Trabajo forzoso en el Perú: desafíos actuales y el papel estratégico de la inspección laboral

García, Intendenta Regional de Arequipa
SUNAFIL
El trabajo forzoso constituye una de las formas más graves de vulneración de derechos en el ámbito laboral, no solo por la explotación que implica, sino porque atenta directamente contra la libertad individual y la dignidad humana. A pesar de los avances normativos y de fiscalización en el Perú, esta problemática persiste de manera silenciosa, especialmente en contextos de informalidad, pobreza y desigualdad estructural.
Más allá de una definición jurídica, el trabajo forzoso debe entenderse como una realidad compleja en la que convergen factores económicos, sociales y culturales. Se presenta cuando una persona es obligada a prestar servicios bajo coacción, presión o manipulación, perdiendo la capacidad real de decidir sobre su actividad laboral. En muchos casos, esta coerción no es explícita, sino que se manifiesta a través de mecanismos más sutiles como la dependencia económica, el endeudamiento o el aislamiento.
Una problemática invisibilizada en contextos de informalidad
Uno de los principales retos en la lucha contra el trabajo forzoso es su invisibilidad. A diferencia de otras infracciones laborales, esta no siempre se evidencia de forma directa. En muchos casos, las víctimas no se reconocen como tales o temen denunciar por represalias, lo que dificulta su detección.
En el Perú, esta problemática se encuentra estrechamente vinculada a sectores económicos caracterizados por altos niveles de informalidad, como la agricultura, la minería ilegal, la explotación forestal y el trabajo doméstico. En estos espacios, las relaciones laborales suelen desarrollarse fuera del marco legal, lo que facilita prácticas abusivas.
Asimismo, los grupos en situación de vulnerabilidad —como migrantes, mujeres, trabajadores rurales o poblaciones indígenas— enfrentan mayores riesgos, debido a la precariedad de sus condiciones de vida y a las limitaciones en el acceso a mecanismos de protección.
La delgada línea entre condiciones precarias y trabajo forzoso
Es importante diferenciar el trabajo forzoso de otras formas de precariedad laboral. No toda situación de malas condiciones de trabajo constituye trabajo forzoso. El elemento clave es la existencia de coerción o restricción de la libertad.
Por ejemplo, un trabajador puede estar en una situación de explotación económica, pero si tiene la posibilidad real de renunciar sin consecuencias graves, no se configura trabajo forzoso. En cambio, cuando existen amenazas, retención de documentos, limitaciones para abandonar el empleo o presiones que anulan la voluntad, estamos frente a una vulneración mucho más grave.
Esta distinción resulta fundamental para la actuación inspectiva, ya que exige un análisis cualitativo de las condiciones en las que se desarrolla la relación laboral, más allá de la simple verificación documental.

El rol de la inspección del trabajo: más allá de la fiscalización
En este contexto, la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (SUNAFIL) cumple un rol clave no solo en la sanción de infracciones, sino en la prevención y detección temprana de situaciones de trabajo forzoso.
La actuación inspectiva en esta materia requiere un enfoque especializado, debido a la complejidad de los casos. No basta con revisar documentos; es necesario identificar indicadores de coerción, analizar el contexto en el que se desarrolla el trabajo y, en muchos casos, generar condiciones de confianza para que las víctimas puedan expresar su situación.
En ese sentido, la labor de la inspección del trabajo ha evolucionado hacia un modelo más integral, que combina la fiscalización con acciones de orientación, sensibilización y articulación interinstitucional. Esto resulta fundamental para abordar una problemática que trasciende el ámbito estrictamente laboral.
Herramientas digitales y alerta temprana: el aporte del aplicativo SOS
Un elemento innovador en la estrategia de lucha contra el trabajo forzoso es la incorporación de herramientas tecnológicas que permiten mejorar la identificación de casos y optimizar la intervención del Estado. En esa línea, destaca el aplicativo “SOS Alerta SUNAFIL contra el Trabajo Infantil y el Trabajo Forzoso”, una herramienta que fortalece los mecanismos de detección temprana y canalización de denuncias.
Este aplicativo permite que cualquier persona pueda reportar de manera rápida y accesible situaciones que podrían constituir trabajo forzoso, lo que contribuye a reducir la brecha entre la ocurrencia del hecho y la intervención inspectiva. Su valor no radica únicamente en la recepción de alertas, sino en su capacidad para priorizar y focalizar acciones inspectivas en zonas o sectores de mayor riesgo, facilitando una respuesta más oportuna y eficiente por parte de la autoridad administrativa.
Asimismo, esta herramienta refleja una evolución en el enfoque institucional, pasando de un modelo reactivo a uno preventivo, donde la tecnología cumple un rol clave en la protección de derechos fundamentales.
La importancia de la actuación preventiva
Una de las estrategias más relevantes en la lucha contra el trabajo forzoso es la prevención. Esto implica no solo intervenir cuando ya se ha producido la vulneración, sino generar condiciones que reduzcan el riesgo de que estas situaciones ocurran.
Las acciones de asistencia técnica a empleadores, la difusión de derechos laborales y la capacitación a trabajadores cumplen un papel fundamental en este proceso. Asimismo, el uso de herramientas tecnológicas permite mejorar la identificación de casos y priorizar intervenciones en sectores de alto riesgo.
La prevención también requiere un enfoque territorial, considerando las particularidades de cada región y sector económico, lo que permite diseñar estrategias más efectivas.
Sanción y responsabilidad: un enfoque integral
Cuando se detecta trabajo forzoso, la respuesta del Estado debe ser firme. En el ámbito administrativo, se trata de una infracción muy grave, lo que implica la imposición de sanciones económicas significativas. Sin embargo, la responsabilidad no se limita a este ámbito.
Dependiendo de la gravedad de los hechos, pueden configurarse responsabilidades penales, así como la obligación de reparar el daño causado. Esto refuerza el carácter integral de la respuesta frente a esta problemática.
No obstante, más allá de la sanción, el objetivo debe ser garantizar la restitución de derechos de las víctimas y evitar la reincidencia de estas conductas.

Retos pendientes y perspectivas
A pesar de los avances, la erradicación del trabajo forzoso enfrenta importantes desafíos. Entre ellos destacan la necesidad de fortalecer la capacidad operativa de la inspección del trabajo, mejorar los mecanismos de articulación interinstitucional y ampliar las estrategias de prevención.
Asimismo, es fundamental promover una cultura de respeto a los derechos laborales, en la que tanto empleadores como trabajadores reconozcan la importancia de condiciones de trabajo dignas y libres de coerción.
La lucha contra el trabajo forzoso no es únicamente una responsabilidad del Estado, sino un compromiso colectivo que involucra a toda la sociedad.
