LA CONCIENCIA DEL MENDIGO

“El águila es el ave que posee mayor longevidad de su especie. Llega a vivir hasta setenta años. Pero para llegar a esa edad, a los cuarenta años tienen que tomar una seria y difícil decisión, pues sus uñas están tan largas y flexibles que no consigue agarrar más a sus presas de las cuales se alimenta. Su pico largo y puntiagudo, apuntando contra el pecho. Sus alas están envejecidas y pesadas en función del grosor de las plumas: volar se le hace muy difícil. Entonces, el águila solo tiene dos alternativas: morir o enfrentarse a un doloroso proceso de renovación que dura ciento cincuenta días.

El proceso consiste en volar a lo alto de una montaña y quedarse ahí, a un nido próximo a un acantilado donde no necesite volar. Después de encontrar ese lugar, el águila empieza a golpear su pico contra una pared hasta conseguir arrancárselo. Luego debe de esperar a que le nazca un nuevo pico, con el cual después se arrancará las uñas. Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, comienza a arrancarse las viejas plumas. Solo cinco meses después sale en un hermoso vuelo de renovación para vivir durante treinta años más”.

Es hora de hacer silencio. Tu mente debe de estar vacía de todo tipo de pensamiento, solo así podrás ser libre. Ahora recuerda tu niñez y llora, es importante que las lágrimas que se desprendan de tus ojos se lleven toda aquella miseria emocional que has almacenado en tu memoria y que no son más que aquellas evocaciones de melancolía por aquello que te falta y aquel amargo recuerdo asociado a ira y furia contenida por las agresiones de las cuales fuiste sujeto.

Debo comprender que tu dolor es intenso y debo de respetarlo, aunque nunca compartiré la triste vida que has tenido. Te humillaste tantas veces por nada y aun así continuaste entregando tu tiempo, dinero y valores por seres humanos que solo conceptualizaban al ser humano como un medio para alcanzar su fin. Me es difícil entender cómo pudiste llegar a ser un marginado de tu propio ser y como sacrificaste tu vida por personas, que de lejos podían calificarse fácilmente como manipuladoras y egoístas.

Pero ya lo sé, me dirás que solo tú puedes entender esa realidad, pero soy tu conciencia, aquella que actúa hoy día con justicia y que pide explicaciones, que solicita airadamente una sola justificación para tal derroche de afecto.

Me he sentido herida por tu actitud y tú tan egoísta perseveraste una y otra vez buscando que alguien te quisiera cuando el cariño más sincero era aquel que vive en tu interior.

Eres maravilloso y eterno, tienes habilidades incontables y dulzura en las palabras. Eres una construcción basada en el amor puro y cada una de tus acciones, alejadas tanto del egoísmo que camina por este mundo, son elogios hacia aquel que nos creó.

Me alegra que hayas cambiado, pero aún te reclamo una explicación por lo nefasto de tus años pasados, por aquellas noches en oscuridad temporal y en llanto intransigente y nocivo. Eres dulce pero inocente, cálido en las frases y lento para detectar la malicia de la gente, inteligente para elaborar un proyecto de investigación en horas e intransigente en aquel cuidado que merecen tus emociones. Eres luz inconmensurable para aliviar dolores ajenos y un novato en los conceptos de realización personal. Eres un ser extraño y por ello te estimo más, no eres igual a los otros, tienes corazón y ese siempre ha sido tu problema. No has podido manejar tus emociones y siempre has actuado de modo impulsivo, sin detenerte a pensar un solo momento. Has actuado y luego has pensado. Podías haber llegado con dicha actitud hasta el cielo y contémplate, tu ropa da indicios claros que muchas veces te has hundido en el lodo de la desolación.

Sé que has vivido en un encierro de esclavitud, has servido tantos intereses ajenos y ningún amo te ha podido dar aquello que tanto necesitabas: amor. Es que serviste al amo equivocado o, mejor dicho, el amor nunca se basa en servicio. El amor es una entrega sin causa y a la vez es un estado de gratificación al no sentirse dominado ni condicionado por nadie. Es un estado ausente de miedo. El amor habita en los ojos de aquel que se entrega a un sueño y que día a día lo hace realidad.

No hay desconsuelo en la belleza del amor, solo hay esperanza y la emoción inacabable de felicidad esbozada en llanto y risas encontradas.

Tú has llorado mucho y sigues llorando, ahora tu vida destila aquel veneno que te ha venido destruyendo. Es normal que sientas rabia no por la actitud de otros sino por “ese maldito amor” que te ha venido carcomiendo cada parte de tu cuerpo.

Ahora voltea la página de tu vida y saluda a la vida, olvídate de cualquier justificación a tu desempeño anterior. No permitas que tus recuerdos se conviertan en espadas enemigas, dales amor y comprensión, hazlos tuyos con pasión y luego, abrázalos a fuego lento y disfruta de su evocación.

Eres libre para pensar y para creer. Eres libre para amar y olvidar, para construir y reedificar, pero recuerda esto siempre, nunca serás libre para destruir.

Hoy es una oportunidad perfecta para agradecer, te invito a que repitas esta oración conmigo: «Hoy Dios mío te doy gracias por todo aquello que me ha tocado vivir, te doy gracias por todo aquel que me ha agredido ya que gracias a dicha actitud he comprendido cuán grande es el dolor que uno puede sentir y que lo mejor que me puede pasar en la vida es no ser agresivo. Gracias por todo aquel que fue indiferente conmigo porque ahora sé que la indiferencia mata y no seré indiferente con nadie y porque con una actitud caritativa regale vida. Gracias por regalarme a tantas personas que me han odiado ya que gracias a ellas mi vida fue un desierto árido de amor y ahora sé que no debo de odiar a nadie y más bien debo de amar a todo aquel que me rodea ya que el amor regala el agua de la esperanza y la fe. Gracias por todos aquellos que hablaron mal a mis espaldas y me injuriaron, sí, esos hermosos seres del mundo me enseñaron que las palabras mal dichas y exclamadas con furia y engaño destruye sueños, ahora sé que debo de actuar con comprensión hacia sus actitudes y que debo de decir siempre la verdad sin buscar dañar nunca a nadie y deseando lo mejor a cada una de las personas que me rodean. Gracias por enviarme a tantos amigos que me extendieron la mano un día cuando estaban necesitados para que les dé mi apoyo y que luego me dieron la espalda cuando más los necesitaba, ellos me enseñaron a ser fieles a mis ideas y para tener la convicción de actuar siempre en base al bien social».

Gracias por todas aquellas veces que “mis supuestas prometidas” decían que me amaban cuando en realidad me mentían con el solo interés de obtener un beneficio personal, ahora sé que el amor no tiene límites ni condicionantes y que cada vez que alguien hable de amor y que pida algo a cambio no será amor lo que expresa sino una simple emoción. Dios mío, aprendí tanto de tantos maestros que me enviaste que hoy me pregunto si no fuiste un poco misericordioso conmigo y hasta me siento un poco especial por el favoritismo que has tenido con mi persona. Te amo y solo puedo decirte, gracias por tanto amor.

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