Arequipa se consolida como el tercer productor nacional

Bajo el cielo diáfano que distingue a la Ciudad Blanca, Arequipa se convirtió en el epicentro de la celebración del pisco, la bebida bandera del Perú. La XVIII edición del Festival del Pisco Sour, organizada en el Portal de la Municipalidad, reunió a cientos de visitantes que rindieron homenaje a esta creación que resume siglos de historia, tradición y maestría artesanal.

AUMENTÓ PRODUCCIÓN EN LA REGIÓN

El evento, realizado entre las 09:00 y las 15:00 horas en la Plaza de Armas de Arequipa, fue mucho más que una festividad. Representó la confirmación del liderazgo que mantiene la región en el mapa vitivinícola del país: Arequipa produce un millón de litros de pisco al año, ocupando el tercer lugar nacional, después de Ica y Lima. Su aporte es clave dentro de una producción total que supera los 7 millones 700 mil litros anuales, según datos del Ministerio de la Producción (Produce).

Durante la ceremonia inaugural, el alcalde provincial Víctor Hugo Rivera Chávez subrayó que el festival no solo es una celebración cultural, sino también una vitrina económica que impulsa el turismo, la agroindustria y el empleo local. “Arequipa es cuna de tradición, pero también de innovación. Cada productor representa la esencia de una tierra que transforma su sol y su suelo en arte embotellado”, destacó la autoridad.

El festival reunió a siete de los productores más reconocidos de la región, cuyas marcas han obtenido distinciones en concursos nacionales e internacionales. Entre ellos destacaron bodegas de los valles de Vítor, Majes y Caravelí, zonas que concentran la mayor parte de la producción pisquera arequipeña. Cada muestra ofrecida al público fue el resultado de un proceso meticuloso, desde la cosecha de uvas quebranta, negra criolla, torontel o italia, hasta el arte de la destilación en alambiques de cobre, herencia viva de generaciones de maestros pisqueros.

El público no solo degustó el tradicional pisco sour, sino que también pudo participar en talleres y demostraciones que explicaron los secretos detrás de la preparación del cóctel, el equilibrio entre acidez, dulzura y aroma, y la importancia del pisco puro en su elaboración. Estas actividades educativas buscaban transmitir conocimientos técnicos a las nuevas generaciones, asegurando la continuidad del legado cultural que distingue a la región.

Uno de los momentos más emotivos fue la presentación de jóvenes bartenders locales, quienes demostraron creatividad y respeto por la tradición al fusionar el pisco con ingredientes del sur peruano, como la tuna, la muña y el anís. La innovación fue reconocida por el jurado, que valoró el talento emergente como símbolo de la evolución del sector.

El Portal de la Municipalidad, con su arquitectura de sillar y su imponente vista al Volcán Misti, sirvió de escenario perfecto para unir pasado y presente. Entre copas, música criolla y muestras gastronómicas, el festival se consolidó como una experiencia turística integral que impulsa la imagen de Arequipa como destino de calidad y tradición.

Los organizadores destacaron que la industria pisquera regional continúa en expansión, gracias al esfuerzo de los pequeños y medianos productores, así como al apoyo del gobierno local y de instituciones privadas. El desafío, señalaron, es fortalecer la denominación de origen y promover la exportación de marcas arequipeñas hacia mercados internacionales, donde el pisco peruano gana cada vez mayor reconocimiento.

Producción de pisco mejoró en último año.

Así, entre el brillo del sol y el aroma del destilado, Arequipa reafirmó su lugar en la historia del pisco. No solo como tierra productora, sino como guardiana del espíritu que hace de esta bebida un símbolo de identidad nacional y orgullo del sur del Perú.

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