Vecinos advierten riesgos en la autopista Arequipa-La Joya

Pobladores de sectores ubicados a lo largo de la autopista Arequipa-La Joya pidieron al Gobierno Regional culminar la señalización, iluminación y drenaje antes de la entrega del puente Virgen de Chapi. Anunciaron una movilización para la primera semana de agosto en contra la autoridad regional.


Vecinos de la autopista Arequipa-La Joya advirtieron que varios tramos de la vía aún presentaban deficiencias de señalización, iluminación y drenaje a pocos días de la prevista inauguración del puente Virgen de Chapi, obra considerada clave para mejorar la conexión entre Arequipa, La Joya y la Panamericana Sur.

La preocupación fue expresada durante una inspección en la Asociación OREP, donde se observó maquinaria realizando trabajos de mantenimiento para retirar agua acumulada, lodo y barro generado por las lluvias. Los pobladores señalaron que las labores ejecutadas no garantizarían una solución definitiva frente a nuevas precipitaciones.

David Paredes, presidente de los pueblos de la autopista Arequipa-La Joya, sostuvo que la población no se oponía a la apertura del puente Virgen de Chapi, pero exigía que la infraestructura fuera entregada con condiciones mínimas de seguridad vial. Según el dirigente, la falta de iluminación, señalización reflectiva y dispositivos laterales elevaba el riesgo para conductores y peatones.

El representante vecinal afirmó que cursaron documentos al Gobierno Regional de Arequipa para solicitar una mesa de trabajo, pero aseguró que hasta el momento no tuvieron una reunión directa con el gobernador regional. Por ello, anunció que los dirigentes prepararían un nuevo memorial y una movilización para la primera semana de agosto.

Uno de los puntos más cuestionados fue la colocación de separadores o “bastones” en la vía. Paredes indicó que algunos no contarían con material reflectivo adecuado, lo que dificultaría su visibilidad durante la noche. También pidió la instalación de “ojos de gato”, iluminación y señalización horizontal y vertical en zonas de cruce y tránsito intenso.

El dirigente sostuvo, además, que en la autopista ya se habrían registrado más de 30 fallecidos antes de la inauguración del puente, cifra que deberá ser corroborada con registros oficiales de siniestralidad vial. Aun así, remarcó que el incremento del flujo vehicular podría agravar los riesgos si la vía era habilitada sin completar los dispositivos de seguridad.

Respecto al drenaje, los vecinos señalaron que la quebrada ubicada cerca de OREP requería una intervención de mayor capacidad para conducir el agua de lluvia. Según Paredes, los trabajos actuales se limitarían a limpieza, relleno y empedrado, por lo que el lodo podría volver a obstruir las alcantarillas durante la siguiente temporada de precipitaciones.

El Gobierno Regional informó en junio que mantenía trabajos en el puente Virgen de Chapi, con vaciado de separadores tipo New Jersey, acondicionamiento para imprimación y asfaltado, limpieza de obra y programación de señalización vertical y horizontal. La entidad sostuvo que la infraestructura se integraría con la vía Nueva Molina para permitir una conexión directa hacia la Panamericana Sur.

Según información oficial previa, la obra del puente Virgen de Chapi fue reiniciada en marzo tras superar una traba administrativa vinculada a una póliza CAR. El GRA indicó entonces que el proyecto tenía un avance físico superior al 92 %, estaba a cargo de Ingeniería y Construcción Máximo S.A.C. —Icomax— y demandaba una inversión de S/ 5 millones 166 mil 327.50.

La controversia dejó en evidencia que la entrega del puente no solo dependía del avance físico de la estructura, sino también de las condiciones de operación de toda la autopista Arequipa-La Joya. Para los vecinos, la conectividad prometida debía ir acompañada de seguridad vial, drenaje funcional y diálogo directo con la población asentada en los márgenes de la vía.

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