Nuevo Goyeneche, atrapado entre promesas y escándalos

Por: Carlos Meneses

Arequipa no puede seguir pagando los costos de la improvisación y la falta de transparencia. Cada retraso, cada error administrativo o cada empresa corrupta que se cruza en el camino no solo compromete cifras millonarias, sino vidas humanas. La región necesita respuestas, decisiones firmes y, sobre todo, autoridades que recuerden que la salud no puede esperar.

El anuncio de la modernización del Hospital Goyeneche debía marcar el inicio de una nueva etapa para la salud pública en Arequipa. Una inversión superior a los 500 millones de soles, un convenio de Estado a Estado con Francia y la promesa de un hospital moderno eran razones suficientes para ilusionarse. Sin embargo, el sueño vuelve a empañarse por la sombra de la corrupción, esta vez proveniente del socio extranjero llamado a garantizar transparencia y eficiencia.

La empresa francesa EGIS, parte del consorcio responsable de la asistencia técnica en el proyecto del nuevo Goyeneche, acaba de ser retirada por Provías Nacional de dos contratos clave —la Carretera Central y la Vía Expresa Santa Rosa— tras aplicarse la cláusula anticorrupción. La medida no fue un capricho: se basa en sanciones impuestas por el Banco Mundial a subsidiarias del grupo EGIS por prácticas corruptas y fraudulentas en obras de saneamiento en Panamá, además de antecedentes en India, Argelia y Gabón.

El problema, más allá del nombre de la empresa, es lo que representa: la fragilidad de los mecanismos de control del Estado peruano para garantizar que los socios elegidos en proyectos millonarios estén libres de cuestionamientos. ¿Cómo llegó EGIS a formar parte de un convenio que debía simbolizar transparencia y excelencia técnica? ¿Qué filtros fallaron? Y, sobre todo, ¿qué hará ahora el Gobierno Regional de Arequipa frente a esta crisis?

El silencio del gobernador Rohel Sánchez preocupa. La población merece saber si la resolución del contrato con EGIS afecta directamente al convenio de Estado a Estado con Francia y, por tanto, al futuro del nuevo hospital. Porque si ese vínculo se rompe, el proyecto podría quedar paralizado o, peor aún, sujeto a un nuevo arbitraje internacional que solo prolongará la espera.

Mientras tanto, el viejo Goyeneche continúa recibiendo a miles de pacientes con infraestructura obsoleta y servicios saturados. La promesa del nuevo hospital sirvió, incluso, de excusa para postergar mejoras urgentes. Hoy, ni lo uno ni lo otro avanza.

Dejanos un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked with *.