre como para el niño y su futuro.
La atención del nacimiento es uno de los momentos más determinantes en la vida de una persona y requiere un trabajo coordinado y respetuoso entre los distintos profesionales de la salud. Obstetras, ginecólogos obstetras y neonatólogos cumplen funciones específicas y complementarias, establecidas por norma, que buscan un mismo fin en común, garantizar una atención segura, oportuna y de calidad para la madre y el recién nacido.
