Ausentismo llegó al 20 % en la segunda vuelta en Arequipa

Más de 246 mil electores no acudieron a votar en la segunda vuelta presidencial en la región Arequipa, según el reporte de la ONPE al 99,383 % de actas procesadas. La participación regional alcanzó el 79,331 %, con fuertes diferencias entre provincias.

La segunda vuelta presidencial dejó en Arequipa un ausentismo de 20,070 %, luego de que 246 159 electores no acudieran a sufragar, según el reporte de la Oficina Nacional de Procesos Electorales al 99,383 % de actas procesadas. La asistencia regional llegó al 79,331 %, con 973 014 ciudadanos que sí participaron en la jornada electoral.

El padrón regional contempló 1 226 525 electores hábiles para este proceso. De ese total, la ONPE registró 973 014 asistentes, 246 159 ausentes y un 0,599 % de ciudadanos pendientes, debido a que la información correspondía únicamente a las actas contabilizadas hasta el momento del reporte.

La cifra mostró que, pese al carácter obligatorio del voto en el país, uno de cada cinco electores arequipeños no participó en la definición presidencial entre Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, y Keiko Fujimori, de Fuerza Popular. El dato abrió un balance sobre el comportamiento ciudadano en una elección polarizada y de alta expectativa nacional.

La provincia de Arequipa registró la mayor asistencia de la región, con 81,658 % de participación. Este resultado contrastó con las provincias de menor concurrencia, especialmente La Unión, donde solo votó el 51,921 % de electores, y Condesuyos, que alcanzó una participación de 57,959 %.

En el resto de provincias, la participación también mostró diferencias importantes. Caylloma llegó al 75,092 %, Islay al 74,501 %, Camaná al 73,649 %, Caravelí al 70,551 % y Castilla al 65,652 %. El mapa electoral evidenció una mayor asistencia en zonas urbanas y una caída más pronunciada en territorios alejados o de menor conectividad.

El ausentismo en provincias del interior pudo estar asociado a factores como distancia hacia locales de votación, dispersión poblacional, costos de traslado, condiciones laborales, desinterés político o dificultades logísticas propias de zonas rurales. Aunque estos elementos deberán ser evaluados con mayor detalle, el resultado reveló brechas territoriales en la participación democrática.

El balance electoral dejó una lectura más amplia que el resultado presidencial: Arequipa mantuvo una participación mayoritaria, pero con una quinta parte del electorado ausente y diferencias profundas entre provincias. Para futuros procesos, el reto no solo será organizar la votación, sino garantizar mejores condiciones para que más ciudadanos puedan ejercer efectivamente su derecho al sufragio.

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