¿Qué es El Niño y qué impacto tendrá en el Perú?
La reciente advertencia de la Comisión Multisectorial del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen), que estima una probabilidad de hasta 48 % de ocurrencia de un evento El Niño de magnitud fuerte entre junio y septiembre de 2027 —con tendencia a moderado hacia finales de ese año— ha reactivado el interés y la preocupación sobre uno de los fenómenos climáticos más relevantes y recurrentes que afectan al Perú.
Este escenario obliga a repasar qué es El Niño, por qué ocurre, cuáles son sus impactos en el territorio nacional y en qué se diferencia entre sus dos principales manifestaciones: el Niño costero y el Niño global. La comprensión de estos elementos resulta clave para anticipar medidas de prevención y reducción del riesgo de desastres.
UN FENÓMENO HACE MÁS DE UN SIGLO
El Fenómeno El Niño fue identificado originalmente por pescadores del norte del Perú a fines del siglo XIX, quienes notaron un inusual calentamiento del mar hacia diciembre, coincidiendo con la Navidad. A este aumento de temperatura del mar lo denominaron “corriente de El Niño”.
Con el tiempo, la ciencia confirmó que este calentamiento no es un evento aislado, sino parte de un sistema climático complejo que involucra interacciones entre el océano y la atmósfera en el Pacífico ecuatorial.
Estudios históricos y arqueológicos han demostrado que El Niño ha estado presente en el territorio peruano desde tiempos preincaicos, con impactos severos en culturas como Caral y Chan Chan. En la historia moderna, episodios intensos han sido registrados en 1891, 1925, 1982-1983, 1997-1998 y 2017, considerados meganiños por su gran devastación.
¿QUÉ PROVOCA EL NIÑO?
El fenómeno se explica por el calentamiento anómalo de la temperatura superficial del mar (TSM) en el océano Pacífico ecuatorial, acompañado de alteraciones en los vientos y la presión atmosférica. Este conjunto de interacciones es conocido como El Niño-Oscilación Sur (ENOS), donde océano y atmósfera actúan como un sistema acoplado.
El Enfen monitorea estas condiciones mediante indicadores como el Índice Costero El Niño (ICEN), que evalúa las anomalías de temperatura en la región Niño 1+2, frente a las costas del Perú y Ecuador.

EL NIÑO COSTERO Y EL NIÑO GLOBAL
Una de las principales distinciones científicas actuales es la diferencia entre El Niño costero y El Niño global.
El Niño costero ocurre cuando el calentamiento del mar se concentra en el Pacífico oriental, frente a las costas del norte de Perú y Ecuador. Este fenómeno está directamente asociado a lluvias intensas en la costa peruana, desbordes de ríos, huaicos e inundaciones.
En cambio, El Niño global se desarrolla en el Pacífico central y tiene efectos de mayor alcance planetario. En el Perú, suele impactar de manera distinta: puede reducir lluvias en la costa y generar alteraciones en la sierra y la Amazonía, incluyendo sequías o variaciones en la producción agrícola.
IMPACTOS HISTÓRICOS EN EL PAÍS
Los eventos de 1982-1983, 1997-1998 y 2017 evidencian el potencial destructivo del fenómeno en el país. En particular, el Niño costero de 2017 dejó graves daños en infraestructura, viviendas, carreteras, puentes y sistemas de riego, afectando a miles de familias.
Seis años después, muchas obras de reconstrucción siguen en ejecución, a cargo de la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN), lo que demuestra la magnitud del impacto.

ESCENARIOS ANTE POSIBLE EL NIÑO 2027
El Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred) ha identificado que un evento de fuerte intensidad podría generar serios impactos en sectores clave como agricultura, transporte, salud y educación.
El estudio de escenarios de riesgo estima que millones de personas podrían estar expuestas a inundaciones y movimientos en masa en todo el país.
En el caso de la sierra sur, regiones como Arequipa, Cusco y Puno podrían enfrentar deslizamientos y afectaciones en infraestructura vial. En la costa norte, Piura, Lambayeque y Tumbes figuran entre las zonas más vulnerables a inundaciones masivas.

RIESGO EN AREQUIA
Para Arequipa, los escenarios de riesgo son particularmente sensibles debido a su diversidad geográfica. Mientras la costa arequipeña podría experimentar lluvias intensas y activación de quebradas, las zonas altoandinas enfrentarían deslizamientos, huaicos y pérdida de cultivos.
Provincias como Caylloma, La Unión y Castilla concentran población expuesta a eventos extremos, especialmente en temporada de lluvias intensas asociadas a El Niño.
Además, la infraestructura vial que conecta zonas rurales con la ciudad presenta alta vulnerabilidad frente a crecidas de ríos y derrumbes, lo que podría afectar el transporte de alimentos y el acceso a servicios básicos.
El Cenepred y el Senamhi recomiendan a los gobiernos regionales y locales priorizar acciones de prevención, como la identificación de zonas de alto riesgo, limpieza de cauces, reforzamiento de defensas ribereñas y planificación de emergencia.
Asimismo, se enfatiza la importancia de incorporar los escenarios climáticos en la planificación presupuestal y territorial, con el fin de reducir el impacto de un posible evento extremo.
El Niño no solo es un fenómeno climático, sino también un evento con profundas consecuencias sociales y económicas. Sus efectos pueden afectar la seguridad alimentaria, la infraestructura, la salud pública y la estabilidad económica de las regiones.
En el Perú, su comportamiento irregular y variable exige un monitoreo constante y una preparación anticipada, especialmente ante la posibilidad de eventos intensos como el proyectado para 2027.
El posible retorno de un evento El Niño de magnitud fuerte en 2027 representa un llamado de atención para el país. La historia ha demostrado que su impacto puede ser devastador, pero también que la prevención y la gestión del riesgo pueden marcar la diferencia.
En ese sentido, la ciencia, la planificación y la acción oportuna de las autoridades serán claves para enfrentar un fenómeno que, aunque natural, sigue siendo uno de los mayores desafíos climáticos del Perú.
