Acceso angosto al puente bailey en Uchumayo genera roces y congestión

Por Pablo Rojas.

La reapertura del puente Bailey en la Variante de Uchumayo permitió restablecer el tránsito en uno de los principales accesos a Arequipa, pero también dejó en evidencia un nuevo problema: el ingreso a la estructura provisional resulta demasiado estrecho para vehículos de gran tamaño. Desde los primeros días de funcionamiento, camiones y tráileres han tenido dificultades para realizar el giro de entrada, lo que ha derivado en roces, choques leves y congestión vehicular.

CONDUCTORES DEBEN HACER MANIOBRAS

La principal complicación no está en el puente modular en sí, sino en el diseño del acceso. El ángulo de giro previo a la estructura no ofrece el radio suficiente para unidades pesadas, obligando a los conductores a realizar maniobras forzadas. En varios casos, los camiones deben abrirse al máximo, invadir carriles contiguos o incluso retroceder completamente para volver a intentar el ingreso.

Esta situación ha generado interrupciones constantes en el flujo vehicular. Durante varios momentos del día, vehículos de carga quedan detenidos mientras intentan corregir su trayectoria, formando largas filas que afectan también a autos particulares, transporte público y buses interprovinciales que utilizan esta vía estratégica.

Conductores consultados coinciden en que el problema radica en la falta de amplitud en el acceso. Señalan que, en una ruta como la Variante de Uchumayo, donde circula un alto volumen de transporte pesado, era previsible que un radio de giro reducido generaría complicaciones. “El problema no es el puente, es la entrada. No hay espacio para girar bien”, comentó uno de los transportistas afectados.

Las consecuencias ya son visibles en la zona. Pobladores y usuarios reportaron daños en los bordes de la vía, así como en bloques de concreto y estructuras laterales que han sido impactadas por las unidades al intentar completar la maniobra. Incluso parte de la carpeta asfáltica y un canal lateral han comenzado a deteriorarse debido a la presión constante de los vehículos que se abren más de lo permitido.

El riesgo, advierten, podría incrementarse con el paso de los días, especialmente por el tránsito continuo de camiones de carga pesada. El desgaste de la infraestructura adyacente podría derivar en nuevas fallas o en la necesidad de intervenciones correctivas en el corto plazo.

El puente Bailey fue instalado como una solución temporal tras la afectación del puente original en el kilómetro 24 de la Variante de Uchumayo. El Ministerio de Transportes y Comunicaciones dispuso en marzo la colocación de dos estructuras modulares de 60 metros de longitud, con capacidad para soportar hasta 48 toneladas, con el objetivo de restablecer rápidamente la conectividad.

Sin embargo, la experiencia inicial demuestra que la recuperación del tránsito no garantiza una circulación fluida. El cuello de botella generado en el acceso está condicionando la operatividad del puente y afectando la eficiencia de todo el corredor vial.

Vecinos de la zona consideran que el problema pudo evitarse con una mejor adecuación del entorno previo al ingreso. Sostienen que una ampliación del borde lateral o un rediseño del acceso habría permitido un giro más amplio para los vehículos pesados, reduciendo así el riesgo de incidentes y la congestión.

Por ahora, el puente Bailey cumple su función de restablecer el paso, pero lo hace bajo condiciones limitadas. En una vía clave para el ingreso y salida de Arequipa, el desafío ya no es la falta de infraestructura, sino la necesidad de optimizar su acceso para garantizar un tránsito seguro y fluido.

Dejanos un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked with *.