Más de 100 mil estudiantes arequipeños enfrentan limitaciones de acceso a entornos digitales

Por: Bryan Camiloaga Chozo Economista del CPC

PERÚ COMPETITIVIDAD

Con el inicio del año escolar en el Perú, millones de estudiantes regresan a las aulas con la expectativa de aprender, avanzar y construir su futuro. En términos de acceso, el país ha logrado avances en las últimas décadas, especialmente en las primeras etapas educativas. Hoy, de acuerdo con la ENAHO, más del 92% de los niños arequipeños entre 3 y 5 años está matriculado en inicial y más del 97% de los niños y adolescentes entre 6 y 16 años en primaria y secundaria. Sin embargo, esta alta cobertura no garantiza trayectorias educativas completas: según información del SIAGIE, en Arequipa, alrededor del 40% de los estudiantes de primaria y el 50% de los de secundaria de los que interrumpieron su formación en la Educación Básica Regular (EBR) en 2020 no han vuelto a ser matriculados desde entonces. A ello se suma una limitación cada vez más determinante: no todos los estudiantes cuentan con acceso a internet, una herramienta que hoy resulta esencial para participar plenamente en los procesos de aprendizaje.

Actualmente, en Arequipa, alrededor del 32% de los colegios de primaria no cuenta con acceso a internet, mientras que en secundaria, aunque la cobertura es mayor, cerca del 13% de instituciones permanece desconectado, según el Censo Educativo. Esta limitación dentro del sistema educativo se complementa con una brecha en los hogares: cerca del 40% de estudiantes de primaria y el 30% de estudiantes de secundaria no tiene conexión a internet en casa, de acuerdo con la ENAHO. En la práctica, esto significa que más de 100 mil estudiantes arequipeños enfrentan limitaciones de acceso a entornos digitales, ya sea en su escuela, en su hogar o en ambos espacios.

El acceso a internet se ha convertido en una herramienta esencial para el aprendizaje, no solo porque amplía el acceso a información, sino porque transforma la forma en que los estudiantes la utilizan: permite buscar, contrastar y aplicar información en distintos contextos. Esto favorece el desarrollo de habilidades como el pensamiento crítico y el aprendizaje autónomo, cada vez más necesarias en entornos donde el conocimiento se actualiza constantemente. En esa línea, el Banco Mundial ha señalado que las tecnologías digitales amplían el acceso a la información, pero su impacto depende de la capacidad de las personas para utilizarlas, lo que refuerza la importancia de desarrollar estas habilidades desde etapas tempranas. Cuando este acceso es desigual, también lo son las oportunidades de aprendizaje: mientras algunos estudiantes pueden complementar y profundizar sus conocimientos, otros quedan limitados a lo que ocurre dentro del aula.

A partir de ello, se genera una brecha en el desarrollo de capacidades directamente vinculadas a la innovación. Innovar no es únicamente crear algo nuevo, sino ser capaz de comprender información, procesarla y transformarla en soluciones. Estas capacidades se construyen progresivamente y dependen del tipo de aprendizaje al que acceden los estudiantes, así como de su capacidad para interactuar con el conocimiento. El Perú ya muestra rezagos importantes, ubicándose en el puesto 80 de 139 economías en el Índice Global de Innovación. En este contexto, restringir el acceso a internet desde la etapa escolar no solo afecta el aprendizaje, sino que limita la formación de las capacidades necesarias para innovar, profundizando así el rezago existente.

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