Arequipa respira cinco veces más contaminación de lo permisible por OMS
Por Jorge Turpo R.

La Ciudad Blanca registra niveles de partículas finas superiores a los de Lima y Santiago de Chile. El resultado coloca a Arequipa entre las ciudades latinoamericanas con mayor concentración de PM2.5 y evidencia un deterioro de la calidad del aire.

SEGÚN RANKING MUNDIAL DE IQAIR

Arequipa respira 41% más contaminación por partículas finas PM2.5 que Lima y su concentración de estos contaminantes se disparó 60% en apenas un año. El dato aparece en el World Air Quality Report 2025 de IQAir, informe que cada año compara la calidad del aire de ciudades de todo el mundo a partir de sus niveles promedio de PM2.5.

En Arequipa, la concentración promedio anual pasó de 16,3 microgramos por metro cúbico (µg/m³) en 2024 a 26,1 µg/m³ en 2025. Lima registró 18,5 µg/m³. La diferencia entre ambas ciudades es de 7,6 µg/m³, lo que significa que Arequipa presentó una concentración aproximadamente 41% mayor.

El dato adquiere mayor relevancia al compararlo con la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sus directrices establecen que la concentración media anual de PM2.5 no debería superar los 5 µg/m³. Los 26,1 registrados en Arequipa equivalen a más de cinco veces ese valor.

El PM2.5 corresponde a partículas de hasta 2,5 micrómetros de diámetro, cuatro veces más pequeñas que las PM10. Por su reducido tamaño pueden penetrar profundamente en el sistema respiratorio.

Para Zacarías Madariaga, exdirector de Salud Ambiental de Arequipa, este escenario era previsible y tiene como uno de sus principales factores al parque automotor.

“A todas luces, el principal problema de Arequipa es el caos vehicular”, sostiene. Calles y avenidas saturadas por miles de vehículos que avanzan lentamente generan mayores emisiones contaminantes. Como ejemplo menciona al Sistema Integrado de Transporte (SIT), cuyos buses circulan actualmente a un promedio cercano a los 7 kilómetros por hora, cuando deberían alcanzar velocidades de alrededor de 20 kilómetros por hora.

Madariaga explica que las PM2.5 son partículas tan pequeñas que no pueden ser detenidas completamente por los mecanismos naturales de filtración de las fosas nasales y pueden ingresar profundamente a los pulmones. Según señala, esta exposición está relacionada con una mayor incidencia de enfermedades respiratorias y bronquiales, además del desarrollo de alergias, y representa un deterioro sostenido de la calidad de vida.

ENTRE LAS MÁS CONTAMINADAS

El ranking de IQAir no mide la contaminación de manera instantánea. Ordena las ciudades según su concentración promedio anual de PM2.5, por lo que permite comparar la exposición registrada durante todo un año.

En 2025, Arequipa ocupó el puesto 614 entre las ciudades incluidas en el ranking mundial y el puesto 14 dentro de las ciudades de América Latina y el Caribe consideradas por IQAir. Su concentración de 26,1 µg/m³ la colocó por encima de ciudades latinoamericanas como Santiago de Chile.

El contraste regional también es significativo. Mientras Arequipa superó los 26 µg/m³, ciudades como Brasilia, Manizales, La Paz, Mendoza y San Juan de Puerto Rico registraron concentraciones mucho menores. San Juan llegó a 2,3 µg/m³, mientras Mendoza registró 5,6 y La Paz alrededor de 5,5 µg/m³.

Para Madariaga, que Arequipa haya superado incluso a Lima debe servir como una llamada de atención para las autoridades y la población. Considera necesario que la contaminación ingrese a la agenda pública y se planteen soluciones de corto, mediano y largo plazo.

La respuesta, sostiene, no pasa únicamente por mejorar el transporte público. El caos existente ha llevado a muchas familias a optar por vehículos particulares, aumentando la congestión y el parque automotor. Entre las alternativas plantea impulsar buses eléctricos y una mayor incorporación de vehículos eléctricos o híbridos.

Además indica que otras ciudades han reducido la contaminación mediante sistemas de transporte público más eficientes, la renovación de sus flotas con vehículos eléctricos o de bajas emisiones, la ampliación de ciclovías y el control de las emisiones industriales.

Experiencias como las de Santiago de Chile y Bogotá muestran que combinar monitoreo permanente, restricciones a los vehículos más contaminantes y una planificación urbana orientada a la movilidad sostenible puede mejorar de manera significativa la calidad del aire.

La reducción de la contaminación será, así, uno de los desafíos que deberán asumir las próximas autoridades regionales y municipales que comiencen funciones el 1 de enero de 2027.

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