“La muerte ya no tiene poder sobre nosotros”, afirma Papa León XIV en su mensaje por Domingo de Pascua
En un entorno marcado por la violencia, el pontífice reafirmó el valor de la fe como respuesta ante la crisis
En este Domingo de Pascua, el Papa León XIV dirigió un mensaje desde la plaza de San Pedro, centrado en la esperanza y la renovación, en el que destacó el significado de la resurrección de Cristo frente a las dificultades personales y los conflictos que atraviesa el mundo. “ Hoy toda la creación resplandece con una luz nueva, desde la tierra se eleva un canto de alabanza y nuestro corazón exulta de alegría: ¡Cristo ha resucitado de entre los muertos y, con Él, también nosotros resucitamos a una vida nueva!”, expresó, al inicio de su mensaje, marcando el eje central de la celebración cristiana.
El pontífice subrayó que la Pascua no solo es un acontecimiento religioso, sino también una respuesta frente a las experiencias de dolor y desesperanza. “Nos abre a la esperanza que no desfallece, a la luz que no se apaga, a esa plenitud de alegría que nada puede borrar: ¡la muerte ha sido vencida para siempre, la muerte ya no tiene poder sobre nosotros!”, afirmó.
Sin embargo, reconoció que este mensaje no siempre es fácil de asumir. “Este es un mensaje que no siempre es fácil de acoger, una promesa que nos cuesta aceptar, porque el poder de la muerte nos amenaza siempre, dentro y fuera”, sostuvo, al referirse a las dificultades que enfrentan las personas en su vida cotidiana.

En esa línea, el Papa describió situaciones internas que afectan a las personas, como la tristeza, el cansancio o la decepción. “Cuando las decepciones o la soledad que experimentamos agotan nuestras esperanzas… cuando sentimos tristeza o cansancio… entonces nos parece haber caído en un túnel del que no vemos la salida”, señaló.
Asimismo, hizo referencia a problemáticas externas que reflejan la presencia del sufrimiento en la sociedad. “La vemos en las injusticias, en los egoísmos partidistas, en la opresión de los pobres… en la violencia de la guerra que mata y destruye”, indicó. “El Señor está vivo y permanece con nosotros… el poder de la muerte no es el destino último de nuestra vida”, señaló, resaltando la esperanza como elemento central de la fe.
El pontífice también recordó que la resurrección representa un nuevo comienzo para la humanidad. “La Pascua es la nueva creación… es un nuevo comienzo”, afirmó, destacando que esta fecha simboliza la posibilidad de renovación tanto a nivel personal como colectivo. El mensaje concluyó con una invocación a la paz: “Que Cristo, nuestra Pascua, nos bendiga y conceda su paz al mundo entero”.

