Restricción de gas y lecciones para la seguridad energética del Perú

Taboada, Gerente
General de SEAL
Ante la indisponibilidad temporal de gas natural, asociada al evento ocurrido el 1 de marzo en el sistema de transporte operado por Transportadora de Gas del Perú (TGP) en Megantoni, el sistema eléctrico nacional ha debido activar mecanismos operativos para asegurar el abastecimiento de energía.
Cuando el gas natural enfrenta restricciones, el sistema recurre a generación térmica que utiliza diésel. Esta generación permite cubrir la demanda eléctrica, pero tiene un mayor costo operativo, elevando temporalmente el costo marginal del sistema. En ese contexto, el COES ha dispuesto la operación de las unidades térmicas disponibles para garantizar el suministro del Sistema Eléctrico Interconectado Nacional.
Desde el punto de vista regulatorio, el diseño del mercado eléctrico ha demostrado solidez. Los usuarios regulados —hogares y pequeños negocios— no verán afectadas sus tarifas eléctricas en el corto plazo, ya que su abastecimiento se sustenta en contratos de suministro de largo plazo supervisados por OSINERGMIN. En ese sentido, la tarifa domiciliaria no debería verse impactada siempre que la situación pueda ser controlada en un periodo breve.
No obstante, sí pueden presentarse efectos indirectos en la economía. La restricción del gas impacta también en otros sectores productivos, especialmente en el transporte y en algunas industrias en energía, lo que puede generar incrementos temporales en los costos de transporte y en algunos productos de la canasta básica, hasta que el sistema energético retome su operación normal.
Este evento también deja lecciones importantes para la seguridad energética del país. Actualmente, el 40% de la generación eléctrica depende del gas natural, lo que evidencia la necesidad de fortalecer la resiliencia del sistema energético frente a interrupciones en infraestructura crítica.
En un país geográficamente diverso y expuesto a fenómenos naturales como terremotos, inundaciones o sequías, la planificación energética debe incorporar criterios de resiliencia. Esto implica fortalecer la infraestructura, diversificar las fuentes geográficas de generación y desarrollar herramientas operativas que permitan responder con mayor flexibilidad ante eventos inesperados.
En el caso del gas natural, resulta fundamental avanzar hacia esquemas de redundancia en el sistema de transporte, que permitan reducir la vulnerabilidad ante fallas o interrupciones en un único corredor energético. Cuando un insumo crítico depende de una sola infraestructura, cualquier contingencia puede amplificar sus efectos sobre el sistema eléctrico.
