Reabren tránsito en Uchumayo con puentes Bailey tras colapso por lluvias
Reapertura de Variante de Uchumayo: Demora y evidencia fallas en gestión vial
EN PRÓXIMAS HORAS ESTÁ TOTALMENTE OPERATIVA
La reciente reapertura del tránsito vehicular en la Variante de Uchumayo, en Arequipa, tras la instalación de dos puentes modulares tipo Bailey, ha sido presentada como una solución eficiente frente a la emergencia. Sin embargo, más allá del alivio inmediato para miles de conductores, el episodio deja en evidencia serias deficiencias en la prevención, planificación y respuesta ante eventos climáticos previsibles.
El restablecimiento del tránsito, llega luego de más de dos semanas de caos vehicular, pérdidas económicas y malestar ciudadano. El cierre del puente original, registrado el 8 de marzo tras las intensas lluvias, expuso la vulnerabilidad de una de las principales vías de acceso a la ciudad. Durante ese tiempo, las rutas alternas colapsaron, afectando no solo a transportistas, sino también a trabajadores, estudiantes y actividades comerciales.
Si bien la intervención de la Concesionaria Vial del Sur S.A. (COVISUR) permitió finalmente habilitar dos carriles mediante estructuras temporales, resulta inevitable cuestionar por qué no se contaba con un plan de contingencia más ágil. La instalación de puentes Bailey, aunque efectiva como solución provisional, evidencia que la respuesta fue reactiva y no preventiva. Miles de conductores y pasajeros se vieron afectados por la congestión vehicular registrada para ingresar o salir de la ciudad, en las últimas semanas.
Las autoridades y la concesionaria han destacado que se realizaron pruebas de carga y se obtuvo la autorización del OSITRAN antes de la reapertura. Sin embargo, estos procedimientos, necesarios desde el punto de vista técnico, no compensan el impacto generado durante los días de cierre, cuando la ciudad enfrentó una congestión crítica sin alternativas adecuadas.
Además, la infraestructura habilitada presenta limitaciones. Cada carril tiene un ancho de 4.20 metros y soporta hasta 40 toneladas, lo que obliga a los conductores, especialmente de transporte pesado, a extremar precauciones. Esto revela que, si bien el tránsito se ha restablecido, no se trata de una solución definitiva ni exenta de riesgos operativos.
La presencia de autoridades locales, como el alcalde de Uchumayo, Hardin Abril Velarde, durante la reapertura, refuerza el carácter simbólico del acto. No obstante, la ciudadanía espera más que gestos protocolares: demanda obras duraderas, mantenimiento constante y una gestión eficiente que anticipe escenarios como el ocurrido.
Resulta también cuestionable que una vía de esta importancia no haya contado con medidas de refuerzo estructural oportunas, considerando que las lluvias intensas no son un fenómeno extraordinario en la región. La falta de previsión no solo agrava las emergencias, sino que incrementa los costos de solución y afecta directamente la calidad de vida de la población.
La cercanía del feriado por Semana Santa añade un matiz adicional. La reapertura permitirá aliviar el flujo vehicular en un momento de alta demanda, pero también deja la sensación de que las acciones se aceleraron más por la presión del calendario que por una planificación estructurada.
En definitiva, la habilitación de los puentes Bailey en la Variante de Uchumayo resuelve parcialmente un problema urgente, pero no debe ocultar las falencias de fondo. Arequipa necesita una gestión vial moderna, preventiva y transparente, que priorice la seguridad y continuidad del tránsito, evitando que situaciones como esta se repitan con la misma frecuencia y el mismo costo social.
