El 25% de niños tamizados en Yura, Cerro Colorado y Cayma padece de anemia

Autoridades revelan que hasta un 60% de las madres interrumpe el tratamiento con hierro por temor a efectos secundarios

Por : Daniela Nickole Santander

La Red de Salud Arequipa Caylloma inició la segunda semana de una campaña intensiva de cinco semanas orientada a frenar el avance de la anemia en menores de cinco años, priorizando a los niños menores de tres años para el año 2026. Las autoridades de salud han detectado que los distritos del Cono Norte y algunas jurisdicciones rurales concentran los índices más altos de esta enfermedad, impulsados principalmente por el abandono de los suplementos de hierro por parte de los padres.

La licenciada Marisela Bedoya, encargada del curso de Vida Niño de la Red de Salud Arequipa Caylloma, detalló que en la parte norte de la ciudad, específicamente en Yura, Cerro Colorado y Cayma, aproximadamente el 25% de los menores tamizados presenta anemia. Esto significa que entre dos a tres niños de cada diez padecen la enfermedad en esta zona densamente poblada, una cifra alarmante que se replica en otros distritos grandes como Jacobo Hunter y la parte alta de Paucarpata. Por otro lado, en distritos rurales pequeños del Cono Sur, como Pocsi y Yarabamba, la brecha es aún más severa, alcanzando un 30% de prevalencia, lo que equivale a tres niños afectados por cada diez.

Anemia infantil va ganando terreno.
Anemia infantil va ganando terreno.

Una de las mayores dificultades identificadas por el sector salud para erradicar la anemia es que entre el 50% y el 60% de las madres no culmina el tratamiento de seis meses. «Tenemos un porcentaje importante de mamitas que, por temor o desconfianza al hierro que nosotros le entregamos, suspende el tratamiento», explicó Bedoya. Esta interrupción se debe habitualmente a efectos secundarios leves como el estreñimiento o alteraciones pasajeras en la flora intestinal (diarrea por uno o dos días) al iniciar la alimentación complementaria, reacciones que las autoridades aclaran que son normales y controlables incrementando el consumo de líquidos. La falta de constancia condena al menor a recaer o a ser diagnosticado formalmente con la enfermedad, impidiendo que desarrolle su máximo potencial biológico.

Para combatir esta problemática de forma oportuna, la meta sanitaria establece el descarte obligatorio de anemia a los seis meses de edad, seguido de un control a los doce meses y, posteriormente, una vez por año. Incluso, el sistema de salud del Ministerio de Salud distribuye preventivamente sulfato ferroso en gotas a los bebés desde los cuatro y cinco meses de edad para asegurar que lleguen al medio año de vida con niveles óptimos de hemoglobina, aunque la falta de administración en el hogar neutraliza el esfuerzo.

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