Arrieros reviven ruta ancestral con caminata de 20 días a Chumbivilcas.

Quince pobladores recorrieron durante casi un mes el antiguo circuito ganadero a lomo de mula. La experiencia fue llevada al Pasacalle Regional mediante una nueva danza y será parte del documental “El arriero viraqueño”.

SERÁ PARTE DE UN DOCUMENTAL

Los arrieros de Viraco recuperaron la antigua ruta comercial que unía este distrito de la provincia de Castilla con Chumbivilcas, en Cusco.

Quince integrantes de la Asociación Cultural Viraco Arequipa partieron el 26 de abril rumbo a Chumbivilcas. Durante cerca de un mes reprodujeron el desplazamiento que realizaban sus antepasados para adquirir ganado, intercambiar productos y fortalecer las relaciones entre ambas poblaciones.

Alfonso Cárdenas, presidente de la organización cultural, explicó que el recorrido de 8 días a Chumbivilcas y 12 de regreso, permitió documentar caminos, formas de alimentación y prácticas ganaderas que dejaron de utilizarse con la construcción de carreteras y la incorporación del transporte motorizado.

Los participantes avanzaron con caballos y mulas de carga. Una de estas transportó carne, granos tostados, chuño molido y otros alimentos con los que prepararon sus comidas durante las jornadas, siguiendo el sistema de abastecimiento empleado tradicionalmente por los arrieros.

En Chumbivilcas adquirieron ganado que posteriormente fue trasladado hasta Viraco. La actividad tuvo durante décadas importancia económica porque los animales eran criados y engordados en el distrito antes de ser destinados a las celebraciones taurinas locales.

Esta relación comercial también estuvo vinculada con las festividades dedicadas a San Antonio y Santa Úrsula, patrona de Viraco. La tradición ganadera contribuyó a que el distrito fuera reconocido localmente como la “capital taurina del sur del Perú”.

La travesía fue registrada como parte del documental “El arriero viraqueño”, producción impulsada por la asociación para conservar testimonios y representar el trabajo de quienes conectaban pueblos, transportaban productos y movilizaban ganado por los caminos altoandinos.

A partir de esta experiencia, la organización creó la danza “El arriero viraqueño”. La representación reunió la partida de los viajeros, la negociación del ganado, el arreo, el marcamiento de los animales y una simulación de las tradicionales corridas de toros.

Durante 20 días hombres a caballo revivieron antigua ruta comercial.

La recuperación de esta ruta trascendió la exhibición festiva: permitió reconstruir una actividad que articuló durante generaciones a Castilla y Chumbivilcas. Su registro audiovisual y transformación en danza buscan evitar que la memoria de los arrieros desaparezca con quienes todavía conservaron ese conocimiento.

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